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La SEORL-CCC se suma a la lucha contra el tabaco

La SEORL-CCC se suma a la lucha contra el tabaco

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) se suma a la lucha contra el tabaquismo y recuerda que es la principal causa del cáncer de laringe, la segunda neoplasia más frecuente del tracto respiratorio, con motivo del Día Mundial sin Tabaco que tiene lugar el 31 de mayo. Además de tener activa su campaña ‘Ponle un cero al tabaco’, para concienciar a los adolescentes sobre sus consecuencias, recientemente ha ingresado como miembro del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo. El tabaco es el principal responsable de la mayoría de los cánceres de laringe que se diagnostican en España.

La SEORL-CCC, a través de su Comité de Prevención del Tabaquismo, tiene en marcha la campaña ‘Ponle un cero al tabaco’ con la que ha recorrido institutos de comunidades a Madrid, Castilla la Mancha, Andalucía, Galicia… y pretende seguir extendiéndose en el próximo curso. El objetivo es sensibilizar a los estudiantes de los daños que el tabaco produce mediante el conocimiento del cáncer de laringe, que tiene una tasa de incidencia alta entre la población española como consecuencia del consumo excesivo de tabaco, y la visión directa de sus secuelas físicas, psíquicas y en la calidad de vida. Por ello, las charlas son ofrecidas por especialistas en otorrinolaringología que acuden a los centros educativos acompañados de un paciente laringectomizado.

Las campañas de sensibilización se han posicionado como las más efectivas contra este tipo de adicciones y la SEORL reconoce su importancia con ‘Ponle un cero al Tabaco’  sumándose a la lucha contra el tabaquismo en el día 31 de Mayo, Día Mundial Sin Tabaco.

La edad media de inicio de su consumo se produce a los 13,9 años y según diferentes estadísticas, el tabaco es la segunda droga más extendida en los estudiantes de 14 a 18 años tras el alcohol. En esta etapa los adolescentes son especialmente susceptibles a generar adicciones, tanto es así que la adquisición del hábito de fumar a diario se sitúa a los 14,6, años de edad, lo que supone menos de un año tras el inicio del consumo. Los últimos datos reflejan que se ha producido un repunte en el tabaquismo que ha aumentado su prevalencia de un 21% a un 23% este último año sobre todo en de las mujeres. Esto ha supuesto la ruptura de la trayectoria descendente de la última década.

¿Los adolescentes están concienciados sobre las consecuencias del tabaco?

¿Los adolescentes están concienciados sobre las consecuencias del tabaco?

El tabaquismo es el factor de riesgo más relevante en el desarrollo de cáncer de cabeza y cuello, sobre todo en el de faringe y laringe. El tabaco es la segunda droga más extendida entre los adolescentes de 14 a 18 años según los datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), y la edad de inicio se sitúa en  torno a los 13 años.  Por tanto, es necesario concienciar al público más joven sobre las consecuencias nocivas para su salud, tanto a corto como a  largo plazo.

Para Ana Vicenti, docente del Instituto Mariano José de Larra, los adolescentes son “claramente conscientes de que el tabaco es perjudicial para la salud”, el problema es hacerles ver las consecuencias reales a largo plazo así como en las acciones rutinarias del día a día. “Parte de la mentalidad de un adolescente es no pensar en el futuro demasiado”, sostiene, por lo que, en su opinión, no acaban de tener una concienciación clara, sino superficial. También explica que es difícil saber de forma exacta cuántos de sus alumnos fuman pese a que los docentes realizan una labor de vigilancia para impedir que lo hagan en el interior de los centros, “tenemos que estar al tanto de eso”, afirma la profesora.

Es necesario desmitificar el tabaco

En la actualidad los adolescentes acceden al instituto entre los 11 y los 12 años, dos años antes de lo que marcaba la anterior Ley de Educación de los años 70. Este adelanto pone en contacto a niños con adolescentes de hasta 17 años e incluso más, lo que puede incentivar comportamientos tóxicos de forma más temprana. “Los que se quieren hacer los mayores, lo conseguirán antes”, detalla la docente.

Para Ana, una de las claves para acabar con el inicio precoz del tabaquismo es “desmitificar que fumar tiene algo de guay”. Para conseguirlo es necesario eliminar ese contexto en el que se mueven los jóvenes en el que se valora como algo positivo y de reconocimiento social.  Otro punto importante y positivo a ojos de la profesora para combatir este problema, es la realización de campañas como la de ‘Ponle un cero al tabaco’, iniciada por la SEORL-CCC.

Destaca que este tipo de actuaciones hace que los alumnos “se queden impresionados” al exponerles de forma directa a las consecuencias que puede tener en su salud este hábito nocivo. Así mismo, considera también relevante mostrarles los inconvenientes más cotidianos que les puede ocasionar como, por ejemplo, no poder correr a por el autobús. “No son conscientes de los problemas en el día a día que supone una adición como el tabaco”, sostiene la profesora.

El entorno familiar y educativo, así como el componente genético, influyen en la adicción al tabaco. De hecho, tener padres fumadores también se considera un factor de riesgo y la influencia de la genética  en esta adicción oscila entre un 40% y un 70%, según las últimas investigaciones.

La meta de reducir el consumo de tabaco se puede lograr solo si los nuevos fumadores no se inician en este hábito, según afirma la SEORL-CCC.

