¿Pueden los niños y adolescentes sufrir vértigo?

Los trastornos del sistema vestibular en la edad pediátrica, como el vértigo o el mareo, son más comunes de lo que se puede considerar siendo sus causas más frecuentes el vértigo paroxístico benigno (VPB) y la migraña vestibular (MV). Estas enfermedades representan cerca del 40% de los casos. Sin embargo, dada la dificultad de los niños más pequeños para expresar los síntomas asociados a estos trastornos, estos pueden pasar desapercibidos y el diagnóstico puede ser tardío.

Los daños en la función vestibular de los niños pueden manifestarse en la dificultad para realizar ciertas actividades como correr, saltar, montar en bicicleta o practicar algunos deportes, así como problemas en la lectura y en la capacidad de atención y concentración en clase. El VPB se caracteriza por breves crisis recurrentes de vértigo, con una duración variable de segundos a minutos, que aparecen de forma brusca en niños sanos y se resuelven de forma espontánea. Si son pequeños es posible que les cueste manifestar los síntomas y algunos pueden tener vómitos y nauseas. Hacia los 6-7 años de edad suele desaparecer. Un 70% de los casos tiene una historia familiar de migraña, siendo el VPB un precursor de la misma, por lo que estos pacientes pueden desarrollar migrañas de adultos.

La migraña vestibular tiene como síntoma más frecuente el vértigo rotatorio aunque también pueden tener sensación de mareo, balanceo, vértigo posicional o desequilibrio. Estos episodios tienen una duración variable, entre minutos y varios días. La cefalea puede preceder, ocurrir de forma simultánea o presentarse a continuación de los síntomas vestibulares, aunque puede no estar presente en todos los episodios. A veces se asocian con síntomas auditivos como taponamiento o acúfenos. Además, los más pequeños, a diferencia de los adultos, pueden sufrir dolor abdominal recurrente.

Los factores desencadenantes de la migraña vestibular más comunes son el estrés, la falta de sueño, determinados componentes de la dieta o el ciclo menstrual.

Diagnóstico de vértigo en niños

El otorrinolaringólogo deberá hacer una serie de preguntas de forma ordenada y clara para identificar los síntomas del niño con trastornos vestibulares. Además, existen una serie de criterios que aplicará a la hora de establecer un diagnóstico. Según lo establecido por el Comité de Clasificación de Trastornos Vestibulares de la Sociedad Bárány (ICVD), los criterios para el diagnóstico de la migraña vestibular en la infancia son:

  1. Al menos 5 episodios con síntomas vestibulares de intensidad moderada o grave, que duran entre 5 minutos y 72 horas.
  2. Antecedentes actuales o pasados ​​de migraña
  3. Que al menos la mitad de esos episodios tengan asociada una característica de la migraña.

Por su parte, el vértigo recurrente en la infancia se diagnostica  en caso de que haya al menos 3 episodios con síntomas vestibulares de intensidad moderada o severa, que duran entre 1 minuto y 72 horas, y cuando los criterios b y c no sean aplicables a la migraña vestibular.

La función auditiva y vestibular suelen ser normales entre los episodios, por lo que será preciso realizar un examen auditivo conforme a la edad del niño para descartar la presencia de problemas auditivos. Así mismo, deberán descartarse la presencia de tumores de la fosa craneal posterior, las crisis epilépticas y otros trastornos vestibulares.

Además, el otorrinolaringólogo realizará una serie de pruebas y maniobras posturales para determinar el origen del problema y precisar su diagnóstico.

Tratamiento del vértigo en niños

Por lo general, los trastornos vestibulares en la edad pediátrica carecen de un tratamiento específico. El VPB suele resolverse de forma espontánea y, si los episodios son frecuentes, se suele abordar con medidas similares a la MV, es decir, con medidas higiénico-dietéticas que incluyen hidratación, higiene del sueño, ejercicio, dieta equilibrada, identificación de alimentos o situaciones desencadenantes para evitarlas y terapia cognitivo-conductual. Solo se recurrirá a la profilaxis farmacológica cuando la frecuencia, duración e intensidad de las crisis así lo requieran.

La rehabilitación vestibular puede estar indicada en aquellos niños con episodios de desequilibrio intercrisis, aunque también se ha demostrado eficaz como primer escalón terapéutico junto con las medidas higiénico-dietéticas.

La SEORL-CCC, una de las 48 sociedades que consensuan la Guía de atención al Long COVID

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) ha participado en la elaboración de la Guía Clínica para la Atención al paciente COVID persistente / Long COVID. Se trata de un proyecto colaborativo –coordinado por la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y los colectivos autonómicos de pacientes LONG COVID ACTS. En el han participado un total de 48 sociedades científicas, asociaciones científico-médicas y asociaciones de pacientes -integradas en un amplio Comité científico multi e interdisciplinar. Va dirigida a profesionales sanitarios y asistenciales, de cualquier disciplina y especialidad, que participan en la planificación y prestación de servicios a los afectados por Long COVID.

