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El diagnóstico de la rinitis alérgica se inicia tras la presencia de dos o más síntomas nasales que hacen sospechar su presencia. Entre los síntomas más destacados se encuentran el prurito nasal, los estornudos, una rinorrea acuosa y congestión nasal. El otorrinolaringólogo colabora con el alergólogo en el diagnóstico mediante la realización de exploraciones y pruebas que contribuyen a localizar el origen de la sintomatología característica.

Para el diagnóstico es importante en primer lugar disponer de una historia clínica detallada y cuidadosa del paciente que permita evaluar además la posibilidad de exposición a desencadenantes ambientales. Asimismo es importante disponer de los antecedentes familiares y personales, en especial en cuanto a la presencia de enfermedades como el asma, las alergias alimentarias o la dermatitis atópica.

Las pruebas principales para diagnosticar la rinitis alérgica comprenden los estudios de alergia para la búsqueda de biomarcadores válidos y calificados, como la medición de los niveles de IgE sérica total y específica y la eosinofilia sanguínea y nasal. Hay que tener en cuenta que la rinitis alérgica puede cursar sin eosinofilia en sangre periférica, por lo que la determinación de la IgE específica y las pruebas cutáneas son las que permiten el diagnóstico definitivo y etiológico de la rinitis alérgica.

En ocasiones, puede haber pacientes en los que los síntomas de rinitis empeoren como consecuencia de alteraciones anatómicas. Es aquí donde juega un papel destacado el otorrinolaringólogo pues será el encargado de valorarlas. Para ello, hará una rinoscopia o endoscopia con la que podrá visualizar el estado de la mucosa nasal (que suele ser pálida en caso de alergia), el tabique nasal, los cornetes, la presencia de pólipos y el aspecto del moco.

Además, puede ser necesario solicitar pruebas complementarias como el TC de senos paranasales para evaluar la presencia de afectación sinusal, así como pruebas funcionales como la rinomanometría del flujo de aire a través de las fosas nasales para detectar si hay resistencia o no al paso del mismo.

Tras los resultados obtenidos con todas las pruebas, el otorrinolaringólogo podrá valorar la necesidad de realizar o no tratamiento quirúrgico.

Así mismo, el otorrinolaringólogo colabora con el alergólogo en el estudio y diagnóstico de la rinitis alérgica local, caracterizada por la ausencia de atopía sistémica demostrada. Para ello, se realizan estudios de citología de la mucosidad del cornete inferior, estudios rinomanométricos de flujo antes y después de la provocación con alérgenos seleccionados en función de la historia del paciente, valorando los síntomas con cada administración.

Pruebas para el diagnóstico de la rinitis alérgica

Las pruebas realizadas por el otorrinolaringólogo para el diagnóstico de la rinitis alérgica comprenden:

  • Rinoscopia y endoscopia: la primera de ellas se hace con el rinoscopio y con la luz frontal se consigue visualizar la zona anterior de la fosa nasal. Con el fibroscopio o endoscopio se visualiza la totalidad de la fosa nasal. Con esta exploración se describe la posición del septo nasal, las características de los cornetes y otros hallazgos que puedan apoyar un diagnóstico diferencial (pólipos, tumores, costras, cuerpos extraños, perforación septal, etc.).
  • Citología nasal: permite conocer el patrón inflamatorio y orientar el diagnóstico y tratamiento de los pacientes con rinitis. Se toma muestra del moco de la cara medial del cornete inferior. La muestra se envía  a anatomía patológica para el estudio celular pre y post provocación con alergenos.
  • Rinomanometría de flujo: mide la relación entre la presión y el flujo al pasar el aire por la cavidad nasal durante la respiración. Es la técnica estándar para la valoración de la resistencia y la permeabilidad nasal.
  • Pruebas de provocación nasal con alérgenos: implican la aplicación de alérgenos sospechosos de ser la causa de la rinitis a la mucosa nasal. Se realizan mediante administración (puff) dentro de la nariz de concentraciones crecientes del alergeno elegido. Se mide el score de síntomas (obstrucción nasal, picor de nariz, ojos, estornudos, rinorrea líquida), y se comprueba esa obstrucción mediante rinomanometria.