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La disfonía espasmódica es un trastorno de la voz incluido en el grupo de distonía focal que afecta sobre todo a mujeres en edades comprendidas de entre 30 y 50 años. Se caracteriza por contracciones involuntarias de la musculatura de las cuerdas vocales que producen espasmos en las mismas. Como consecuencia estas personas producen una voz característicamente quebrada, o entrecortada, en ocasiones ronca, tensa durante los espasmos, pero tienen una voz normal cuando éstos no están presentes.  Aunque es un trastorno poco frecuente puede afectar de manera notable a la calidad de vida al influir en la capacidad para comunicarse. En el siguiente enlace puedes escuchar cómo suena una voz con disfonía espasmódica.

Según la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) la disfonía espasmódica afecta a 3-4 personas por cada 100.000 habitantes y se estima que en España puede haber entre 15.000 y 20.000 pacientes. Estas personas experimentan contracciones involuntarias de los músculos de la laringe, y en algunos casos, presentan dolor. Como consecuencia de esas contracciones, la persona puede experimentar, además de los síntomas señalados, sensación de esfuerzo vocal, cambios bruscos en el tono de voz o  timbre nasal, entre otros. Las distonías pueden presentarse también en otras regiones del cuerpo, como contracturas en el abdomen o dolor durante la deglución.

Cuando el paciente empieza a notar los primeros síntomas, estos suelen ser leves y aparecen de forma esporádica. Sin embargo, con el tiempo pueden empeorar y hacerse más frecuentes, sobre todo si la persona tiene más situaciones de estrés, está más cansada o tensa. De igual forma, puede mejorar si la persona ríe o llora.

Causas de la disfonía espasmódica

Las causas de la disfonía espasmódica aún se desconocen. En ciertos casos se ha manifestado una posible coincidencia con infecciones de las vías respiratorias superiores, períodos de uso excesivo de la voz o estrés. Se ha relacionado con alteraciones en las regiones cerebrales encargadas del control de los movimientos.

El diagnóstico de la disfonía espasmódica es considerado difícil por los expertos y debe ser realizado por un especialista en voz, como el otorrinolaringólogo, que se ocupará de evaluar el estado de las cuerdas vocales y detectar posibles alteraciones en la voz y el habla. Además, conviene que intervengan especialistas en neurología, cuando además de síntomas vocales, presente alteración en otras regiones.

Tratamiento de la disfonía espasmódica

La disfonía espasmódica no tiene en la actualidad un tratamiento curativo, por lo que las terapias van encaminadas a la mejoría en la producción de voz y del habla. En cualquier caso, debe ser individualizado y acorde con las necesidades del paciente.

En ese sentido, la inyección de toxina botulínica en las cuerdas vocales es el tratamiento que ha demostrado mejores resultados en la actualidad, por encima del tratamiento farmacológico.

La toxina botulínica disminuye la contracción del músculo, reduciendo así el número e intensidad de los espasmos, mejora la calidad de la voz, y por lo tanto la calidad de vida. Éste tratamiento debe ser realizado por un laringólogo con experiencia y bajo neuro-monitorización. Lo ideal es que este tratamiento vaya unido a la rehabilitación de voz para optimizar el resultado, sobre todo en aquellos casos en los que el trastorno pueda afectar a la situación laboral de la persona que lo padece. Las técnicas de reeducación vocal ayudarán a mejorar la fonación y disminuir los síntomas. Por otro lado, también puede ser conveniente recibir atención psicológica.

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