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Los profesores, como profesionales de la voz, pueden ver afectadas sus cuerdas vocales y desarrollar patologías, como la disfonía, sobre todo por un mal o excesivo uso de su principal herramienta de trabajo, la voz.  Esto hace que los trastornos de la voz sean un motivo frecuente de baja en la docencia. Es por eso que, de cara a la vuelta al colegio, la SEORL-CCC recomienda a los docentes seguir unos hábitos para favorecer un buen uso de la voz y aprender a utilizar una correcta técnica vocal.

Un estudio publicado en The Annals of Otology, Rhinology and Laryngology confirma que los profesores tienen tres veces más posibilidades de presentar cansancio vocal o evitación vocal y más del triple de tener molestias físicas de la voz. En el caso de las mujeres, ellas tienen más probabilidades de padecer disfonía. Además, según un ranking elaborado por la SEORL-CCC los maestros de infantil, que tienen alumnos de entre uno y cinco años, son los profesionales que más patologías de la voz sufren. Los síntomas más frecuentes que suelen sufrir éstos son carraspeo, cansancio vocal, ronquera, bloqueos de la voz, dificultad para que se les oiga bien o afonía.

Algunos consejos que pueden seguir los profesores para evitar las disfonías incluyen, además de aprender a hacer un buen uso de la técnica vocal con ayuda de un profesional experto, seguir una serie de hábitos de higiene de la voz. Entre ellos se incluyen hablar en un volumen bajo, evitando los gritos y comunicarse por encima de los demás para no hacer un sobreesfuerzo, evitando los ambientes ruidosos y el carraspeo. Además, será necesario beber mucho líquido, sobre todo agua para hidratar las cuerdas vocales, teniendo en cuenta que las bebidas estén a una temperatura adecuada, ni muy frías ni muy calientes. Se recomienda también evitar agentes irritantes como los cambios bruscos de temperatura, el aire acondicionado, el humo o el polvo, el tabaco y el alcohol. Será preciso también procurar un mínimo descanso y no pasar tiempos prolongados hablando, en general, no más de cuatro horas seguidas. Por último, los profesionales de la voz como los profesores, deben someterse a controles periódicos para detectar posibles problemas.

Las disfonías se caracterizan por la modificación de la voz debida a una anomalía de la vibración de los pliegues vocales. Se trata de una alteración basada en una alteración del timbre o de la calidad vocal, de hecho la alteración del timbre vocal es el síntoma más frecuente en estas patologías. Las principales causas son, por un lado, el abuso vocal y, por otra, el mal uso vocal. También puede deberse a que trabajar en un ambiente muy ruidoso, tener estrés laboral, no descansar la voz, no emplear una correcta técnica vocal o a hábitos como el consumo de tabaco o alcohol. Los profesores que la sufren suelen sentir molestias al hablar, malestar que provoca carraspeo o ineficacia vocal, además suelen necesitar hacer un gran esfuerzo para comunicarse con sus alumnos.

La disfonía funcional, la consecuencia más notable de un mal y excesivo uso de la voz, es la que se caracteriza por una tensión muscular vocal excesiva. Una vez diagnosticada por parte de un otorrinolaringólogo, éste indicará la conveniencia de empezar una rehabilitación ortofónica para recuperar un buen «gesto vocal”. La primera etapa de la rehabilitación es la demostración y la concienciación por parte del paciente de las tensiones musculares, de la mala organización neumofonatoria y del gesto vocal inadecuado. La segunda etapa es una fase de trabajo vocal propiamente dicho. También la distensión y la relajación pueden servir a la rehabilitación, porque se oponen al mal uso vocal.

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