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La llegada del otoño y el inicio de los colegios incrementan las posibilidades de contagio de infecciones en la población infantil. Así, entre las más comunes y conocidas se sitúan las faringoamigdalitis, laringitis o faringitis, pero hay otras patologías que pueden localizarse en esta área en la edad pediátrica. A continuación se ofrecen detalles sobre enfermedades de la garganta en niños.

Faringoamigdalitis

Se trata de una patología frecuente en la edad pediátrica. Las amígdalas linguales, palatinas y nasofaríngeas o adenoides forman el anillo amigdalino de Waldeyer y constituyen la primera línea de defensa contra los patógenos inhalados y/o ingeridos. Se estima que el 50% de los casos tienen un origen viral, en mayor proporción en lactantes; entre ellas están rinovirus, Epstein-Barr, adenovirus y parainfluenza tipo A y B. De origen bacteriano destacan las faringitis agudas producidas por el estreptococo β-hemolítico del grupo A (SBHGA) en el 37% de los casos en niños de 5 años. La prevalencia de esta última varía en función de la edad: un 1,2% en menos de 1 año de edad, 3,9% durante el primer año de edad y 13,0% en el segundo año de edad.

Los principales síntomas que se presentan son dolor de garganta, dificultad para tragar o disfagia, fiebre y adenopatías o inflamaciones cervicales asociados a síntomas más inespecíficos como náuseas, vómitos, cefalea y dolor abdominal en muchos casos.

Su diagnóstico a veces es difícil porque  los pacientes con faringitis no siempre presentan las manifestaciones clásicas. Si hay síntomas  como disfonia, conjuntivitis, estomatitis, aftas, exantema,  y esplenomegalia, serán sospecha de origen viral y, por lo tanto, las pruebas diagnósticas del SBHGA no estarían indicadas. Estas pruebas se realizan cuando existe sospecha de infección bacteriana y consisten en un cultivo de garganta, cuyos resultados se obtienen en 24-48 horas. También se puede realizar un test de antígenos rápido cuyos resultados están disponibles después de entre 4 y 10 minutos de la toma de la muestra. Para que los datos sean fiables, es necesario obtener una muestra faríngea de calidad con hisopo.

Este diagnóstico será clave para la indicación del uso de antibióticos que se hará después de confirmar la presencia de estreptococo por cultivo o test de antígenos. El tratamiento de primera elección es la amoxicilina.

Laringitis e inflamaciones de la tráquea 

Las inflamaciones e infecciones de la laringe y la tráquea son frecuentes en la edad pediátrica debido a las características anatómicas de los niños, a que su sistema inmunológico aún está en desarrollo y a que tienen una mayor exposición a distintos tipos de patógenos. La laringotraqueitis es la causa más frecuente de obstrucción de la vía aérea superior en pacientes entre 6 meses y 6 años de edad y se estima que entre un 3 y un 5% de los niños tendrá un episodio de laringotraqueítis a lo largo de su infancia y de estos un 5% serán recurrentes. Es más frecuente en niños varones y en invierno. La causa más habitual es el virus parainfluenza tipo 1, 2 y 3.

Sus síntomas más característicos son la disnea o dificultad respiratoria durante la noche junto con tos perruna o en ladridos. La fiebre suele ser moderada y es habitual la aparición de estridor. Para su diagnóstico se hará una exploración mediante fibroscopia y se valorarán los niveles de conciencia, ventilación, estridor, tiraje y cianosis. El tratamiento de elección son los corticoesteroides. Los casos más graves requerirán hospitalización.

Inflamaciones e infecciones cervicales

Las inflamaciones o infecciones de los ganglios cervicales también son frecuentes en la edad pediátrica. Como síntomas locales puede haber presencia de una masa en el cuello, enrojecimiento de la piel, fístulas, asimetrías, etc.  Para su diagnóstico el otorrinolaringólogo realizará una completa exploración en la que se valorará además la edad del niño, los antecedentes personales, el tiempo de evolución de la lesión, su localización,  y la presencia de síntomas generales como fiebre, pérdida de peso, anorexia, escalofríos, sudoración nocturna y cambios de conducta.

Entre las causas habituales de adenopatías que pueden presentarse en el contexto de procesos infecciosos víricos destacan la mononucleosis infecciosa, causada por el virus de Epstein-Barr y que puede provocar malestar general, fiebre, amigdalitis exudativa y adenopatías cervicales bilaterales.