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La cirugía del paladar blando o de la faringe combinada con la cirugía de lengua permite reducir el número de episodios de apnea e hipopnea así como la somnolencia en aquellos pacientes con apnea obstructiva del sueño (AOS) de intensidad moderada a severa en los que la terapia convencional ha fallado. Es la principal conclusión de un estudio reciente publicado en la revista JaMa y realizado con más de 100 pacientes.

El tratamiento convencional de la apnea obstructiva del sueño (AOS) consiste en el uso de dispositivos de presión positiva continua (CPAP) en las vías respiratorias que se administra con mascarilla. Otra opción es el empleo de un aparato bucal para permitir el avance de la mandíbula con el fin de aliviar la obstrucción. Sin embargo, muchos pacientes rechazan estas terapias o no cumplen de forma continuada con el tratamiento. Esto supone, según el estudio, que aproximadamente el 50% de los pacientes no tienen un tratamiento eficaz y se exponen a un riesgo grave de morbilidad a largo plazo. Por lo que estos resultados son prometedores para el tratamiento de pacientes con apnea del sueño.

En esos casos, la opción pasa por plantear un tratamiento quirúrgico, que tiene como objetivo agrandar y estabilizar la vía aérea superior. La cirugía analizada en este trabajo consistía en aliviar la obstrucción retropalatina y retrolingual. Para ello fue necesario realizar una nueva uvulopalatofaringoplastia para ensanchar y estabilizar la velofaringe acompañados de radiofrecuencia de la lengua para mejorar el colapso por detrás de la misma. Se comparó el resultado de esta cirugía con las medidas higienico-dietéticas que se recomiendan en los casos en los que el CPAP o los dispositivos de avance mandibular no son tolerados por los pacientes (pérdida de peso, reducción del consumo de alcohol, modificación de la postura al dormir o tratamiento de la obstrucción nasal). Todos los pacientes habían probado el tratamiento estándar con CPAP y no lo usaban y además rechazaron los dispositivos orales.

Los pacientes analizados en su mayoría eran hombres de mediana edad, con sobrepeso u obesidad y con SAOS grave. Tras la cirugía, disminuyó la frecuencia de las apneas e hipopneas del sueño y también hubo mejoras en las medidas de la polisomnografía, en los ronquidos informados por la pareja, en la calidad de vida específica del sueño, así como en el estado general de salud.

La apnea obstructiva del sueño en cifras

Según diferentes estadísticas, más de 900 millones de personas de entre 30 y 69 años tienen apnea obstructiva del sueño de intensidad leve a moderada y 425 millones de intensidad moderada a severa. En España los últimos datos señalan una prevalencia de la apnea del sueño con un índice de apnea-hipopnea (IAH) >15/h (considerado moderado-grave) del 14% en hombres y 7% en mujeres de las edades antes señaladas.

El Síndrome de Apneas-Hipopneas Obstructivas del Sueño (SAHS) consiste en la aparición repetitiva de apneas o hipopneas durante el sueño como consecuencia de una alteración anatómico-funcional de la vía aérea superior que conduce al colapso. Se trata del tipo más frecuente de trastorno respiratorio del sueño y suele manifestarse con episodios recurrentes en los que se limita el paso del aire durante la fase de descanso. Para medir el número de apneas o hipopneas por hora de sueño se utiliza el Índice de Apnea-Hipopnea (IAH), resultado de dividir el número total de apneas e hipopneas registradas en el estudio poligráfico del sueño por el tiempo de sueño en minutos y multiplicado por 60.

La apnea obstructiva del sueño (AOS) en adultos se asocia con numerosos efectos adversos si no se tratan, incluyendo somnolencia diurna, reducción de la calidad de vida, aumento de la morbilidad y mortalidad cardiovascular, y un mayor riesgo de accidentes vehículos de motor e incluso de cáncer.

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