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La miastenia gravis es una enfermedad autoinmune neurológica crónica caracterizada por la debilidad muscular que se acentúa por el movimiento repetitivo y que mejora con el reposo. El sistema inmunitario genera unos anticuerpos que dañan los receptores de acetilcolina de los músculos. Debido a esto no existe una buena conexión con las terminaciones nerviosas y los músculos se vuelven más débiles. Los músculos que suelen verse más afectados son los oculares, pero también pueden verse involucrados los músculos de la laringe, tanto de forma aislada como en conjunto con otros grupos musculares. Afecta sobre todo a mujeres de entre 20 y 30 años y a hombres de entre 60 y 70 años y según la Asociación Miastenia de España (AMES) afecta a 15.000 españoles. El 2 de junio se celebra el Día Internacional de la Miastenia, con el objetivo de concienciar y dar visibilidad a esta enfermedad de origen desconocido..

Síntomas de la miastenia gravis

Como ya se ha comentado, la manifestación más frecuente de la miastenia gravis es la ocular, que provoca síntomas como visión doble o ptosis, que es la caída o descenso del párpado superior.

Cuando la miastenia gravis afecta a la laringe, se considera miastenia gravis bulbar, ya que afecta a los músculos bulbares que son los responsables de la expresión facial, la masticación y la deglución. Sus síntomas más característicos son una anormal fatiga vocal ante determinadas tareas repetitivas, que suele asociarse con disartria (dificultad para articular palabras y sonidos) y disfagia (dificultad para la deglución) de severidad variable. Las personas afectadas de miastenia gravis suelen alternar períodos de debilidad muscular con períodos con síntomas leves o sin ellos.

Además, la miastenia puede ser generalizada cuando aparece debilidad muscular esquelética.

Si el paciente sufre otro tipo de patologías, toma determinados medicamentos o vive situaciones de estrés y cansancio extremo los síntomas pueden empeorar.

Diagnóstico y tratamiento de la miastenia gravis

El diagnóstico de la miastenia gravis comprende la realización de una prueba electrofisológica y un análisis de sangre para la detección de anticuerpos anormales relacionados con la enfermedad. Además, se hará un examen neurológico.

El tratamiento irá encaminado a resolver los síntomas y para ello se utilizarán fármacos anticolinesterásicos, que ayudarán a mejorar el funcionamiento de los músculos en pacientes con miastenia gravis. También se pueden utilizar medicamentos inmunomoduladores, de forma crónica para favorecer el correcto funcionamiento del sistema inmune. Por su parte, hay otros inmunomoduladores de acción rápida, como las inmunoglobulinas intravenosas, que consiguen una mejora rápida en pacientes graves o refractarios a otros tratamientos.

También existe la posibilidad de realizar tratamiento quirúrgico cuando existe la presencia de timomas, unos tumores benignos que aparecen en relación a la miastenia gravis. Su extirpación permite un mejor control de la enfermedad.

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