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La blefaroplastia o cirugía palpebral se ha convertido en los últimos años en una de las cirugías estéticas más demandadas del mundo. De hecho, en España, según datos de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE) es la tercera más demandada, y la primera en las edades comprendidas entre los 55 y 60 años.  El otorrinolaringólogo y cirujano de cabeza y cuello, por sus conocimientos anatómicos de la cara y su formación, cumple los requisitos necesarios para realizar intervenciones quirúrgicas de estética facial, como la blefaroplastia, y además consigue cumplir con el objetivo de mantener la funcionalidad de las estructuras faciales.

Esta intervención de estética facial comprende una serie de procedimientos quirúrgicos cuyo objetivo es remodelar el párpado superior o inferior reposicionando o extirpando el exceso de tejido cutáneo, graso o muscular. Las pretensiones de los pacientes que se someten a esta intervención son sobre todo estéticas, ya que ayudan a rejuvenecer el rostro. Corrigien la caída de los párpados y eliminan las llamadas bolsas, lo que favorece además la reducción de los signos de fatiga y de cansancio. Sin embargo, también puede haber un objetivo funcional, ya que permite eliminar un exceso de piel que al al tapar el eje visual pueden causar pérdida de visión.

Las técnicas empleadas en esta intervención son de cirugía ambulatoria y, en ocasiones, se asocian a otras de estética periorbitaria. La recuperación de paciente suele ser rápida, mientras que el resultado final deberá ser valorado varios meses después de la operación.

Preparación previa de la cirugía de párpados

Cabe distinguir entre la cirugía del párpado superior y la cirugía del párpado inferior. En la valoración previa el otorrinolaringólogo deberá descartar la presencia de otras alteraciones palpebrales, como puede ser una ptosis o descenso de ceja. En estos casos, habría que corregir primero este problema de forma quirúrgica.

En el análisis previo, además de informar al paciente sobre la técnica que se va a emplear, la anestesia y el postoperatorio, también es cada vez más empleado el estudio facial en 3D. Este permite valorar las modificaciones faciales a realizar para ver los resultados finales y, por tanto, precisar más con la consecución de los objetivos planteados tanto por el paciente como por el cirujano.

Entre las indicaciones más comunes para la blefaroplastia del párpado superior se encuentran la dermatoacalasia o blefarocalasia que es un exceso de piel originado a raíz de la distensión de fibras elásticas y colágenas, siendo más marcado en los dos tercios externos del párpado superior. El paciente que tiene este problema, parece tener un segundo párpado y suele mostrar fatiga visual y, en casos extremos, puede ser un obstáculo visual.

Cirugía de párpados o blefaroplastia

Esta cirugía es considerada de corta duración, pues consiste en la realización de una serie de pequeñas incisiones, en función de los párpados a intervenir. Son incisiones muy finas que siguen las líneas naturales en los párpados superiores y quedan debajo de las pestañas en los inferiores. En la actualidad, en ocasiones, se emplea el láser para realizar las incisiones sin apenas sangrado. Mediante estas incisiones se separa el tejido cutáneo de la grasa y el músculo y se extraen los excesos de grasa, piel o músculo, en función de cada caso. Los puntos se colocarán sueltos, finos o, incluso, intradérmicos en ciertas ocasiones. En caso de que sean sueltos, se retiran a los 4 o 5 días.

Dependiendo de los párpados intervenidos, el paciente permanecerá unas horas en el hospital tras la intervención. Durante ese tiempo se le aplicará hielo, pomadas oculares o gasas humedecidas y se le indicarán las posibles complicaciones que pueden surgir en los días posteriores para prestarles atención y saber cómo actuar. En la mayoría de los casos estas complicaciones se relacionan con la cicatrización.

Técnicas complementarias

Existen una serie de técnicas complementarias que pueden ayudar a completar los resultados buscados con la blefaroplastia en determinadas ocasiones. Para ello es importante valorar distintos aspectos como el soporte óseo, los mecanismos protectores oculares, o la posición de las cejas, entre otros.

Para evitar posibles malposiciones de los párpados, sobre todo si el paciente carece de suficiente soporte, se emplean técnicas de cantoplastias y/o cantopexias.

Otra técnica que se puede emplear es la trasposición de las bolsas adiposas que ayuda en aquellos casos en los que se puede crear una deformidad estética del contorno del párpado inferior al resecarse en exceso las bolsas adiposas. Para ello se traspasa o reubica la grasa mediante diferentes procedimientos y el resultado estético suele ser satisfactorio.

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