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Según el documento de consenso sobre la migraña vestibular de la Bárány Society y la International Headache Society, la migraña vestibular es uno de los trastornos vestibulares más comunes y llega a afectar al 1% de la población general y al 11% de los pacientes que acuden a unidades especializadas en mareo. Se trata de una patología infradiagnosticada debido a su duración variable y la falta de relación temporal con la cefalea migrañosa o el equivalente migrañoso. La mayoría  de los autores consideran que la migraña vestibular es la segunda causa más frecuente de vértigo recurrente, tras el vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB), y la primera causa de vértigo recurrente espontáneo.

La migraña asociada al vértigo es uno de los trastornos vestibulares más frecuentes en la población. Es habitual que ambos síntomas coincidan en el mismo paciente, por lo que el diagnóstico realizado por el otorrinolaringólogo irá encaminado a determinar cuál es el trastorno que origina esos síntomas. La migraña vestibular puede presentarse solo con vértigo posicional, remedando así un vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) o, en ocasiones puede coexistir con una enfermedad de Menière, por lo que es fundamental hacer un buen diagnóstico diferencial.

Diagnóstico de la migraña

A la hora de diagnosticar la migraña vestibular deberá tenerse en cuenta la historia clínica del paciente y realizar una exploración física. Algunos factores desencadenantes de migraña vestibular en pacientes predispuestos son la toma de alimentos como el queso, chocolate o la comida china; factores ambientales como el cambio de tiempo; la falta de sueño o la tensión premenstrual.

Las dificultades para diagnosticar la migraña vestibular y la carencia de una definición universal condujeron a la elaboración del mencionado consenso que señala los siguientes criterios diagnósticos de la migraña vestibular:

  • Al menos 5 episodios de síntomas vestibulares (distintos tipos de vértigo o mareo con náuseas) de intensidad moderada o severa, con una duración de entre 5 minutos y 72 horas.
  • Historia actual o previa de migraña con o sin aura según la ICH (International Classification of Headache Disorders). El aura incluye síntomas de vértigo, acúfenos, hipoacusia, diplopía, ataxia, parastesias y/o paresias bilaterales o incluso disminución del nivel de conciencia.
  • Una o más características de migraña en al menos el 50% de los episodios vestibulares:
    • Cefalea con al menos dos de estas características: unilateral, pulsátil, dolor de intensidad moderada o severa, agravamiento con la actividad física rutinaria.
    • Fotofobia y fonofobia.
    • Aura visual.
  • Los síntomas no se atribuyen mejor a otra enfermedad vestibular o a un diagnóstico de la ICHD.

La duración de los episodios que definen la migraña vestibular puede ser variable. El 30% de los pacientes tiene episodios que duran minutos, un 30% sufren ataques de horas y otro 30% padece ataques durante varios días. El 10% restante sufre ataques durante unos segundos.

Tratamiento de la migraña

El tratamiento de la migraña vestibular puede resultar un poco complejo debido a su difícil diagnóstico. En general, deberá comprender medidas higiénico-dietéticas, medicación y terapia física. Entre las medidas de estilo de vida, se incluyen la evitación del alcohol, la mejora del estrés emocional o procurar un buen descanso para reducir los factores desencadenantes.

En cuanto a los fármacos empleados algunos ejemplos son los betabloqueantes, las benzodiacepinas o los antimigrañosos, así como fármacos vasodilatadores como los calcio antagonistas. En cualquiera de los casos, deberá ser el especialista otorrinolaringólogo quien determine el tratamiento a seguir en función de la sintomatología del paciente y su historia clínica.

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