• Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookVisit Us On YoutubeVisit Us On Linkedin

Una de las pruebas que deben realizarse a los niños para diagnosticar problemas de audición es la que forma parte del diagnóstico precoz de la hipoacusia. Así lo explica el doctor Javier Cervera, vocal de la Comisión de Otorrinolaringología Pediátrica de la SEORL-CCC, en este vídeo. Es la prueba de otoemisiones acústicas (OEA). Es muy sencilla y obligatoria por ley en todo el territorio nacional. La misma consiste en poner un dispositivo en el oído del recién nacido.  Requieren que el niño esté dormido y debe hacerse en ambiente silencioso para que interfiera lo mínimo posible el ruido ambiental y el propio ruido biológico del bebé. También influye el estado del oído externo y medio por lo que es recomendable realizar la prueba al tercer día de vida, antes del alta hospitalaria, ya que en los dos primeros días el conducto auditivo externo está ocupado por detritus.

Cuando el bebé tiene unos siete meses se hace la prueba de potenciales evocados auditivos del tronco cerebral (PEATC). Es también sencilla y consiste en poner unos cascos al niño, que estará dormido, para que emitan unos sonidos, que estarán perfectamente medidos en cuanto a frecuencia e intensidad. Con ella podremos evaluar el umbral de audición que tienen y ver si tiene alguna pérdida de audición.

Cuando son más mayores, a partir de los 3 o 4 años, la prueba es la audiometría convencional, como las de adulto, donde se exploran las frecuencias y las intensidades y se realiza un diagnóstico exacto. También está la prueba llamada impedanciometría para medir la presión del oído. Ésta ofrece información sobre el estado del oído medio y de la integridad del complejo tímpano osicular. Resulta imprescindible en aquellos niños con OEA negativas para descartar una otitis secretora. Siempre será precedida por una otoscopia. Si sale plana significará que el oído tiene mucosidad dentro, lo que se traduce en una pequeña pérdida de audición. Si sale normal significará que el niño tiene una audición normal.

La calidad de un programa de detección precoz de la hipoacusia en recién nacidos va más allá de la propia detección y debe incluir y garantizar las fases de diagnóstico e intervención a los 3 y 6 meses. Más allá de los problemas y recursos sanitarios, todo programa de detección debe tener en cuenta los recursos sociales y educativos a los que ha de hacer frente (provisión de prótesis auditivas, profesionales especializados en el diagnóstico y en el tratamiento de la hipoacusia, además de integración escolar adecuada con apoyo a las familias).

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*