La rinitis alérgica se define clínicamente como el conjunto de síntomas nasales que aparecen tras la exposición a un alérgeno por una respuesta inflamatoria mediada por inmunoglobulina E (IgE). Estos síntomas incluyen rinorrea, obstrucción/congestión nasal, prurito y estornudos.

Dentro de los alérgenos más frecuentes tenemos: pólenes, ácaros, cucarachas, epitelios de animales y moho. En su diagnóstico y tratamiento, el otorrinolaringólogo juega un papel colaborador junto con el alergólogo, tanto para la realización de pruebas como para la cirugía en caso de ser necesaria.

Tratamiento farmacológico

Tal y como explica la doctora Maite Pinilla, otorrinolaringóloga miembro de la SEORL-CCC, los antihistamínicos y los antileucotrienos son los fármacos que van a permitir una disminución de la permeabilidad vascular y de la secreción del moco. Por otro lado, si la mucosidad es muy acuosa asegura que es preferible el uso de anticolinérgicos intranasales.

También es muy importante recomendar al paciente y advertir que el uso de vasoconstrictores tópicos no es adecuado ya que a la larga puede dar una rinitis medicamentosa y un efecto rebote.

¿Qué ocurre si falla el tratamiento farmacológico o las medidas de evitación?

El tratamiento más eficaz en los casos en los que falla la solución farmacológica es la inmunoterapia específica al alérgeno al cual está inmunomediado el problema. “La inmunoterapia nos va a permitir que se eviten los síntomas a largo plazo y complicaciones a nivel de la vía aérea”, asegura la doctora Pinilla.

La inmunoterapia está indicada para los pacientes con rinitis alérgica que:

  • Requieren altas dosis de medicamentos o presentan efectos adversos a estos
  • Presentan síntomas que no están bien controlados con los fármacos o las medidas de evitación.
  • Quieren evitar el uso a largo plazo de la terapia farmacológica.

Seguimiento de los pacientes con rinitis alérgica

Se trata de una enfermedad crónica que provoca un importante deterioro de la calidad de vida de los pacientes y, por tanto, se considera un problema de salud pública. Si la rinitis es persistente y no tiene un tratamiento adecuado existe una relación directamente proporcional con la aparición de asma. “El 50% de los pacientes con esta patología puede desarrollar asma”, explica la doctora Pinilla.

Por ello, debe existir una colaboración entre el alergólogo y el otorrinolaringólogo para que haya un seguimiento adecuado. Asimismo es importante valorar si al paciente se asocia poliposis en un porcentaje más bajo y mejorar los síntomas y la calidad de vida de los que lo padecen.