El objetivo de este trabajo es ofrecer una respuesta sanitaria más adecuada a las necesidades en materia de salud de un grupo poblacional que crece de forma paralela al aumento de los contagiados por el SARS-CoV-2. Las entidades participantes solicitan la valoración e integración de esta Guía Clínica para la Atención al paciente COVID persistente / Long COVID en los protocolos de asistencia del Sistema Nacional de Salud (SNS). De esta manera, los profesionales sanitarios pueden acceder a un documento de base a la hora de atender en sus consultas a pacientes afectados por sintomatología COVID-19 de larga duración y éstos no se sientan ‘huérfanos’ de asistencia, como ha ocurrido desde que comenzó la pandemia.

El documento colaborativo aborda la atención de los pacientes que padecen COVID persistente o Long COVD. En este grupo se engloba a las personas que presentan signos y síntomas desarrollados durante o después de una infección compatible con la COVID-19, que se mantienen durante más de 4-12 semanas y que no se explican por un diagnóstico alternativo.

Esta Guía nace como un documento dinámico, que se actualizará según las evidencias disponibles, y con el fin de apoyar la toma de decisiones de los profesionales sanitarios para mejorar la atención de los afectados.

La parte de la Guía dedicada a la descripción de la afectación incluye las definiciones, hipótesis, etiopatogenia y caracterización clínica. Dedica apartados específicos a la disfagia, una de las principales secuelas de los pacientes que han permanecido tiempo intubados; así como a las alteraciones del olfato y su rehabilitación.

Sus autores también hacen una serie de recomendaciones en relación a las pruebas de laboratorio, pruebas de imagen y complementarias, valoración de comorbilidades y situación funcional y social de los afectados, resumido todo en un kit de atención básica.

En lo que respecta al abordaje terapéutico del COVID persistente, la Guía enumera las posibles dianas terapéuticas y evidencias científicas, los tratamientos específicos o sistémicos, los tratamientos destinados a restablecer el equilibrio, tratamientos locales o sintomáticos, así como la vacunación frente al coronavirus.

El 25% de los melanomas se localizan en la zona de cabeza y cuello

Los melanomas son tumores malignos desarrollados a partir del crecimiento descontrolado de los melanocitos, células localizadas en la unión dermoepidérmica responsables de la pigmentación de la piel. En España se diagnostican cerca de 5.500 casos anuales, es más frecuente en mujeres y la mayoría se diagnostican entre los 40 y 70 años de edad, según datos de la Asociación Española contra el Cáncer.

El 25% los melanomas cutáneos se localizan en la zona de cabeza y cuello, según datos de la SEORL-CCC. De todos los localizados en esta área, el 60% se encuentran en la cara, sobre todo en las mejillas, el 26% en el cuero cabelludo, el 9% en las orejas y el 4% en la nariz y. Su principal factor de riesgo es la exposición intermitente e intensa al sol, por lo que constituye un tipo de cáncer que se puede prevenir controlando este aspecto y utilizando protección contra la radiación solar. La detección precoz de los mismos es fundamental para mejorar la supervivencia de este tipo de tumores que tienden a metastizar de forma rápida.

Además de la exposición solar, sobre todo durante la adolescencia, y el haber sufrido quemaduras solares, hay otra serie de factores que pueden contribuir al desarrollo de melanomas cutáneos. Entre ellos se incluyen tener el pelo rubio o pelirrojo, los ojos claros, abundantes pecas, piel blanca. También influirán factores genéticos o los antecedentes familiares de melanoma, entre otros. Algunos signos de sospecha de lesión maligna pueden ser la aparición repentina de lunares o cambios de color, forma, tamaño así como presencia de asimetría, picor o sangrado en aquellos ya existentes, o cambios en el tono de la piel.

El melanoma de extensión superficial es el más frecuente, representando el 75% de los casos. Sus características son: haber tenido quemaduras en edades tempranas, lesiones preexistentes, tener un crecimiento horizontal en fases tempranas y una extensión vertical posterior, y ser de color violáceo o negro azulado.

Diagnóstico de melanomas cutáneos

Cuando hay una lesión sospechosa se valorarán la asimetría, los bordes irregulares, los cambios de color, el diámetro así como su evolución. Además será necesaria la realización de una biopsia de espesor completo para completar la evaluación. En las pruebas radiológicas deberán evaluarse los ganglios linfáticos..

En caso de que el melanoma se diagnostique en un estadio avanzado será necesaria la búsqueda de signos de diseminación a distancia

Tratamiento de los melanomas cutáneos

El tratamiento de elección para los melanomas cutáneos es la resección quirúrgica de los mismos cuyos márgenes dependerán del espesor de la lesión. Además, en función del estadio se recomendará incorporar una biopsia del ganglio centinela, En caso de tumores con diseminación metastásica está indicada la inmunoterapia para estimular la respuesta inmune del paciente.

En la resección quirúrgica es importante la valoración postoperatoria de los márgenes quirúrgicos pues debe abarcar el espesor total de la piel y el tejido celular subcutáneo, resecando fascia, pericondrio y periostio solo en caso de que se encuentre invadido por el tumor.

En aquellos pacientes en los que detecta la presencia de células tumorales en el ganglio centinela,  será necesaria la realización de una disección cervical.

En ocasiones, el tratamiento quirúrgico de los melanomas cutáneos requiere de una reconstrucción posterior de los defectos resultantes de la intervención. Esta reconstrucción dependerá de la localización, la extensión del defecto, la experiencia del equipo quirúrgico y los recursos disponibles. Cuando son lesiones grandes suelen utilizarse colgajos regionales o libres que permiten mejores resultados estéticos y funcionales.