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Se considera sordera a la pérdida total de audición en uno o varios oídos, un problema que, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta ya a 360 millones de personas, de los que alrededor de 34 millones son niños.  Entre las causas habituales de este trastorno se encuentran la genética, los factores ambientales o externos, un mal cuidado de la salud auditiva y el envejecimiento. La OMS calcula que el 50% de las pérdidas auditivas son prevenibles tomando las medidas adecuadas.

Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Sordera que se celebra el 28 de septiembre, la Sociedad Española de Otorrinolaringología  y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) recuerda 5 datos claves sobre ella:

  1. El ruido es uno de los principales factores de riesgo

En la actualidad las fuentes de ruido a las que la población se expone de manera cotidiana han aumentado. La OMS sitúa en 65 dB el umbral de ruido máximo, pero en bares, conciertos o festivales se superan normalmente los 110 dB.

Según las recomendaciones, un sonido a 80 dB de forma prolongada implica riesgo de pérdida audición, ya a 100 no convendría exponerse más de 15 minutos y a 110 a menos de un minuto. Estos límites recomendados se sobrepasan de forma habitual en los eventos musicales, fenómenos que van en aumento.

Escuchar música mediante auriculares también puede propiciar problemas auditivos si se escucha a más del 60% del volumen. De hecho, un estudio alemán reveló que un tercio de los jóvenes que utilizan estos dispositivos lo hacen volumen superior a 80 dB.

  1. El diagnóstico en la infancia es importante

Unos 34 millones de niños sufren algún tipo de sordera discapacitante. Las causas pueden ser congénitas o por factores externos, pero los expertos señalan que el 60% de estas pérdidas auditivas son por causas que se pueden prevenir.

Desde que son bebés hay que prestar atención y comprobar si sufren algún problema de audición, aunque sea leve, y tratarlo de la forma adecuada. Los niños que sufren trastornos auditivos presentan un rendimiento académico más bajo y problemas de atención.

Tanto si la pérdida auditiva es temporal como permanente, puede arrastrar trastornos en el desarrollo del aprendizaje, especialmente del lenguaje, por ello es fundamental solucionarlo cuanto antes para que así las habilidades del niño se vean lo menos comprometidas posible. Además de la detección temprana, es necesario prestar atención a la salud auditiva y proteger los oídos del frío, evitar que se expongan a fuertes ruidos, cuidar su higiene…En este decálogo de consejos de SEORL-CCC se encuentran las principales recomendaciones para el cuidado de oídos en niños.

  1. Conocer los medicamentos que pueden ser peligrosos para los oídos

Existen ciertos tipos de medicamentos cuyos efectos secundarios pueden dañar la capacidad auditiva, se conocen como medicamentos ototóxicos. Los que más riesgo entrañan son los antibióticos aminoglucósidos y los antipalúdicos.

Los aminoglucósidos se emplean para infecciones graves de bacterias tipo gramnegativas, y si las dosis se prolongan demasiado en el tiempo, las consecuencias auditivas pueden ser irreversibles. En cuanto a los antipalúdicos, se emplean para prevenir o tratar la malaria y el paludismo. También se utilizan ciertos tipos de antipalúdicos para tratar la artritis reumatoide y el lupus.  La OMS insta a los especialistas a conocer al detalle todas las contraindicaciones y a controlar y recetar de forma racional este tipo de fármacos a los pacientes que lo requieran.

  1. Un tercio de los mayores de 65 años sufre pérdida auditiva

La presbiacusia o pérdida de audición relacionada con el envejecimiento afecta al 30% de la población a partir de los 65 años. Los datos demuestran que el envejecimiento general de la población en España es ya una realidad, por lo que este problema auditivo genera trastornos en una gran parte de la sociedad. Si no se realiza el tratamiento adecuado, las personas mayores corren el riesgo de aislarse y sufrir cuadros de depresión y ansiedad.

Como forma de prevención y para seguir un control adecuado, al menos una vez al año se recomienda hacer un examen auditivo para ajustar el tratamiento en caso de ser necesario.

  1. Audífonos e implantes cocleares, las soluciones más eficaces

Con los dispositivos adecuados, hasta un 20% de la población mejoraría sus problemas auditivos, pero la venta de audífonos, según las estadísticas de la OMS, satisface tan solo el 10% de las necesidades a nivel mundial y el 3% en los países en vías de desarrollo.

En función del tipo y del grado de sordera, existen diferentes soluciones para facilitar la audición. Cuando la patología no sea severa o profunda, los audífonos son la mejor opción dada su discreción y eficacia. Su funcionamiento se basa en aumentar las ondas sonoras para facilitar la escucha.

Los implantes cocleares por su parte, se utilizan en pacientes que presentan un grado de sordera total o muy profundo que tienen partes del oído interno dañadas. Se insertan en el interior del oído mediante una operación quirúrgica y actúan como sustitutos de las partes dañadas. Transforman las señales acústicas en señales eléctricas que estimulan el nervio auditivo y, aunque no se reestablece la audición normal, sí permiten reconocer sonidos.

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