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La sordera súbita idiopática (SSI) se trata de una pérdida auditiva de causa desconocida hasta el momento que se instaura durante un periodo de hasta 72 horas. Según la última actualización del informe sobre el Diagnóstico y Tratamiento de la Sordera Súbida Idiopática, presentado en el marco del 69 Congreso de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), esta patología es más habitual en personas de entre 40 y 45 años y tiene una incidencia de 2 a 20 casos por cada 100.000 habitantes al año.

La sordera súbita se define mayoritariamente como una pérdida auditiva neurosensorial superior a 30 dB HL, en 3 o más frecuencias consecutivas, en un tiempo de instauración inferior a las 72 horas. “Puede suceder de pronto o en el transcurso de unos tres días. Puede ser bilateral en un 3% de los casos, o presentarse, raramente, de forma secuencial en el oído contralateral”, indica el doctor Guillermo Plaza, coordinador del consenso.

En cuanto a las causas de la SSI, no están confirmadas, de hecho, solo se encuentra su origen en un 10% de los casos tras el diagnóstico, según los datos de la SEORL-CCC. El trabajo de los otorrinolaringólogos establece como posible causa una inflamación vírica de la cóclea como consecuencia de la acción de un virus como el de la gripe o el herpes. También sitúan su posible origen en una rotura de las membranas laberínticas, fenómenos vasculares o autoinmunidad. De hecho,  “esta última teoría es quizás la más aceptada y se habla de que en  más del 75% de las SSI tengan una causa inmunomediada”, afirma el doctor Plaza.

Los factores de riesgo son otro punto que tampoco está claro, pero como se muestra en el informe, algunos estudios sugieren que una dieta pobre en vegetales, el síndrome metabólico, niveles bajos de folato y la otitis media crónica podrían aumentar el riesgo de sordera súbita.

El 90% de los pacientes presentan acúfenos como consecuencia de la sordera súbita

Según los datos que indica el doctor Plaza, los acúfenos son la consecuencia principal que afectan al 90% de los pacientes que sufren la SSI, y entre el 20% y el 60% presentan vértigo asociado. Por tanto, “es importante que los pacientes que presentan sospecha de sordera súbita deben ser atendidos de forma urgente para descartar hipoacusia de origen transmisivo, no neurosensorial, o para reafirmar que se trate de una hipoacusia neurosensorial o perceptiva”, detalla el doctor.

Si se confirma la sordera súbita, es necesario derivar al paciente de forma urgente al otorrinolaringólogo para que se confirme la causa neurosensorial. Además, es importante realizar una resonancia magnética del oído en todos los casos de SSI en los siguientes 15 días tras el diagnóstico para descartar una causa definida y aclarar mejor si existe una patogenia subyacente.

Tratamiento recomendado

La terapia estándar es el tratamiento por vía oral con corticoides a altas dosis. En los últimos años se ha introducido el corticoide administrado por vía intratimpánica, ya sea en asociación con el corticoide oral, como terapia de primera línea o como tratamiento de rescate. Este punto genera cierta controversia, pero los autores del trabajo coinciden en que el tratamiento intratimpánico con corticoides tanto primario como de rescate ha mostrado ser eficaz. “En casos tardíos, el tratamiento se discutirá de forma individualizada y si existe sordera severa, en un oído único o con vértigo asociado, se puede ofrecer tratamiento intravenoso con corticoides durante 5 días, vigilando la aparición de efectos secundarios, o incluso sesiones  de oxigenoterapia hiperbárica”, sostiene el doctor Plaza.

Si el tratamiento estipulado así como los audífonos no consiguen una mejora notable y la audición sigue sin ser funcional, el documento de los expertos de la SEORL-CCC recomienda la valoración de un implante auditivo de forma individualizada.

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