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La mayoría de pacientes diagnosticados con COVID-19 con sintomatología leve-moderada presentan alteraciones de olfato y gusto, según ha podido comprobarse en el primer estudio realizado hasta el momento en cuatro países europeos. El estudio ha sido realizado con 417 pacientes de España, Francia, Bélgica e Italia en el que se observó, a diferencia de lo que ocurrió en China, que los síntomas relacionados con el olfato y el gusto eran manifestaciones frecuentes en los pacientes europeos. Los datos se han podido obtener a partir de un cuestionario anónimo realizado a personas diagnosticadas con COVID-19, con el que los investigadores pretenden seguir haciendo un seguimiento para comprobar el tiempo y el grado de recuperación de estos pacientes.

El trabajo, realizado por el grupo de Jóvenes Investigadores de la Federación Internacional de Sociedades de Otorrinolaringología (YO-IFOS), con el apoyo de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) y de otras sociedades europeas, ha sido publicado en la revista European Archives of Oto-Rhino-Laryngology. En concreto se ha observado que cerca del 80% de ellos refiere una pérdida total del olfato y el 88% tiene dificultades para identificar sabores como el dulce, salado o amargo. También ha comprobado que el 79% no presenta síntomas nasales, como obstrucción o rinorrea, síntomas que de forma común suelen ir asociados a la pérdida de gusto y olfato, como lo que sucede en el resfriado común. Por otro lado, concluye también que existe una mayor susceptibilidad de las mujeres a desarrollar estas disfunciones. Por este motivo, los investigadores consideran que estas disfunciones deben ser reconocidas por la comunidad científica internacional como síntomas importantes de la infección por COVID-19.

La enfermedad por COVID-19 apareció en diciembre en Wuhan (China) por primera vez asociada al síndrome respiratorio agudo severo conocido como SARS-CoV-2. Los síntomas más frecuentes, según los primeros estudios clínicos realizados en Asia, comprenden fiebre, tos, disnea, producción de esputo, mialgia, artralgia, dolor de cabeza, diarrea, rinorrea y dolor de garganta. Sin embargo, debido a su alta tasa de transmisión de persona a persona, el virus llegó rápidamente a Europa poniendo de manifiesto una nueva manifestación atípica de la enfermedad: pacientes con disfunciones olfativas y gustativas. Lo cierto es que la asociación de estas alteraciones con las infecciones virales no es nueva en el área de otorrinolaringología, ya que los virus pueden provocar una inflamación de la mucosa de la nariz y rinorrea, lo que ocurre con el rinovirus, el virus de Epstein-Barr, parainfluenza y algunos coronavirus. Sin embargo, en el caso de la enfermedad por COVID-19 parece algo particular, ya que no está asociada a rinorrea o inflamación de la mucosa nasal.

¿Qué son la anosmia y la disgeusia?

La anosmia se define como la anulación de la olfacción debida a cualquier proceso que impida que las moléculas olorosas lleguen al epitelio olfativo. Por lo general, cualquier proceso que produzca una obstrucción de las fosas nasales, siendo la causa más común el resfriado. En algunos casos, sobre todo con enfermedades infecciosas e inflamatorias, el epitelio olfativo puede dañarse convirtiéndose así la anosmia en mixta, con un componente obstructivo (la inflamación de la mucosa) y otro perceptivo (lesión del epitelio receptor). Por su parte, la disgeusia se define como la alteración en la percepción del gusto y la dificultad para identificar los distintos sabores (salado, agrio, dulce y amargo). El sentido del gusto está muy asociado al del olfato, y la pérdida o alteración de ambos puede suponer impactar en la calidad de vida de las personas puesto que ven disminuidas sus ganas de comer.

De momento, los datos recopilados no permiten confirmar con exactitud el origen fisiológico de las alteraciones del olfato y el gusto en pacientes con COVID-19.

Recomendaciones de la SEORL-CCC

La SEORL-CCC ya ha recomendado la inclusión de las alteraciones del gusto y el olfato entre los síntomas de sospecha de infección por COVID-19. De hecho, puede ser uno de los signos para la detección temprana de la enfermedad, pues en el 12% de los pacientes la pérdida total del olfato es el primer síntoma. Por lo tanto, es aconsejable que, teniendo en cuenta estos datos preliminares, si se presentan síntomas relacionados con el gusto y el olfato, estas personas extremen las precauciones de higiene y distancia de seguridad con respecto a los que les rodean, y presten atención a los posibles síntomas adyacentes que puedan aparecer y que sean sugestivos de COVID-19, como la fiebre, la tos o la disnea.

Así mismo, desde la SEORL-CCC se pide colaboración para seguir recopilando datos, ya que los resultados obtenidos hasta el momento no permiten conocer completamente el significado de este síntoma en la enfermedad o el porcentaje de pacientes que lograran recuperarse. Para ello seguirán haciendo el cuestionario mencionado.

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