DNA Methylation Signature in Mononuclear Cells and Proinflammatory Cytokines May Define Molecular Subtypes in Sporadic Meniere Disease

Fecha de publicación: 01/10/2022

Autores: Flook M, Escalera-Balsera A, Gallego-Martinez A, Espinosa-Sanchez JM, Aran I, Soto-Varela A, Lopez-Escamez JA.

Abstract: No epigenetic studies have been performed on Meniere disease. We performed whole-genome bisulfite sequencing in 14 MD patients and six controls. We have also found 12 undermethylated regions (UMR) that were exclusive to MD, including two UMR in an inter CpG island in the PHB gene. We suggest that the DNA methylation signature allows distinguishing between MD patients and controls. The enrichment analysis confirms previous findings of a chronic inflammatory process.

Área de la especialidad: Otoneurologia

Datos bibliográficos: Flook M, Escalera-Balsera A, Gallego-Martinez A, Espinosa-Sanchez JM, Aran I, Soto-Varela A, Lopez-Escamez JA. DNA Methylation Signature in Mononuclear Cells and Proinflammatory Cytokines May Define Molecular Subtypes in Sporadic Meniere Disease. Biomedicines. 2021 Oct 25;9(11):1530. doi: 10.3390/biomedicines9111530. PMID: 34829759; PMCID: PMC8615058.

A Predictive Model of Bilateral Sensorineural Hearing Loss in Meniere Disease Using Clinical Data

Fecha de publicación: 01/05/2021

Autores: Moleon MDC, Torres-Garcia L, Batuecas-Caletrio A, Castillo-Ledesma N, Gonzalez-Aguado R, Magnoni L, Rossi M, Di Berardino F, Perez-Guillen V, Trinidad-Ruiz G, Lopez-Escamez JA.

Abstract: Meniere disease (MD) is defined by a clinical syndrome of recurrent attacks of spontaneous vertigo associated with tinnitus, aural fullness, and sensorineural hearing loss (SNHL). A predictive model including the age of onset, high frequency HL in the first audiogram and migraine can help to assess the risk of bilateral SNHL in MD. This model may have significant implications for clinical management of patients with MD.

Área de la especialidad: Otoneurologia

Datos bibliográficos: Moleon MDC, Torres-Garcia L, Batuecas-Caletrio A, Castillo-Ledesma N, Gonzalez-Aguado R, Magnoni L, Rossi M, Di Berardino F, Perez-Guillen V, Trinidad-Ruiz G, Lopez-Escamez JA. A Predictive Model of Bilateral Sensorineural Hearing Loss in Meniere Disease Using Clinical Data. Ear Hear. 2022 May/Jun;43(3):1079-1085. doi: 10.1097/AUD.0000000000001169. PMID: 34799494.

Los tumores de laringe se deben al tabaquismo en un 85% de los casos

Uno de cada cinco casos de cáncer en Europa es atribuible al tabaco, advierte un estudio publicado en European Journal of Cancer, lo que supone 750.000 tumores causados por dicha sustancia. De todos ellos, la mitad afectan al pulmón y un 15% están localizados en el área de cabeza y cuello, afectando sobre todo al labio, la cavidad oral, la faringe y la laringe. España tiene una de las tasas de incidencia de cáncer de laringe más alta del mundo debido al exceso en el consumo de tabaco, con una incidencia de hasta 18 casos por cada 100.000 habitantes. El tabaco provoca el 85% de los tumores de laringe, según advierte la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).

El tabaco provoca el 25% de los tumores malignos e influye en al menos 18 tipos, entre los que se encuentran el cáncer de orofaringe, laringe, vejiga, riñón, páncreas, cérvix, pulmón, estómago, próstata, etc. Además, es el responsable del 80% de las muertes de cáncer de pulmón, y del 30% de las muertes por cáncer en general. Así, es la primera causa de muerte evitable en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud.

