Los maestros de educación infantil y primaria son los profesionales que más enfermedades de la voz padecen. La guía Evaluación del paciente con disfonía, elaborada por la Comisión de Laringología, Voz, Foniatría y Deglución de la SEORL-CCC revela que la disfonía afecta al 75% de los docentes en algún momento de sus vidas. Pese a que las recomendaciones científicas apuestan por realizar programas de formación vocal para estos profesionales, no llegan a implementarse.

Además, este tipo de profesionales no acuden al otorrinolaringólogo al sufrir estas molestias. Una de cada 13 personas sufre trastornos de la voz pero la mayoría no se tratan adecuadamente, según estimaciones de la SEORL-CCC. Un estudio neozelandés en el que participaron más de 1800 profesores, indica que solo el 38% de los maestros de primaria y secundaria con problemas crónicos de la voz visitan la consulta de Otorrinolaringología.

Hábitos para cuidar la voz

El ruido en el aula y el hecho de no tener pausas son los principales motivos por los que los maestros de cursos inferiores sufren más problemas de la voz que los de enseñanzas superiores, advierte otra investigación publicada en Journal of voice. Además, los maestros notan los efectos del abuso vocal con solo una semana de impartir clases, según otro estudio.

Con motivo del Día Mundial de la Voz, que se celebra el 16 de abril, desde la SEORL-CCC, se destaca que ciertas actividades laborares como las que desempeñan maestros, monitores de gimnasio, teleoperadores o sacerdotes son los que están más expuestos a las patologías de la voz.

Decálogo de consejos para cuidar la voz

Para prevenir las patologías de la voz, la SEORL-CCC recomienda el siguiente ‘Decálogo de consejos para cuidar la voz’:

  • No hablar en ambientes ruidosos. No se debe hablar sobre un fuerte ruido ambiental, pues es un comportamiento de abuso vocal. Algunas alternativas pueden ser: hablar de frente al interlocutor, articular más de lo habitual y hablar claro y lento para evitar repetir.
  • No fumar. El tabaco es un factor irritante para la laringe. El humo pasa entre las cuerdas vocales y predispone para que aparezcan lesiones benignas como edemas o pólipos. Además, es la principal causa de cáncer de laringe.
  • No chillar ni hablar gritando puesto que es un comportamiento de esfuerzo vocal. Debemos acomodar nuestro uso de la voz a nuestras posibilidades reales y conocer las posibilidades de nuestro aparato fonador para saber hasta dónde se puede llegar sin realizar esfuerzo. En general, se debe descansar la voz haciendo periodos de 15-20 minutos de silencios dos o tres veces al día, limitar el uso del teléfono, entre otras medidas. En general, no se debe hablar más de 4 horas seguidas ni cantar más de 2 horas.
  • Vocalizar y respirar bien:es necesario vocalizar bien y respirar de manera cómoda para evitar forzar y elevar la voz, sobre todo en profesiones donde el uso de la voz es continuo, como la de los profesores.
  • Hidratarse correctamente: beber unos dos litros de agua diarios para que la mucosa que recubre a las cuerdas vocales esté bien hidratada.
  • Descansar de forma adecuada. La fatiga corporal se refleja en la voz. Se debe descansar para obtener el máximo rendimiento vocal. Hay que dormir más de seis horas, y descansar antes de utilizar mucho la voz, especialmente en los profesionales de la voz.
  • No utilizar el aire pulmonar residual al hablar. Nunca se debe hablar con el resto final de aire y sentir sensación de ahogo. Es un comportamiento de esfuerzo. Esto ocurre cuando se marcan las venas del cuello al hablar.
  • Evitar los irritantes laríngeos como el humo y las áreas polvorientas. Evitar, también, hablar en ambientes muy secos: la sequedad ambiental quita protección a las cuerdas vocales. Es conveniente utilizar un humidificador, evitar los ambientes con mucha calefacción o aire acondicionado, abrir y ventilar las habitaciones para renovar el aire.
  • No carraspear. El carraspeo es un comportamiento de esfuerzo traumático para las cuerdas vocales. Es un movimiento fuerte y violento. Algunas alternativas para evitarlo pueden ser: tragar saliva, beber pequeños sorbos de agua, realizar una tos sorda (sin juntar las cuerdas vocales).
  • Realizar controles periódicos de la voz, con el otorrinolaringólogo. Y consultar siempre que una disfonía se mantenga más de 15 días.