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El 47% de los pacientes laringectomizados no retornan a su actividad laboral después de la cirugía. Así lo concluye el primer estudio que analiza el impacto de la laringectomía en la situación laboral realizado en Barcelona y publicado en el último número de Acta Otorrinolaringológica Española, la revista de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Sus autores, coordinados por el doctor Miquel Quer, presidente de la SEORL-CCC, han analizado 116 pacientes laringectomizados por un carcinoma escamoso de laringe o hipofaringe. También han comprobado que tener un trabajo cualificado alto-intermedio y el uso de prótesis fonatoria como método de rehabilitación vocal, son los dos factores principales para regresar a la actividad laboral tras la extirpación de la laringe.

En el momento de indicar el tratamiento, el 53% de los pacientes estaba laboralmente activos, y a los 2 años seguía trabajando el 28% del total. El 60% tenían profesiones de bajo grado, y el grupo más numeroso era el de los trabajadores de la construcción. En el grupo de la cualificación más alta, el mayor número de profesionales eran ingenieros. El resultado es que el 80% de los pacientes con profesiones de cualificación alta-intermedia se reincorporan al trabajo frente al 35% de los del grupo de baja cualificación. En resumen, tienen casi 6 veces más probabilidades de volver a trabajar que si la cualificación es baja.

Por otro lado, la media de edad en función de la situación laboral en el momento de la intervención, fue de 53 años para los laboralmente activos, de 56,5 años para los que están en situación de invalidez y de 71 años para el grupo de jubilados. En cuanto al sexo, destaca una mayor proporción de pacientes activos entre el grupo de mujeres (78%) que entre el los hombres (51%).

Además se ha demostrado que el uso de prótesis fonatoria está asociado a un mayor retorno laboral que la erigmofonía. Esto también está influido porque existe prioridad entre los cirujanos de cabeza y cuello y rehabilitadores sobre el uso de las prótesis en aquellos pacientes con mayor motivación para hablar. A esto hay que añadir que los pacientes con mayor cualificación laboral y mayor deseo de reincorporarse al trabajo son los más deseosos de conseguir una voz de calidad. De hecho, hay datos que demuestran que el uso de las prótesis permite obtener una mejor calidad de voz, lo que contribuye a un efecto positivo sobre la calidad de vida y autoestima de los pacientes.

La laringectomía es una de las cirugías oncológicas más mutilantes y uno de los tratamientos más frecuentes del cáncer de laringe, el más prevalente en España dentro de los tumores de cabeza y cuello. La supervivencia es elevada, pero a expensas de una mutilación significativa, pues las secuelas que deja sobre el paciente son muy incapacitantes. Por un lado, está el traqueostoma permanente que impacta en su calidad de vida. Y por otro está la necesidad de conseguir una voz, ya sea mediante prótesis fonatoria, erigmofonía o laringófono. Por todo esto, uno de los elementos clave para alcanzar la mejor calidad de vida posible es recuperar la actividad laboral previa a la intervención.

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