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Los trastornos de la voz han cobrado protagonismo en los últimos años dejando de ser una cuestión que únicamente preocupa a los profesionales que la utilizan como herramienta de trabajo. En la actualidad la voz es una cuestión de salud al alcance de todos y cobra su máxima importancia cuando su alteración causa sufrimiento o incapacidad para las relaciones sociales, laborales o familiares. En este sentido, existe una demanda cada vez más creciente de personas que desean adquirir un tono vocal más elevado (más agudo) o menos elevado (más grave). Es lo que se conoce de manera común como feminización o masculinización de la voz, aunque lo correcto es hablar de tratamiento de la voz para la confirmación de género.

Lo primero que hay que saber es que hasta la pubertad la configuración anatómica de la laringe es muy similar en ambos sexos y que, es a partir de ella, cuando los cambios hormonales hacen que este órgano inicie un desarrollo anatómico diferente que da como resultado una laringe de hombre o una de mujer. Estos cambios van a dar como resultado una morfología diferente de los cartílagos que forman el esqueleto laríngeo y una configuración distinta de las cuerdas vocales que traerá como resultado unas propiedades de la voz diferentes. La laringe masculina es más grande, por lo que sus cuerdas vocales tienen mayor longitud y volumen y, por tanto, producen un sonido más grave al vibrar. Así mismo, la característica anatómica diferencial más visible y relevante es la prominencia anterior laríngea (nuez de Adán) en la laringe masculina, de ahí que su extirpación sea una de las cirugías más realizadas en las mujeres transgénero. En la laringe femenina la parte más prominente es el circoides a nivel cervical.

Feminización de la voz

La congruencia del tono vocal con la identidad sexual sentida es fundamental para la satisfacción de las personas transgénero. Por eso, la mayor parte de personas que optan por la feminización de la voz son las mujeres transgénero. También se aplica en mujeres con adrofonía (una voz grave) como consecuencia del consumo excesivo de andrógenos o por distintas enfermedades que conllevan la producción de testosterona como el síndrome del ovario poliquístico.

El objetivo de la feminización de la voz es modificar el gesto vocal y mantener la tonalidad aguda, asimismo feminizar los patrones neurofisiológicos.

La terapia hormonal con estrógenos tiene muy poco efecto sobre la calidad de la voz, por ello es necesario actuar sobre la laringe y el comportamiento local para conseguir un tono vocal más elevado. Así, mediante la cirugía, el otorrinolaringólogo conseguirá convertir una laringe anatómicamente masculina en una laringe femenina. Para ello existen diferentes técnicas basadas en tres principios: incrementar la tensión de las cuerdas vocales, alterar la consistencia de las cuerdas vocales y descender la masa de las cuerdas vocales. Entre la técnicas más utilizadas se encuentran la aproximación cricotiroidea y la glotoplastia.

Tras la cirugía de feminización de la voz será necesaria la intervención logopédica para rehabilitar las cuerdas vocales, con el fin de evitar posibles inflamaciones, constricciones laríngeas o posibles patologías. Con ello se modificarán el gesto y el comportamiento vocal.

Masculinización de la voz

La masculinización de la voz suele ser más demandada por hombres que tienen una voz más aguda de lo que se corresponde con su morfología corporal. Esto puede ser por trastornos de la adolescencia, una rigidez aumentada de las cuerdas vocales, o tensión excesiva de las mismas. En el caso de los hombres transgénero no es tan utilizada ya que en su caso la terapia con andrógenos (testosterona) suele resultar suficiente para la consecución de una voz más masculina y duradera aun dejando la medicación.

Para conseguir un tono de voz más grave el tratamiento de elección es la terapia hormonal asociada a terapia vocal. La terapia logopédica tiene como objetivo modificar el gesto vocal, la entonación, resonancia, respiración y modulación. En definitiva, el tratamiento se basa en la reeducación de la voz y suele tener una duración de 4 meses antes de plantearse un tratamiento quirúrgico.

Si la terapia vocal o complementaria no permite obtener los resultados esperados se realizará una cirugía del esqueleto laríngeo que agrupa diferentes técnicas de laringoplastia. El objetivo de la misma será disminuir la frecuencia fundamental por debajo de los 165 Hz para conseguir una voz más grave.