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El cáncer de cabeza y cuello, que abarca el cáncer de la cavidad oral, faringe, laringe y las fosas nasales y senos paranasales, ocupa el sexto lugar en incidencia en España, según datos de la Sociedad Española d Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Cada año, se detectan 10.000 casos nuevos, sobre todo en personas de entre 45 y 65 años. El consumo de tabaco y alcohol y el virus del papiloma humano (VPH) constituyen los principales factores de riesgo de este tipo de tumores. Por ello desde la SEORL-CCC se advierte de la importancia de prestar atención a los signos de alarma y ponerse en manos de un otorrinolaringólogo ante la mínima sospecha.

Cáncer de laringe

Uno de los tumores más frecuentes en España, con una de las tasas de incidencia más alta del mundo, es el cáncer de laringe, con 18 casos por cada 100.000 habitantes. Lo más habitual es encontrarlo en la región supraglótica, por encima de las cuerdas vocales. Los tumores supraglóticos no suelen producir síntomas muy llamativos en estadios iniciales (por ejemplo, sensación de cuerpo extraño o carraspeo frecuente), por lo que suelen diagnosticarse en fases avanzadas, cuando los pacientes presentan dificultad para respirar-disnea-, un sonido agudo en la inspiración-estridor dificultad  o dolor para tragar –disfagia u odinofagia-, o cuando notan la aparición de un bulto -metástasis ganglionar- en el cuello. Por contra, los tumores originados en las cuerdas vocales (glotis) suelen diagnosticarse en estadios iniciales ya que producen cambios en la voz -disfonía- precozmente.

Tumores de la cavidad oral

Los tumores de la cavidad oral son los tumores más frecuentes del área de cabeza y cuello y representan en torno al 25 y 30% de los mismos, según datos de la SEORL-CCC. Por lo general, los tumores que afectan a esta zona, que abarca los labios, la mucosa yugal, las encías superior e inferior, el suelo de la boca, los  dos tercios anteriores de la lengua y el paladar duro, suelen producir dolor, cambios en el habla o dificultades para la deglución. Los de peor pronóstico tienen lugar en la lengua (la mayoría en bordes laterales y superficie ventral), el suelo de la boca y la encía inferior. Suelen provocar síntomas a partir de los 2-3 cm de diámetro.

Tumores de faringe

Los tumores de faringe pueden originarse en cualquiera de las 3 sublocalizaciones de la misma: la rinofaringe o cavum, la orofaringe y la hipofaringe. En cuanto a los tumores de orofaringe, estos representan el 18% de todos los casos de cáncer de cabeza y cuello y pueden originarse a nivel de las amígdalas palatinas (el 75% de los casos),  en la base de la lengua, en el paladar blando o en la pared posterior. Su diagnóstico suele producirse en estadios avanzados, por lo que puede afectar a varias zonas contiguas y hasta en el 60% de los casos presentan metástasis ganglionares al diagnóstico. Los tumores de hipofaringe se originan en el 80% de los casos en los senos piriformes (a ambos lados de la laringe), siendo menos frecuentes en la pared posterior y en la región retrocricoidea. El 80% se presentan en estadios avanzados ya que producen sintomatología muy tardía (disfagia, odinofagia, otalgia refleja) y, hasta en el 60% de los casos se objetivan metástasis ganglionares al diagnóstico, incluso bilaterales. El pronóstico de los tumores de hipofaringe es muy sombrío con una supervivencia media del 30-40% a los 5 años. Los tumores de rinofaringe son tumores localizados en la región posterior de las fosas nasales y por encima del paladar. A diferencia del resto de tumores de faringe, no se relacionan con el consumo de tabaco y de alcohol sino con la infección por el virus de Epstein-Barr. Son tumores que pueden afectar a personas más jóvenes y cuya sintomatología inicial más frecuente es la otitis serosa unilateral y la presencia de adenopatías cervicales. Su localización contigua a la base del cráneo y su tendencia a presentar metástasis a distancia hacen que sean tumores con un pronóstico pobre. Su tratamiento inicial no es la cirugía sino la quimiorradioterapia.

Tumores de fosas nasales y senos paranasales

Otro de los tumores que afectan a la zona de cabeza y cuello son los fosas nasales y senos paranasales. Son tumores infrecuentes, con mal pronóstico a pesar de los tratamientos quirúrgicos agresivos y la administración de radio y quimioterapia. Son tumores frecuentemente relacionados con la exposición profesional a carcinógenos como el polvo de madera, níquel, etc. El diagnóstico de estos tumores plantea problemas debido a su diversidad histológica (múltiples subtipos tumorales) y a la producción de sintomatología inespecífica en los estadios precoces que puede simular un proceso inflamatorio (dificultad para respirar por la nariz, rinorrea, epistaxis,…). Su localización centrofacial y, la existencia de estructuras contiguas como la órbita, la cavidad oral y, la base del cráneo, hacen que su tratamiento sea difícil y complejo, conllevando una elevada morbilidad  -secuelas- y mortalidad.

Factores de riesgo del cáncer de cabeza y cuello

El consumo del alcohol y el tabaquismo son los principales factores de riesgo del cáncer de cabeza y cuello en todo el mundo. El tabaco incrementa el riesgo de laringe o faringe hasta 20 veces. Por su parte, el alcohol, asociado al consumo de tabaco, puede multiplicar por 4 el riesgo de padecer cáncer, ya que permite la disolución de los carcinógenos del tabaco y un mayor contacto con la mucosa. Son factores modificables por lo que se puede prevenir la aparición de estos tumores.

Tratamiento de los tumores de cabeza y cuello

El tratamiento de los tumores de cabeza y cuello requiere un abordaje  multidisciplinar  que  engloba cirugía, radioterapia y quimioterapia. Así mismo, es importante contar con el apoyo de otros especialistas como endocrinólogos, nutricionistas, psicooncólogos, foniatras y logopedas y de enfermería especializada, para intentar conseguir un manejo óptimo de estos pacientes. El cirujano de cabeza y cuello coordinará todo el proceso. Es muy importante también la rehabilitación posterior que debe ir encaminada a la recuperación de las funciones del habla, masticación y deglución.

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