• Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookVisit Us On YoutubeVisit Us On Linkedin
Principios del tratamiento de tumores de cabeza y cuello

Principios del tratamiento de tumores de cabeza y cuello

El tratamiento del cáncer de cabeza y cuello es complejo debido a las particularidades de su localización. Sin embargo, gracias a las innovaciones tecnológicas incorporadas en los últimos años, tanto en cirugía como en radioterapia, así como a las novedades en quimioterapia e inmunoterapia, se han conseguido mejorar las tasas de supervivencia y la calidad de vida y reducir los efectos secundarios. En más del 60% de los casos, el cáncer de cabeza y cuello se diagnostica en estadios avanzados, tiene una supervivencia global inferior al 40% a los 5 años, una probabilidad del 50-60% de recurrencias locales a los 2 años y un 20-30% de metástasis a distancia a los 2 años.

El tratamiento debe ser llevado a cabo por un equipo multidisciplinar, lo que mejora la precisión en el diagnóstico y su estadificación y acorta los intervalos del tratamiento. También permite mejores resultados, menos secuelas y una mayor satisfacción de los profesionales y del paciente. Los pacientes deben ser atendidos por distintas especialidades que deben sumar esfuerzos para mejorar la eficiencia terapéutica: otorrinolaringología-cirugía de cabeza y cuello, oncología médica, oncología radioterápica, radiodiagnóstico, medicina nuclear, anatomía patológica, nutrición, oncopsicología, cuidados paliativos, rehabilitación, etc. Además, serán precisos los cuidados y atención aportados por enfermería, logopedia, odontoestomatología, geriatría, asistentes sociales, farmacia, etc. Así, se formará un comité multidisciplinar que se ocupará de discutir los casos clínicos para la toma de una decisión terapéutica consensuada, elaborará los protocolos de diagnóstico y tratamiento, comunicará los resultados obtenidos, valorará las medidas a seguir y establecerá líneas de investigación.

Para decidir la mejor opción en cada caso, el equipo multidisciplinar tendrá que tener en cuenta no solo la morbilidad de los tratamientos, el elevado riesgo de recidivas y de metástasis, sino también la opinión y preferencias del paciente, sus comorbilidades, el impacto en su calidad de vida, así como los marcadores asociados, la información patológica y el estadio del tumor.

Fundamentos de la cirugía de cáncer de cabeza y cuello

La cirugía juega un papel fundamental en el tratamiento de los tumores malignos de cabeza y cuello, sobre todo en los diagnosticados en estadios iniciales y en fases avanzadas de la enfermedad en situación no metastásica. Más de la mitad de los pacientes con un tumor de cabeza y cuello será tratado inicialmente con cirugía y hasta un 80% de pacientes van a ser sometidos a una intervención quirúrgica durante el curso de su enfermedad.  Su objetivo principal debe ser asegurar la extirpación completa del tumor con unos márgenes libres de enfermedad suficientes, dependiendo de la zona y la técnica empleada. Además, el cirujano de cabeza y cuello tiene que intentar mantener sus funciones aerodigestivas superiores y tratar de minimizar las secuelas derivadas. En definitiva, debe procurar que la vida del paciente sea lo más parecida posible a su vida anterior.

La cirugía se emplea como primer o único tratamiento de los tumores de cabeza y cuello o como primera acción combinada después con radioterapia y quimioterapia. Además, debe incluir también la reconstrucción anatómica y funcional de aquellos defectos generados al resecar el tumor primario, intentando mantener las funciones de fonación, deglución, respiración y estética.

La cirugía de cabeza y cuello no solo utiliza técnicas de cirugía abiertas, sino que también dispone de técnicas endoscópicas y microscópicas. Las nuevas técnicas disponibles en la actualidad permiten utilizar plataformas robóticas (TOUSS-TORS) que reducen las secuelas y acortan el postoperatorio.

Fundamentos de la radioterapia en cáncer de cabeza y cuello

La radioterapia es una de las opciones de tratamiento del cáncer de cabeza y cuello, tanto en estadios iniciales como avanzados.

En estadios iniciales la radioterapia consigue tasas de control de la enfermedad similares a la cirugía. En estadios avanzados, la radioterapia, junto a la quimioterapia, puede lograr, en pacientes seleccionados, el control de la enfermedad evitando la mutilación que supondría la cirugía. La radioterapia también puede ser usada como tratamiento paliativo en algunos pacientes

Los avances tecnológicos como la implementación de la radioterapia de intensidad modulada (IMRT) permiten mejorar complicaciones derivadas como la xerostomía y la disfagia sin reducir su eficacia.

