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La otitis media es la enfermedad más común en la infancia, sobre todo en niños menores de 3 años, después de las infecciones virales de las vías respiratorias altas. El término “otitis media” hace referencia a una inflamación del oído medio, espacio delimitado lateralmente por la membrana timpánica,  que en condiciones normales contiene aire y la cadena de huesecillos. Podemos distinguir distintos tipo de otitis media. La otitis media “secretora” o “serosa” (OMS), se define por la presencia de moco o líquido dentro del oído medio, sin que haya otros síntomas o signos de infección aguda. En muchas ocasiones este cuadro no produce dolor ni fiebre, y solo se manifiesta por una pérdida de audición transitoria, debido a que el moco dentro del oído disminuye la capacidad de transmisión del sonido. Esta pérdida auditiva puede pasar desapercibida en los niños.

La incidencia de la OMS es muy alta en la infancia, según un artículo de revisión de la Comisión para la Detección Precoz de la Hipoacusia (CODEPEH) publicado en la revista Acta Otorrinolaringológica española. En este trabajo se señala que, “si se hacen reconocimientos escolares en busca de OMS, se encuentra fluido en el oído medio en uno de cada 8 niños de 5 a 6 años de edad”. Esta enfermedad es tan frecuente en niños debido a que el conducto que comunica las fosas nasales con el oído medio, la trompa de Eustaquio, es más ancho, más corto y más horizontal que en los adultos. Determinadas condiciones, como esta inmadurez de la trompa de Eustaquio, , la presencia de tejido adenoideo (comúnmente conocidas como vegetaciones) en la zona de la desembocadura de las trompas o el paladar hendido, favorecen el desarrollo de la OMS. Según la CODEPEH, “la mayoría de los episodios se resuelven espontáneamente a los 3 meses, pero entre el 30% y el 40% de los niños tendrán episodios repetidos y, en el 5-10% de los afectados, la OMS tendrá́ una duración mayor de un año”. El tratamiento de la OMS será necesario en los casos de más de 3 meses de duración, y en niños con otras enfermedades asociadas. El tratamiento incluye diversas medidas, entre ellas, los aerosoles y los lavados nasales. Aunque el tratamiento más eficaz es el drenaje quirúrgico del moco contenido en el oído y la colocación de un pequeño tubo de ventilación temporal en la membrana timpánica (drenaje transtimpánico temporal). Normalmente el tratamiento de la OMS no incluye antibióticos.

La “otitis media aguda” (OMA) se caracteriza por la ocupación del oído medio por secreciones, acompañado de signos como dolor intenso en el oído y fiebre. Las bacterias responsables de esta infección más frecuentes son S. pneumoniae (neumococo), H. influenzae y M. catarrhalis, aunque estos datos pueden variar en función de la tasa de vacunación de la población que se estudie. La secreción infecciosa dentro del oído, puede llegar a perforar la membrana timpánica y salir por el conducto auditivo externo (otitis media aguda supurada), lo que generalmente se acompaña de un dolor intenso en el momento de la perforación timpánica, seguido de una gran mejoría del cuadro clínico.  Esta perforación suele cicatrizar de manera espontánea. Por ello, lo normal es que la otitis media aguda tenga un curso autolimitado, no produzca complicaciones y se cure sin dejar secuelas, de forma espontánea o con el tratamiento antibiótico adecuado. La presencia de síntomas como irritabilidad, somnolencia, cefalea persistente, fiebre alta o vómitos debe hacer sospechar una otitis media aguda complicada.

Existen diversos factores que pueden favorecer la presencia de complicaciones, como la agresividad particular del germen causal, la resistencia bacteriana al tratamiento, no realizar una pauta de tratamiento adecuada o factores de tipo individual, como son determinadas variantes anatómicas y los casos de inmunosupresión. La complicación más frecuente de la OMA es la mastoiditis (destrucción de las celdas del hueso del oído, que se caracteriza por un despegamiento del pabellón auricular). Otras complicaciones menos frecuentes, pero más graves, son la laberintitis (infección del órgano del equilibrio y auditivo que cursa con vértigo agudo e hipoacusia marcada) y la meningitis (infección de las capas de tejido que recubren el cerebro y que cursa con vómitos, rigidez del cuello y disminución del nivel del conciencia). Ante la sospecha de una OMA complicada se debe solicitar inmediatamente la valoración de un médico, quien instaurará el tratamiento adecuado.

La “otitis media crónica” (OMC) es un “cajón de sastre” que engloba diversas condiciones patológicas del oído que se prolongan en el tiempo. Por ejemplo, la presencia de una perforación timpánica puede favorecer las infecciones mantenidas del oído medio, sobre todo si no se extrema el cuidado a la hora de evitar la entrada de agua al conducto auditivo externo.

Otra causa frecuente de OMC en niños es el mal funcionamiento de la Trompa de Eustaquio, que condiciona un trastorno de ventilación en el oído medio: Esto puede producir acúmulo de secreciones dentro del oído, como se ha mencionado anteriormente (OMS de repetición), hundimiento o retracciones de la membrana timpánica (atelectasias)  y, en algunos casos, acúmulo anómalo de piel (colesteatoma), que requiere tratamiento quirúrgico.

Además, como consecuencia de procesos inflamatorios reiterados del oído o la presencia de una inflamación crónica, pueden aparecer secuelas de diferente índole. Entre ellas se incluyen afectación de la mucosa del oído, lesión de los huesecillos del oído y aparición de una perforación timpánica que no cicatrice espontáneamente. Estas secuelas pueden producir diversos grados de hipoacusia.

Otra consecuencia derivada de los procesos inflamatorios es la timpanoesclerosis, que se caracteriza por la presencia de tejido cicatrizal, que bloquea el tímpano y/o los huesecillos e impide una correcta transmisión del sonido.

 

 

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