La SEORL-CCC lanza la campaña ‘Ponle un cero al tabaco’

La SEORL-CCC lanza la campaña ‘Ponle un cero al tabaco’

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) ha lanzado la campaña ‘Ponle un cero al tabaco’ con el objetivo de prevenir el cáncer de cabeza y cuello mediante la evitación del hábito tabáquico en adolescentes. La iniciativa tiene como primera fase la concienciación de los jóvenes a través de actividades en diferentes institutos de toda la geografía española. Durante este recorrido se les transmitirá los efectos negativos del tabaco, tanto para su libertad, como para su calidad de vida.

Las actividades en los institutos consistirán en charlas-coloquio dirigidas por otorrinolaringólogos especializados en el tratamiento de cáncer de cabeza y cuello, sobre todo laringe y faringe, para explicar las consecuencias del mismo en la vida de estas personas. Para ello contarán también con la participación de pacientes laringectomizados a los que, por causa del tabaco, hubo que extirpar la laringe por la presencia de un tumor maligno.

Entre los objetivos que pretende conseguir la SEORL-CCC con esta campaña se sitúan el impedir que los adolescentes se inicien en el consumo del tabaco e interrumpir el hábito en aquellos que ya se han iniciado, concienciar a la población del cáncer de laringe y faringe como enfermedades evitables, así como involucrar a los pacientes en las actividades de transmisión de experiencia.

La campaña podrá seguirse en RRSS con el hashtag #PonleUnCeroAlTabaco.

El tabaco, el principal responsable del cáncer de laringe

El tabaco, el principal responsable del cáncer de laringe

El consumo de tabaco es el factor de riesgo más importante para el cáncer de cabeza y cuello en general y particularmente para el cáncer de faringe y laringe. España tiene una de las tasas de incidencia de cáncer de laringe más alta del mundo debido al exceso en el consumo de tabaco, según la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).  Existen registros de hasta 18 casos por cada 100.000 habitantes. Además, diferentes informes apuntan a que la tasa de carcinomas orales ha aumentado en los países con bajo nivel de ingresos o nivel medio-bajo debido a la adicción a los cigarrillos.

El riesgo de padecer cáncer de laringe es mucho mayor en los fumadores que en las personas que no fuman.  El tabaco produce daños biológicos a nivel celular y deja una huella mutacional en las células sobre las que actúa. Los mecanismos de actuación son muy variados. Por ejemplo, en los cánceres en tejidos expuestos directamente al tabaco, como son el de pulmón o el de faringe o laringe, los daños moleculares predominantes se producen sobre los mecanismos de replicación del ADN y están causados por las sustancias carcinógenas del tabaco.

Una manera muy eficaz de prevenir este tipo de cánceres es evitando el consumo de tabaco. Este tóxico es el responsable del 25% de los tumores malignos e influye en al menos 18 tipos, entre los que se encuentran el cáncer de orofaringe, laringe, vejiga, riñón, páncreas, cérvix, pulmón, estómago, próstata, etc. Además, es el responsable del 80% de las muertes de cáncer de pulmón, y del 30% de las muertes por cáncer en general. Así, es la primera causa de muerte evitable en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud.

El tabaco, la segunda droga más extendida en estudiantes tras el alcohol

El tabaco, la segunda droga más extendida en estudiantes tras el alcohol

El tabaco es la segunda droga más extendida en los estudiantes de 14 a 18 años tras el alcohol, hasta el punto de que el 38,4% de los alumnos han fumado alguna vez en su vida, según estadísticas recopiladas por la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEOR-CCC).

La edad media de inicio en el consumo del tabaco se produce a los 13,9 años, mientras que a los 19 el 60% de los jóvenes ya lo han probado. En cuanto a la adquisición del hábito de fumar a diario se observa que la edad media se sitúa a los 14,6, menos de un año después de haber consumido el primer cigarro. Por otro lado, diversos estudios demuestran que la adicción a este tóxico puede asentarse con menos de 100 cigarros, lo que supone unas cinco cajetillas.

La SEORL-CCC considera que el objetivo de reducir el consumo del tabaco puede únicamente alcanzarse si los nuevos fumadores nunca iniciaran su consumo. Sin embargo, la prevalencia del consumo de tabaco aumenta a medida que se incrementa la edad, hallándose el mayor incremento entre los 15 y los 16 años.

Por otro lado, también influye el entorno en el que los adolescentes crecen. De hecho, más de la mitad de los estudiantes afirman haber observado consumo de tabaco por parte del profesorado dentro del recinto educativo, y de ellos el 22% afirman haberlo visto todos o casi todos los días. Asimismo 3 de cada 4 estudiantes afirman haber visto fumar a otros alumnos dentro del centro.

Además, el hecho de tener un progenitor que fuma en casa casi triplica el riesgo de que ese adolescente fume en un futuro. Un 12% de los estudiantes afirman que sus dos progenitores fuman diariamente y un 24% que al menos uno de ellos fuma a diario. Por todo ello, se considera un factor de riesgo aquellos jóvenes con uno o dos padres fumadores, lo cual debe ser considerado a la hora de dar información o consejo personalizado.

Por último, estudios recientes señalan que hay un componente hereditario en la iniciación al tabaco que gira en torno al 40-70%  con influencia del ambiente familiar que es más marcado en la adolescencia que en la edad adulta.