 

El tabaco es la segunda droga más extendida entre los adolescentes de 14 a 18 años según los datos de la SEORL-CCC, y la edad de inicio se sitúa en torno a los 13 años. De hecho, 3 de cada 4 estudiantes afirman haber visto a fumar a otros alumnos en el colegio. Por esta razón la SEORL-CCC puso en marcha en 2018 la campaña `Ponle un cero al tabaco´, para concienciar a los más jóvenes sobre las consecuencias novias para su salud y así prevenir el cáncer de cabeza y cuello, y más en concreto el cáncer de laringe. Hasta la pandemia se recorrieron 38 institutos de distintas comunidades autónomas alcanzando a unos 2.800 adolescentes y jóvenes, con el objetivo de concienciarles y sensibilizarles sobre los peligros y consecuencias del tabaquismo.

Las diferentes formas clínicas de la disfunción tubárica y sus tratamientos

El oído medio es una cavidad llena de aire donde se encuentran los huesos del oído que necesitan de una correcta aireación para transmitir adecuadamente los sonidos. El oído medio está separado del exterior por medio de la membrana timpánica, pero se comunica a través de la trompa de Eustaquio con las fosas nasales. Normalmente esta trompa se encuentra cerrada y se abre para igualar las presiones con el exterior y tener una correcta aireación del oído cuando se abre la boca, se mastica, se bosteza, se deglute, etc. Si existe disfunción tubárica, esta corrección de presiones no se realiza de forma adecuada y puede ocasionar dolor, taponamiento y problemas de oído medio. La disfunción tubárica es un fallo en la función ventilatoria de la trompa de Eustaquio sobre el oído medio.

Se pueden distinguir tres tipos de disfunción tubárica: disfunción tubárica obstructiva, disfunción tubárica patulosa y disfunción tubárica baroinducida.

Disfunción tubárica obstructiva

La disfunción tubárica obstructiva se define como un fallo en la apertura normal de la trompa de Eustaquio en cualquiera de sus fases, con alteración secundaria en la ventilación del oído medio. Los signos y síntomas descritos en la disfunción tubárica obstructiva son en general poco específicos y difíciles de valorar o cuantificar. Entre los síntomas más comunes se encuentran la sensación de plenitud ótica, acúfenos, taponamiento ótico o imposibilidad de equilibrar las presiones, hipoacusia fluctuante, autofonía y otalgia. Su diagnóstico es esencialmente clínico y principalmente viene dado por la aparición de síntomas sugestivos junto a una otoscopia compatible y un timpanograma.

Disfunción tubárica baroinducida

La disfunción tubárica baroinducida se produce cuando la trompa no se abre adecuadamente por cambios agudos de la presión atmosférica.

La dilatación tubárica con balón es la técnica más utilizada actualmente como tratamiento en ambos casos. Se trata de una cirugía mínimamente invasiva que consiste en la introducción transnasal de un catéter dotado de un balón de dilatación en la trompa de Eustaquio con el objetivo de dilatar su parte cartilaginosa. Una vez finalizada la cirugía, se pautará en función de cada caso, la toma de analgésicos y antiinflamatorios y, en ocasiones, corticoides tópicos.

La dilatación tubárica con balón está indicada en adultos que sufren una disfunción de causa obstructiva, uni o bilateral, con otitis media secretora, otitis media adhesiva leve-moderada, barotraumatismos de repetición o atelectasia leve-moderada, en los que ha fallado la timpanoplastia.

Disfunción tubárica patulosa

La disfunción tubárica patulosa es una variedad particular de disfunción tubárica en la cual la trompa de Eustaquio (TE) permanece anormalmente abierta. Los síntomas más comunes son autofonía, sensación de plenitud ótica, taponamiento y aerofonía (oír la propia respiración).

En este tipo de disfunción se han descrito gran variedad de tratamientos que van desde las medidas conservadoras hasta el tratamiento quirúrgico, y debe ser elegido en función de la severidad de los síntomas. Con medidas conservadoras se hace referencia al incremento de la ingesta de líquidos, aumentar de peso, lavados nasales o realizar maniobras posturales como agachar la cabeza entre las piernas.

En pacientes con síntomas leves o discontinuados, los tratamientos conservadores son habitualmente suficientes, mientras que en los casos severos y con clínica permanente será necesario un tratamiento más agresivo.

