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La otorrinolaringología, y en especial el área de rinología, ha experimentado una gran evolución gracias a la expansión de las técnicas de cirugía endoscópica nasosinusal. Además de las ventajas propias como cirugía mínimamente invasiva (disminución de la morbilidad, del dolor, de los costes y de la duración del ingreso hospitalario), las técnicas endoscópicas proporcionan un abordaje más fisiológico y, en muchas ocasiones, más eficaz, de las patologías nasosinusales. Entre estas se encuentran enfermedades inflamatorias como la rinosinusitis crónica con o sin poliposis nasal, así como los tumores de las fosas nasales y senos paranasales y de la base del cráneo. El otorrinolaringólogo cirujano de cabeza y cuello dispone del conocimiento anatómico necesario y del entrenamiento adecuado para realizar este tipo de cirugías, que han permitido avanzar hacia las zonas más profundas de la base del cráneo a través de las fosas nasales.

Un estudio reciente demuestra cómo la cirugía endoscópica en pacientes con tumores nasosinusales malignos e invasión cerebral reduce el tiempo quirúrgico una hora y 20 minutos, las necesidades de transfusión 5,5 veces y la hospitalización en 19 días. La endoscopia proporciona al cirujano una herramienta de visualización óptima, con mejor iluminación, que iguala o mejora los resultados de las cirugías abiertas empleadas anteriormente, lo que ha permitido, no solo sustituirlas, sino poder realizar técnicas quirúrgicas que antes no eran posibles mediante el abordaje abierto. Esto es debido a que posibilita el acceso a áreas recónditas o escondidas sobre las que es común el trabajo del otorrinolaringólogo.

Las nuevas tecnologías y el desarrollo de instrumental quirúrgico apropiado han permitido por tanto realizar un abordaje endonasal de nuevas patologías, así como una resección más precisa y menos traumática. Gracias al desarrollo de las técnicas endoscópicas  se ha conseguido evolucionar desde el tratamiento de la patología inflamatoria nasal, como la rinosinusitis crónica, hasta la resección de tumores y lesiones en espacios más profundos y escondidos de la base del cráneo.

Cirugía del seno frontal

La cirugía para tratar la patología inflamatoria en la que mayor beneficio aporta el uso de la endoscopia es la del seno frontal. La cirugía abierta resulta más agresiva y puede ocasionar mayores complicaciones y efectos secundarios. Esta intervención ha sido siempre considerada compleja y con muchos riesgos. Con la cirugía endoscópica se han comprobado mejores resultados en el tratamiento de la sinupatía frontal. Todo esto ha llevado a que la indicación de realizar un abordaje abierto al seno frontal sea muy poco frecuente, aunque, en ocasiones, sigue siendo necesaria.

El abordaje endoscópico del seno frontal se emplea para el tratamiento de enfermedades como la rinosinusitis crónica, los mucoceles frontales o frontoetmoidales, los osteomas, las complicaciones orbitarias de la rinosinusitis aguda, ciertos tumores de la base de cráneo, etc. Para ello la técnica más frecuentemente usada es la técnica de Draf cuyo objetivo es la apertura por vía nasal, de uno o ambos senos frontales para restablecer el drenaje del seno frontal con las fosas nasales.

Tratamiento multidisciplinar

La cirugía endoscópica nasosinusal ha posibilitado la colaboración entre distintas especialidades para abordar determinadas patologías por vía nasal, como son la neurocirugía o la oftalmología. El papel del otorrinolaringólogo en esas intervenciones es fundamental ya que dispone del entrenamiento adecuado para realizarlas y el conocimiento anatómico necesario para ello. La cirugía endoscópica nasosinusal permite realizar resecciones de tumores de hipófisis o de tumores de fosa craneal anterior.  Además, también es el abordaje de elección para el cierre de las fístulas de líquido cefalorraquídeo bien espontáneas, traumáticas o tras una cirugía de la base del cráneo.