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El empleo de la cirugía mínimamente invasiva videoasistida ha permitido conseguir los mismos resultados oncológicos  con  menores secuelas estéticas en el tratamiento de los tumores de tiroides. Así lo explica el doctor Mario Fernández, jefe de Sección de Cabeza y Cuello del Hospital Universitario Gregorio Marañón, en este vídeo.

El tratamiento de tumores que afectan a la glándula tiroides consiste en la realización de una tiroidectomía total con ablación posterior con radioyodo de los posibles restos de tejido tiroideo. A pesar de los riesgos de complicaciones, con esta técnica se consiguen tasas muy inferiores de recurrencias y un elevado porcentaje de supervivencia a largo plazo. Tras la realización de una tiroidectomía total es necesaria la terapia hormonal sustitutiva de por vida.

La cirugía convencional para la tiroidectomía total consiste en realizar una incisión cervical anterior más o menos amplia, lo que implica unas incisiones de entre 5 y 10 cm en la línea media del cuello. Con la técnica mínimamente invasiva videoasistida se realiza una incisión cervical media de 1,5-2 cm, a través de la cual se introduce el endoscopio y el instrumental de disección. Está indicada, por lo general, para nódulos únicos de menos de 3,5 cm de diámetro. Gracias a las pequeñas incisiones, las estancias del paciente en el hospital son más cortas, las cicatrices son menores y se reduce el disconfort de la zona del cuello en la persona intervenida.

La incorporación del robot Da Vinci a la cirugía de cabeza y cuello ha permitido también su empleo en la cirugía de cáncer de tiroides por el cual la incisión se realiza en la axila con el objetivo de evitar las cicatrices del cuello, que son más visibles. Otra tendencia es el abordaje del cuello a través de la boca, a través del surco gingivolabial, situado en la parte posterior del labio, aunque todavía se está analizando su eficacia y resultados en cirugía de tiroides.

Tumores de la glándula tiroides

Los tumores localizados en la glándula tiroides constituyen alrededor del 1% de todas las neoplasias del organismo. Se trata de un tipo de cáncer que afecta sobre todo al sexo femenino y en individuos de edades medias. Su diagnóstico suele realizarse durante una exploración rutinaria, en forma de nódulo tiroideo, palpable e indoloro. Los tumores malignos de tiroides más frecuentes son los carcinomas bien diferenciados, un grupo que incluye el carcinoma papilar, el carcinoma folicular y el carcinoma de células de Hürthle. En total, representan el 90% de todos los cánceres de tiroides.

De todos ellos, el carcinoma papilar supone el 80% de los tumores malignos que afectan a la glándula tiroides. Los carcinomas papilares de tiroides tienen tendencia a diseminarse a través de los vasos linfáticos y su diseminación ganglionar cervical sucede en más del 50% de los casos. Suele presentarse en forma de nódulo palpable al igual que sucede en la mayoría de lesiones benignas de la glándula tiroides. Además, puede acompañarse de síntomas como disfagia, odinofagia, disfonía o dificultad respiratoria, cuando se encuentra en un estadio avanzado. Por lo general, el pronóstico en estos tumores es bueno, con una supervivencia de alrededor del 90 % a los diez años.

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