En cuanto al tratamiento quirúrgico, el objetivo de algunas técnicas es aumentar la masa de la membrana timpánica para limitar la movilidad de la misma. La colocación de drenajes transtimpánicos es sin duda de todas ellas la más usada, con unos resultados que oscilan entre el 53% y el 100% de alivio parcial o total de los síntomas.

La Formación Médica Continuada de las Sociedades Científicas en España

La Formación Médica Continuada (FMC) es un instrumento clave y necesario para ofrecer la mejor atención sanitaria. Las sociedades científicas juegan un papel decisivo para el desarrollo de actividades formativas, por lo que tienen una gran responsabilidad en la organización de una FMC de calidad.

El artículo ‘La Formación Médica Continuada de las Sociedades Científicas en España: análisis de la situación actual y propuestas de futuro’ publicado en el último número de la revista Medicina Clínica resume el Informe de FACME “Posicionamiento Estratégico de FACME en Formación Médica Continuada”.

 Puede leer el artículo completo aquí.

La rehabilitación vestibular: en qué consiste y cuándo realizarla

La rehabilitación vestibular engloba el conjunto de ejercicios encaminados a favorecer la plasticidad del sistema nervioso central mediante mecanismos de adaptación o a generar otros de sustitución en los pacientes con alteraciones del equilibrio, con el fin de mejorar la estabilidad global y favorecer su incorporación a las actividades de la vida diaria. La rehabilitación vestibular contribuye a mejorar los resultados obtenidos con el tratamiento médico y/o quirúrgico.

Cualquier paciente con inestabilidad crónica, independientemente de su etiología (déficit vestibular uni o bilateral, presbivértigo, trastornos funcionales o centrales, etc.) puede beneficiarse de esta terapia. Aunque en los pacientes que aún tienen crisis agudas y recurrentes de vértigo es preferible esperar a que se estabilice la enfermedad. La rehabilitación vestibular trata diferentes patologías como: el VPPB (Vértigo Posicional Paroxístico Benigno), enfermedad de Ménière, neuronitis vestibular, síndromes multisensoriales, mareos o vértigos, entre otras.

En relación con el momento de comenzar la rehabilitación vestibular, en déficits vestibulares agudos se ha demostrado que la estimulación temprana de la función vestibular (en concreto el primer mes) parece clave para mejorar la compensación. En el resto de los pacientes con inestabilidad, dado el potencial riesgo de caídas y la disminución de la calidad de vida que originan estos trastornos, se aconseja también iniciar la recuperación lo antes posible. Además, se recomienda que los ejercicios de rehabilitación se realicen de manera supervisada, siendo una de las principales ventajas una mejor adherencia.

Los pilares fundamentales en los que se basa la rehabilitación vestibular son los siguientes:

Rehabilitación del Reflejo Vestíbulo Ocular (RVO): El RVO es el mecanismo reflejo que permite que los ojos corrijan su posición en la órbita para compensar los movimientos que realizamos con el cráneo en nuestras actividades. Si no existiera este reflejo al mover la cabeza cuando andamos o al realizar un giro, los ojos quedarían estáticos en la órbita y nuestra información ocular sería un barrido visual del entorno que no nos permitiría orientarnos. Cuando este reflejo falla, el paciente refiere dificultad para leer, para fijar imágenes mientras camina, o sensaciones desagradables al moverse en espacios donde existe mucha información visual, como supermercados, o entre gente en movimiento.

Reeducación del equilibrio estático y dinámico: Identificado el déficit sensorial responsable de la alteración del equilibrio mediante el estudio postural previo, se pueden diseñar ejercicios estáticos o dinámicos que estimulen el sistema hipofuncionante. Por ejemplo, en un paciente con déficit vestibular, si disminuimos las informaciones somatosensoriales y visuales (enfermo con ojos cerrados en la plataforma de la posturografía con la superficie móvil) se estimulará el remanente vestibular.

Ejercicios de habituación: la mejora de la sensación vertiginosa se puede conseguir mediante la habituación del paciente a aquellas posiciones en las cuales se desencadena el vértigo.

Ejercicios de mantenimiento: la gradual incorporación a una vida activa como caminar, montar en bicicleta o jugar al tenis, etc. activa tanto los reflejos vestíbulo-oculares como los vestibuloespinales de un modo natural.

 

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