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La rehabilitación olfatoria durante 6-12 meses ha demostrado que mejora la capacidad olfatoria en pacientes con hiposmia por la COVID-19 persistente, siendo el tratamiento que mejores resultados ofrece en estos casos. La disfunción olfatoria es uno de los síntomas más prevalentes tras una infección causada por el virus SARS-CoV2 y en algunos pacientes persiste más allá de las 4-12 semanas, generando una mayor discapacidad y alteración de la calidad de vida. Son las principales conclusiones del documento de revisión ‘Disfunción olfatoria en la COVID-19 persistente. Actualización’, realizado por otorrinolaringólogos miembros de la SEORL-CCC.

La evidencia científica de la que disponen los expertos hasta el momento no apoya ninguna terapia farmacológica para la disfunción olfatoria en pacientes con COVID persistente o Long COVID. En 2021 se ha publicado un trabajo sobre el efecto de la rehabilitación olfatoria (RO) en más de 500 pacientes con hiposmia causado por el coronavirus. Sus autores concluyen que mejora de forma significativa la capacidad olfatoria, especialmente si el cumplimiento era de más de 28 días.

La pauta clásica que siguen los otorrinolaringólogos para la rehabilitación del olfato incluye realizar a diario dos ejercicios de exposición a 4 odorantes: frutal, mentolado, aromático y floral, aunque se han ido incorporando otras variedades de olores y concentraciones. Su duración es variable entre los 6 y 12 meses. Además, al ser un tratamiento no invasivo es muy recomendable para la recuperación del olfato post viral.

La COVID-19 persistente (long-term COVID-19) se define como la presencia de síntomas  persistentes o incapacitantes tras la infección aguda por el SARS-CoV2  de más de 4-12  semanas tras el inicio de los síntomas. Según los autores del documento, se estima que puede ocurrir entre el 10-20% de los pacientes que la ha sufrido.

El estudio más amplio realizado sobre la afectación del olfato en pacientes con COVID confirma una prevalencia del 47,85%. Por lo general afecta menos a las personas que sufren la enfermedad de forma grave. Estas alteraciones son más manifiestas en pacientes leves. La mayoría logran superarlo de forma completa a los pocos días del inicio pero en un porcentaje importante persisten.