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En España la incidencia del cáncer de rinofaringe es de aproximadamente un caso por cada 100.000 habitantes al año. Afecta en mayor medida a hombres que a mujeres, con una incidencia de entre 2 y 3 veces superior, que suele ser mayor conforme se incrementa la edad. En países del sudeste asiático y del norte de África tiene una incidencia mucho más elevada. La infección por el virus de Epstein-Barr (VEB) se ha asociado al desarrollo del cáncer de nasofaringe.

Síntomas del cáncer de rinofaringe

La otitis serosa unilateral y la presencia de una masa en el cuello, suponen las manifestaciones clínicas más frecuentes de un cáncer de nasofaringe.

La otitis serosa se produce por una obstrucción provocada por el tumor de la desembocadura de la trompa de Eustaquio. Por otro lado, la elevada tendencia a la diseminación a los ganglios linfáticos del carcinoma nasofaríngeo hace que la presencia de metástasis cervicales que se manifiestan como una masa cervical, sea frecuente al diagnóstico. En estadios avanzados pueden aparecer otros síntomas como obstrucción nasal, sangrado, parálisis de nervios craneales y síntomas oculares,

La otitis media serosa unilateral suele ser el motivo inicial de consulta, encontrándose hasta en el 50% de los pacientes con carcinoma nasofaríngeo. También puede presentarse después del tratamiento con radioterapia en el 15-20% de los pacientes por lo que es importante realizar una exploración otológica continua, antes, durante y después del tratamiento.

Diagnóstico del cáncer de rinofaringe

En la mayoría de los casos, los tumores de nasofaringe se diagnostican en estadios loco-regionalmente avanzados. Esto se debe a que inicialmente los tumores apenas dan síntomas y a que la rinofaringe es un área anatómica poco accesible a la exploración directa, por lo que requiere ser valorada mediante exploración endoscópica realizada por un otorrinolaringólogo – cirujano de cabeza y cuello.

Ante la presencia de una sintomatología compatible y una masa de aspecto tumoral en la rinofaringe, es necesario hacer una confirmación del diagnóstico con la realización de una biopsia. El estudio del virus de Epstein-Barr debe realizarse siempre.

A continuación, se realizarán una serie de pruebas de imagen: la tomografía computarizada (TC), la resonancia magnética (RM) y la tomografía por emisión de positrones (PET) ayudarán a determinar la extensión del tumor y a planificar el tratamiento.

Tratamiento del cáncer de rinofaringe

El tratamiento estándar del cáncer de rinofaringe es la quimio-radioterapia. La utilización de quimioterapia neo-adyuvante está recomendada a partir de los estadios loco-regionalmetne avanzados. La administración de quimioterapia adyuvante es controvertida. La cirugía se reserva para el tratamiento de las recidivas, demostrando ser más eficaz, menos agresiva, con mayor supervivencia global a 5 años, una mayor calidad de vida y menores complicaciones que el otro tratamiento empleado para estos casos que es la reirradiación.

En la actualidad, con la cirugía endoscópica se consigue una menor morbilidad y una radicalidad similar a los abordajes abiertos tradicionales, gracias a una exposición más directa y con menor manipulación de estructuras neurovasculares.

Las complicaciones más frecuentes debido a la toxicidad de la radioterapia incluyen mucositis, dermatitis, xerostomía y disfagia, y la gran mayoría de ellas mejoran en las semanas posteriores tras terminar el tratamiento. A largo plazo, la radionecrosis de la base del cráneo puede provocar secuelas graves e incluso ser la causa de muerte de estos pacientes.