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La laringectomía total es la estrategia terapéutica que mayor supervivencia ofrece en el tratamiento del carcinoma localmente avanzado de laringe e hipofaringe. Sin embargo, esta cirugía conlleva un importante daño físico pero también social y emocional, en cuanto que supone un deterioro en la calidad de vida, afectando la capacidad de comunicación, la imagen corporal, la respiración, la deglución, la olfacción, la capacidad física, entre otras.

La rehabilitación del paciente laringectomizado total es de suma importancia para mejorar su calidad de vida, intentando que esta se asemeje lo máximo posible a la vida que el paciente realizaba previamente. La atención global del paciente que se somete a una laringectomía total no sólo se debe circunscribir al procedimiento terapéutico quirúrgico o al seguimiento oncológico, sino que es importante prestar atención a la rehabilitación integral del paciente laringectomizado total.

Desde la Comisión de Cirugía de Cabeza y Cuello y Base de Cráneo de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL-CCC) se advierte de que la rehabilitación de los pacientes laringectomizados no está suficientemente cubierta y garantizada en todos los centros sanitarios lo que dificulta su calidad de vida y la readaptación social. Por ello la SEORL-CCC quiere promover la rehabilitación integral del paciente laringectomízado y la Comisión de Cirugía de Cabeza y Cuello y Base de Cráneo ha elaborado un documento (Acta Esp Otorrinolaringol 2019) que resume las principales características y los fundamentos imprescindibles para poder garantizar una adecuada rehabilitación del paciente laringectomizado total. Se han intentado establecer los criterios mínimos que deben cumplir los programas de rehabilitación y los medios humanos y técnicos a los que debe tener acceso en cualquier centro del país que trate a estos pacientes.

Según se recoge en el mencionado Documento, la laringectomía total debe realizarse en un ámbito especializado, dentro de un equipo multidisciplinar que permita al paciente el acceso a las diferentes técnicas y tratamientos actualizados para lograr la curación de su enfermedad, con las menores secuelas físicas, psicológicas y sociales y en el menor tiempo posible.

Es necesario un mínimo de personal con conocimientos específicos en este tema. El otorrinolaringólogo especializado en cirugía oncológica de cabeza y cuello debe liderar el equipo de profesionales que tratan a estos pacientes. El otorrinolaringólogo tiene que tener conocimientos y habilidades acerca de las diferentes técnicas quirúrgicas y no quirúrgicas de rehabilitación y debe valorar las necesidades y las opciones de rehabilitación en cada paciente. La enfermería debe ser experta en oncología de cabeza y cuello y juega un papel importante en la educación del paciente previa a la cirugía, debe conocer los dispositivos y materiales específicos para el cuidado y rehabilitación de estos pacientes y debe instruir al paciente y a sus familiares en los cuidados postoperatorios requeridos. El logopeda experto en rehabilitación del paciente laringectomizado desempeña un rol fundamental. Debe realizar una evaluación preoperatoria a los pacientes y a su entorno familiar, informar de las consecuencias en el habla y en la deglución tras la cirugía y conocer las técnicas de rehabilitación. Otros profesionales que deberían estar implicados en la rehabilitación integral del laringectomizado serían el especialista en nutrición, un psicooncólogo y el asistente social.

En el cuidado del paciente laringectomizado se deben disponer de diversos recursos que contribuyan a paliar los efectos de la pérdida de la voz laríngea, del cambio del sistema de ventilación pulmonar y de la creación de un estoma traqueal. Para ello es importante disponer de un material específico como son diversos modelos de cánulas, útiles de limpieza y aspirado, sistemas de intercambio de calor-humedad y sistemas de comunicación (prótesis fonatorias y laringófono de muestra).

El proceso de rehabilitación del paciente laringectomizado debe iniciarse con una valoración preoperatoria por parte del logopeda y del especialista en nutrición y, eventualmente, de un psicooncólogo y del asistente social. La rehabilitación debe adaptarse a las necesidades, expectativas y características de cada paciente. Según afirma el doctor Pablo Parente, “es fundamental que el paciente sepa de antemano cuales van a ser las secuelas y las posibilidades de rehabilitar todas ellas”. Posteriormente, durante la hospitalización se iniciará la rehabilitación logopédica y la enfermería, el psicooncólogo y el experto en nutrición deben colaborar en los cuidados del paciente postoperado. Iniciar precozmente la rehabilitación fonatoria, deglutoria, de la respiración y de la olfacción es fundamental para alcanzar eficazmente los objetivos propuestos. Al alta hospitalaria el paciente laringectomizado debe ser autónomo para el cuidado del traqueostoma y, en su caso, de la prótesis fonatoria, ya que el objetivo último es que realice una vida lo más parecida a la que desarrollaba antes de la laringectomía.

“La actitud con la que te enfrentas a la intervención y la rehabilitación son fundamentales. No hay que pensar en que se ha perdido la voz, sino en que se ha ganado la vida. Simplemente nos enfrentamos a una nueva situación a la que hay que adaptarse”, asegura Jose María Bello, paciente laringectomizado de 64 años, de A Coruña, intervenido en julio de 2012. Este arqueólogo de profesión tuvo una rehabilitación completa y cubierta por la Seguridad Social en el Hospital Universitario de A Coruña con un equipo coordinado del que formaban parte, tanto el cirujano otorrinolaringólogo que le operó en Madrid, como los responsables de la rehabilitación en esta localidad y dos logopedas. “Me colocaron una válvula traqueoesofágica y me enseñaron a producir y practicar una nueva voz con la ayuda de la prótesis traqueoesofágica, con la que, hasta el momento, he podido dar tres conferencias sobre arqueología, lo cual quiere decir que el grado de recuperación es altísimo”, afirma. No tuvo problemas de deglución y solo tuvo alterado el gusto al principio.

 

 

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