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La hipoacusia unilateral es definida como la pérdida de audición en uno de los dos oídos, siendo la audición del opuesto normal. Además, se puede distinguir, por un lado, la hipoacusia asimétrica, que es cuando uno de los dos oídos tiene una pérdida entre 30 y 55 dB  decibelio y el otro oído una pérdida mayor de 70 dB, con una diferencia de audición entre ambos oídos mayor de 40 dB. Por otro, destaca la hipoacusia neurosensorial severo-profunda unilateral o asimetría extrema, cuando la persona oye bien por un oído o mejor de 25 decibelios, pero en el otro tiene una sordera profunda peor de 70 decibelios. La incidencia estimada de discapacidad auditiva neurosensorial (> 40 dB HL) al nacer es de 1,86 por 1000 recién nacidos en los países desarrollados y el 30-40% de estos tienen hipoacusia unilateral.

Además de poder ser heredada hay otra serie de causas que pueden conducir a perder audición en uno de los dos oídos como pueden ser los traumatismos o lesiones en el nervio acústico, tumores de oído (neurinoma del acústico), la sordera súbita o pérdida repentina de la audición o el síndrome de Ménière. Esto puede condicionar la calidad de vida de las personas que la sufren, pues de forma brusca ven limitada su capacidad de oír, lo que repercute a su vez en sus relaciones sociales.

Entre las diferentes dificultades que puede provocar este tipo de sordera, sobre todo cuando en uno de los dos oídos es muy severa, se encuentran el no poder distinguir la dirección de procedencia del sonido, el menor nivel de comprensión del habla en ambientes de ruido o en conversaciones o la identificación de distintos tipos de ruido. Destaca además el llamado “efecto sombra de la cabeza”, que consiste en una gran dificultad para escuchar los sonidos cuando nos hablan del lado del oído afecto. Además, en determinados casos puede acompañarse de acúfenos o dificultad para escuchar música.

En el caso de ser congénita y detectarse en un niño, este tipo de sordera puede tener un impacto en su capacidad de desarrollo y aprendizaje, pues puede darle dificultades a la hora de leer, aprender o memorizar, hablar en público, etc.

Además, las personas que sufren hipoacusia unilateral pueden tener otros problemas asociados relacionados con la fatiga y el cansancio, miedo y ansiedad, baja autoestima, aislamiento ante los obstáculos en las relaciones sociales y laborales, etc.

Tratamiento de la hipoacusia unilateral

La detección de la hipoacusia unilateral debe hacerse lo más temprana posible para iniciar el tratamiento adecuado a cada persona cuanto antes. Este va a depender del tipo de pérdida que sufra la persona y su intensidad. Así, puede consistir en el uso de audífonos u otros dispositivos implantables como los implantes de conducción de la vía ósea o implantes cocleares, en caso de que la sordera sea muy profunda.

Una de las soluciones para las personas con hipoacusia neurosensorial profunda unilateral, bien porque con los audífonos no obtienen resultados o porque no puedan usarlos, son los implantes de conducción de la vía ósea. Se trata de unos dispositivos que permiten transmitir el sonido por vía ósea de forma directa al oído interno del lado sano. Un reciente estudio publicado en The Journal of Laryngology and Otology concluye que el implante auditivo de conducción ósea unilateral mejora la calidad de vida tras evaluar a las personas que los recibieron antes y después de la intervención quirúrgica. Sus beneficios se basan, entre otros, en la disminución del efecto sombra de la cabeza, mejorando la escucha de los sonidos cuando nos hablan por el lado del oído afectado. Hay que tener en cuenta que los dispositivos de conducción ósea no restauran la audición en el oído afecto, sino que lo transmiten por vía transcraneal hacia el oído sano, por lo que no restauran la capacidad de localización del sonido ni otras propiedades de la audición binaural.

El implante coclear se inserta mediante una intervención quirúrgica y permite restaurar la audición en el lado afecto. Mejora la calidad de vida, la comprensión del lenguaje en ruido y la localización y lateralización de los sonidos. En el caso de la hipoacusia del recién nacido adquiere especial relevancia ya que consigue restaurar la audición binaural y conservar la vía auditiva del lado afecto, evitando la reorganización cerebral.