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La otitis es una inflamación del oído causada, casi siempre, por una infección. El tipo más común en la edad adulta es la otitis media aguda (OMA), que aparece cuando se produce una retención de líquido en la región del oído medio debido a una inflamación de la Trompa de Eustaquio.  Cuando este líquido se infecta, causa dolor en el tímpano e incluso puede producirse una perforación del mismo debido al aumento de presión dentro del oído. La otitis media “secretora” o “serosa” (OMS), se define por la presencia de moco o líquido dentro del oído medio, sin que haya otros síntomas o signos de infección aguda, y en ocasiones precede a la OMA.

Este tipo de afecciones son más comunes en invierno, cuando hay fuertes cambios de temperatura y se multiplican los resfriados. También son habituales en primavera, cuando afloran las alergias.

Existe otro  tipo de otitis, la otitis externa, que constituye una entidad muy diferente de la anterior. En este caso, la infección se produce en la piel del conducto auditivo externo, por fuera de la membrana timpánica, es decir, la infección no se genera por extensión de una causa interna, como pueda ser una infección de la vía aérea superior, si no por un agente externo.

Por ello, la otitis externa se produce con más frecuencia durante el verano, debido a que es una afección relacionada con el contacto con agua, como  piscinas y playas. La Comisión de Otología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL- CCC), cuenta con un listado de consejos para prevenir este tipo de otitis.

Tanto la otitis media aguda como la otitis externa son afecciones muy frecuentes entre la población adulta. Sin embargo, existe un cuadro clínico diferente a estos: la otitis media crónica, que se caracteriza por una supuración constante, generalmente secundaria a una perforación timpánica, y que puede llegar a producir pérdida auditiva.

Tratamientos y recomendaciones

En adultos, las otitis medias agudas y las otitis externas se tratan con antibióticos, que pueden administrarse por vía oral y/o tópica ótica dependiendo del proceso y su severidad. En las otitis medias agudas se suele añadir descongestionante vía tópica nasal al tratamiento.  

En el caso de las otitis medias crónicas, el tratamiento puede ser algo más complejo y prolongado: una combinación de diferentes antibióticos por vía oral y tópica ótica e incluso hay casos en los que hay que recurrir a una intervención quirúrgica.

La solución quirúrgica en los casos de otitis media crónica es necesaria en pacientes con perforaciones timpánicas de larga duración, sobre todo cuando se complica con la migración de piel del conducto auditivo externo hacia el oído medio, introduciéndose por la perforación. Este cuadro se conoce como colesteatoma. En estos  casos la cirugía es imprescindible, ya que el colesteatoma es una lesión agresiva que puede derivar en complicaciones severas.

La otorrinolaringología ha cambiado de forma muy significativa en los últimos años. De forma gradual, se ha producido una especialización en las diferentes disciplinas y la formación que se recibe de éstas es cada vez más compleja y completa.

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