• Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookVisit Us On YoutubeVisit Us On Linkedin

Los profesores, como profesionales de la voz, pueden desarrollar patologías, como la disfonía, en relación al mal uso o abuso de su principal herramienta de trabajo, la voz.  Esto hace que los trastornos de la voz sean un motivo frecuente de baja laboral entre personal docente. Es por eso que, la SEORL-CCC recomienda a los docentes seguir unos hábitos para favorecer un buen uso de la voz y una correcta técnica vocal.

Un estudio publicado en The Annals of Otology, Rhinology and Laryngology confirma que los profesores tienen tres veces más posibilidades de presentar fatiga vocal y más del triple de tener molestias físicas de la voz. En el caso de las mujeres, ellas tienen más probabilidades de padecer disfonía. Además, según un ranking elaborado por la SEORL-CCC, los maestros de infantil, que tienen alumnos de entre uno y cinco años, son los profesionales que más patologías de la voz sufren.

La disfonía se caracteriza por el cambio de la voz debido a una anomalía en la vibración de la mucosa de las cuerdas vocales. La alteración del timbre vocal es el síntoma más frecuente en estas patologías. Las principales causas son, por un lado, el abuso vocal y, por otra, el mal uso vocal. También puede deberse a trabajar en un ambiente muy ruidoso, tener estrés laboral, no descansar la voz o a hábitos como el consumo de tabaco o alcohol. Los profesores que la sufren suelen sentir molestias al hablar, fatiga vocal, malestar que provoca carraspeo o ineficacia vocal, dificultad para proyectar la voz y además suelen necesitar hacer un gran esfuerzo para comunicarse con sus alumnos.

Algunos consejos que pueden seguir los profesores para evitar las disfonías incluyen aprender a hacer un buen uso de la técnica vocal con ayuda de un profesional experto y seguir una serie de hábitos de higiene de la voz. Entre ellos se incluyen hablar en un volumen bajo, evitando los gritos,  comunicarse por encima de los demás para no hacer un sobreesfuerzo, evitar los ambientes ruidosos y el carraspeo. Además, será necesario beber mucho líquido, sobre todo agua para hidratar las cuerdas vocales, teniendo en cuenta que las bebidas estén a una temperatura adecuada, ni muy frías ni muy calientes. Se recomienda también evitar agentes irritantes como los cambios bruscos de temperatura, el aire acondicionado, el humo o el polvo, el tabaco y el alcohol. Será preciso también procurar un mínimo descanso y no pasar más de cuatro horas seguidas hablando. Por último, los profesionales de la voz como los profesores, deben someterse a controles periódicos para detectar posibles patologías en caso de presentar los síntomas detallados previamente.

 

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*