Fundamentos de la terapia sistémica en cáncer de cabeza y cuello

La terapia sistémica del cáncer de cabeza y cuello comprende el uso de quimioterapia, agentes contra dianas moleculares e inmunoterapia.

La quimioterapia junto a la radioterapia es usada en el tratamiento de tumores locorregionalmente avanzados, evitando, en ocasiones, la cirugía, que conllevaría graves secuelas para los pacientes. También puede ser usada como tratamiento paliativo.

Recientemente la inmunoterapia ha sido aprobada para el tratamiento del cáncer recurrente y/o metastásico de cabeza y cuello, logrando unos resultados prometedores.

En recuerdo del doctor Juan José Castejón Almazán

Nos ha dejado un amigo, antes de hora, tras una complicación inesperada. Era una persona llena de vida, con proyectos recién iniciados que han quedado truncados.

Nacido en Barcelona,  desarrolló sus estudios de Medicina en Zaragoza, donde le conocí, aunque realizaba la especialidad de Otorrinolaringología y yo era todavía estudiante. Tras algunos años en diferentes puestos, recaló en Jaca, de donde soy natural, por  lo que volvimos a encontrarnos. Allí desarrolló su actividad profesional como ORL de referencia en la comarca jacetana, además de integrarse como un jacetano más con ese buen carácter y generosidad que siempre desprendió.

También llegó a presidente de la Sociedad Aragonesa de ORL y organizó un magnifico congreso en Jaca en 2010.

Los últimos años  ha sido un activo y asiduo participante en la Reunión Invernal de Otología donde se actualizan cada año, con un alto nivel científico y gran interactividad, los avances en Otología y Otoneurología.

En fin, al que echamos de menos es a la buena persona, generosa y extrovertida, amante de su familia y sus amigos, que por desgracia nos ha dejado inesperadamente.

DEP Juanjo Castejón de parte de todos los que hemos tenido la fortuna de conocerte y compartir experiencias.

Carlos Cenjor

El virus SARS-CoV-2 podría dañar el nervio auditivo

El virus SARS-CoV-2 podría dañar el nervio auditivo

La sordera súbita podría ser una complicación excepcional del COVID-19, debido al daño que puede provocar el virus SARS-CoV-2   sobre el nervio auditivo. Es una de las conclusiones de una revisión bibliográfica realizada por varios miembros de la SEORL-CCC sobre los casos de sordera súbita registrados vinculados al COVID-19. Hasta el momento se han localizado 12 en todo el mundo, aunque se desconoce si la incidencia puede ser mayor. Por ello, la SEORL-CCC ha puesto en marcha un estudio retrospectivo y prospectivo para registrar los casos de sordera súbita relacionados con el virus SARS-CoV-2  detectados en España en 2020 y 2021.

La sordera súbita (SS) presenta una gran variabilidad entre diferentes países, así como una incidencia relativamente baja (<100 casos por cada 100.000 habitantes/año). Consiste en la aparición de una hipoacusia neurosensorial de al menos 30 dB en tres o más frecuencias consecutivas en la audiometría tonal que se instaura en menos de 72 horas. Aunque en la mayoría de los casos su causa es desconocida, se sabe que puede estar originada por una infección viral, oclusión vascular o mecanismos inmunológicos. Su consecuencia más evidente es el deterioro auditivo que puede ser persistente, pudiendo asociarse a tinnitus y vértigo, afectando a la calidad de vida de algunos pacientes de forma muy negativa.

El virus SARS-CoV-2 puede afectar a múltiples órganos, incluyendo el sistema nervioso central y periférico. Por un lado, provoca la liberación de citoquinas y puede inducir daño auditivo, endotelitis y afectación de la función microcirculatoria. Por otro, puede invadir el nervio coclear, causando una neuritis, o afectar a los tejidos blandos de la cóclea causando cocleitis. Así los explican en la revisión bibliográfica sus autores: los doctores Mª José Lavilla, presidenta de la Comisión de Audiología de la SEORL-CCC , Carmelo Morales, Guillermo Plaza y Pablo Parente, estos últimos miembros de la Comisión Delegada de la SEORL-CCC. Además, la infección por el SARS-CoV-2 se ha asociado con complicaciones trombóticas, tanto arteriales como venosas (sobre todo estas últimas) que podrían contribuir al desarrollo de hipoacusia neurosensorial en algunos casos.

