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Dentro de 30 años una de cada diez personas será sorda dentro si no se modifican ciertos factores de riesgo como la excesiva exposición a ruidos intensos, una mala alimentación y el consumo excesivo de fármacos ototóxicos. Así lo advierte la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) con motivo de la Semana de la Audición que culmina con el Día Mundial del Cuidado del Oído y la Audición el día 3 de marzo.

En la actualidad, 466 millones de personas en todo el mundo padecen pérdida de audición discapacitante, de las cuales 34 millones son niños, y el 60% de los casos en población infantil, evitables, según la OMS. La pérdida de audición discapacitante es definida como una pérdida auditiva superior a 40dB en el oído con mejor audición en los adultos y superior a 30dB en el oído con mejor audición en los niños. Además, 1100 millones de jóvenes en países desarrollados (entre 12 y 35 años de edad) están en riesgo de padecer pérdida de audición por su exposición al ruido en contextos recreativos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). De hecho, un trabajo reciente publicado en Laryngoscope concluye que las salas de música pueden tener niveles de ruido que ponen a los usuarios sin protección en riesgo de pérdida auditiva inducida por el ruido. Por otro lado, la pérdida de audición ha sido clasificada como la 5ª causa principal de años vividos con discapacidad, por delante de enfermedades crónicas como la diabetes, la demencia o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Por ello, desde la SEORL-CCC se insiste en la importancia de proteger los oídos frente al ruido.

Otro factor que puede influir en el desarrollo de pérdida auditiva es la mala alimentación. Un estudio reciente publicado en la revista Nutrients concluye que los alimentos con alto contenido en azúcar, la cerveza y otro tipo de bebidas alcohólicas se asocian con la pérdida auditiva relacionada con la edad, por lo que sus autores afirman que la dieta y los consejos de estilo de vida pueden ayudar a su prevención. El seguimiento de una alimentación correcta y variada puede evitar infecciones, retrasar el envejecimiento y la aparición de enfermedades crónicas y, por tanto, evitar el desarrollo de pérdida auditiva, según advierten desde las Comisiones de Otología y Audiología de la SEORL-CCC.

Además del ruido y la mala alimentación, existen una serie de factores de riesgo cardiovascular que contribuyen también a la pérdida auditiva como la obesidad, la hipertensión, el aumento del colesterol o la diabetes, además de hábitos de estilo de vida como el consumo de alcohol y tabaco o el sedentarismo. Y por último, el consumo excesivo de medicamentos ototóxicos también es un riesgo. Entre los más utilizados se encuentran la aspirina, los antiinflamatorios no esteroideos (Ibuprofeno), los antibióticos del grupo aminoglucósidos y los diuréticos.

Soluciones para la pérdida auditiva

Hoy en día hay una serie de soluciones a la pérdida auditiva que contribuyen tanto a mejorar el desarrollo y aprendizaje a edades tempranas, como a prevenir el aislamiento social y el deterioro cognitivo de las personas mayores. En este sentido, dependiendo del tipo y el grado de pérdida, los audífonos y los implantes cocleares consiguen mejorar su calidad de vida, que estas personas puedan comunicarse y relacionarse e incluso volver a disfrutar de la música en algunos casos. De ahí la importancia de prestar atención a los signos de sospecha y acudir al otorrinolaringólogo para que realice una valoración de la pérdida auditiva.

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