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Las orejas en asa, prominentes o de soplillo constituyen una deformidad auricular que tiene una incidencia estimada del 5% en la población blanca, lo que la convierte en una de las deformidades más comunes tratadas en el área de cabeza y cuello. Su impacto estético y psicológico puede llegar a ser muy severo por lo que su cirugía, la otoplastia, es bastante aceptada y tolerada tanto en la población pediátrica como adulta. El objetivo de esta cirugía es estético y para su realización es importante que el cirujano tenga un conocimiento integral de la anatomía, por lo que el otorrinolaringólogo por su formación en anatomía del oído y cirugía plástica facial tiene un papel fundamental.

Alteraciones de las orejas más comunes

Una oreja bonita depende de su posición, tamaño y armonía entre sus elementos y es una de las partes del cuerpo que más variedades tiene. Por lo general, la oreja suele tener curvas suaves y agraciadas, y debería dar continuidad a la forma de la cabeza, así como no sobresalir de ella excesivamente, debe haber una simetría entre la proyección de las distintas partes que la conforman.

Existen dos deformidades prominentes que pueden explicar la mayor parte de las anormalidades anatómicas en personas con orejas prominentes. Estas pueden aparecer de forma individual o en combinación, lo cual sucede en la mayoría de los casos.

Así, la alteración más común es el llamado antihélix hipoplásico, que es cuando la oreja se ha enrollado menos sobre sí misma y el pabellón auricular sobresale más de lo normal. Esto puede ser consecuencia del desarrollo embriológico o por un exceso de cartílago, entre otras. Además, puede suceder también que el lóbulo de la oreja sea sobresaliente o sobreproyectado.

Por otro lado, las anormalidades craneales también pueden interferir en el desarrollo de orejas prominentes al influir en la conexión del pabellón auricular con la cabeza y, por tanto, en su apariencia.

Otoplastia

La cirugía para la corrección de las orejas prominentes, llamada otoplastia, debe adaptarse a las necesidades de cada paciente y cumplir con unos determinados objetivos anatómicos y estéticos. Por lo tanto, será preciso realizar un examen completo y exhaustivo de cada persona para valorar las deformidades que causan el problema. Además, son esenciales las fotografías preoperatorias y postoperatorias para planificar y documentar bien la cirugía. También resulta fundamental explicar al paciente los objetivos a conseguir y que conozca de antemano los resultados que se pueden obtener.

Las técnicas quirúrgicas empleadas se dividen en dos tipos: las que realizan cortes en el cartílago y las que lo remodelan o preservan.  En el primer caso, implican la resección y realización de incisiones parciales o de todo su espesor. Por lo general, suelen tener una mayor duración del resultado quirúrgico. Por su parte, la remodelación implica el uso de suturas o implantes con el objetivo de recrear la anatomía auricular normal. Esta técnica evita cicatrizaciones o fibrosis pero tienen mayores tasas de recurrencia.

En los últimos años se está aplicando una combinación de ambas técnicas en lo que se conoce como la técnica de los pilares.

Las complicaciones de esta cirugía son poco frecuentes. Desde hace uno años se están aplicando biomateriales que favorecen el crecimiento de los tejidos blandos y se está estudiando la creación de prótesis de poliuretano mediante impresión 3D con un comportamiento mecánico similar a la oreja real. Además, los avances en reconstrucción 3D y en bioingeniería tisular trabajan en la creación in vitro de moldes cartilaginosos a partir de células madre sobre un andamiaje biodegradable y biocompatible.