La revisión bibliográfica realizada por miembros de la SEORL-CCC permite concluir que la presencia de hipoacusia súbita en pacientes con COVID-10 es excepcional. Aunque no se puede descartar que los casos descritos estén enmarcados en una asociación al azar, dados los aspectos fisiopatológicos de la infección por el virus SARS-CoV-2,  la edad de los pacientes descritos hasta el momento y la forma de presentación en algunos de ellos, es probable que tengan relación con la propia enfermedad. Del total de artículos revisados, se han encontrado 12 pacientes con sordera súbita  e infección por el virus SARS-CoV-2. La mitad de los casos eran mujeres y no se ha encontrado relación entre la aparición de la sordera súbita y la gravedad  de la  COVID-19.

Registro de casos de sordera súbita en España

La SEORL-CCC ha puesto en marcha un registro español de casos de sordera súbita vinculados a COVID-19.  La propuesta es que a toda persona que entre en urgencias con una hipoacusia súbita  se le haga una PCR para descartar que tenga asociación con el virus SARS-CoV-2. Esto nos va a servir para afinar más en la etiología del registro de casos y para anotar los que estén asociados o no al COVID-19. De esta forma, además, también se proponen determinar la incidencia de sordera súbita en España, lo que les permitirá conocer mejor la enfermedad y poder analizar y comparar la respuesta a los diferentes tratamientos empleados.

Este estudio se  inició en los Servicios de Otorrinolaringología de cuatro hospitales españoles: H. Universitario de Fuenlabrada (Madrid), H. Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza), H. Marqués de Valdecilla (Santander) y H. Universitario de A Coruña. En la actualidad hay 70 hospitales españoles participando en el estudio aunque, desde la SEORL-CCC, se invita a participar a todos los hospitales del ámbito nacional.

Hipoacusia unilateral: la pérdida de audición en un oído

Hipoacusia unilateral: la pérdida de audición en un oído

La hipoacusia unilateral es definida como la pérdida de audición en uno de los dos oídos, siendo la audición del opuesto normal. Además, se puede distinguir, por un lado, la hipoacusia asimétrica, que es cuando uno de los dos oídos tiene una pérdida entre 30 y 55 dB  decibelio y el otro oído una pérdida mayor de 70 dB, con una diferencia de audición entre ambos oídos mayor de 40 dB. Por otro, destaca la hipoacusia neurosensorial severo-profunda unilateral o asimetría extrema, cuando la persona oye bien por un oído o mejor de 25 decibelios, pero en el otro tiene una sordera profunda peor de 70 decibelios. La incidencia estimada de discapacidad auditiva neurosensorial (> 40 dB HL) al nacer es de 1,86 por 1000 recién nacidos en los países desarrollados y el 30-40% de estos tienen hipoacusia unilateral.

Además de poder ser heredada hay otra serie de causas que pueden conducir a perder audición en uno de los dos oídos como pueden ser los traumatismos o lesiones en el nervio acústico, tumores de oído (neurinoma del acústico), la sordera súbita o pérdida repentina de la audición o el síndrome de Ménière. Esto puede condicionar la calidad de vida de las personas que la sufren, pues de forma brusca ven limitada su capacidad de oír, lo que repercute a su vez en sus relaciones sociales.

Entre las diferentes dificultades que puede provocar este tipo de sordera, sobre todo cuando en uno de los dos oídos es muy severa, se encuentran el no poder distinguir la dirección de procedencia del sonido, el menor nivel de comprensión del habla en ambientes de ruido o en conversaciones o la identificación de distintos tipos de ruido. Destaca además el llamado “efecto sombra de la cabeza”, que consiste en una gran dificultad para escuchar los sonidos cuando nos hablan del lado del oído afecto. Además, en determinados casos puede acompañarse de acúfenos o dificultad para escuchar música.

En el caso de ser congénita y detectarse en un niño, este tipo de sordera puede tener un impacto en su capacidad de desarrollo y aprendizaje, pues puede darle dificultades a la hora de leer, aprender o memorizar, hablar en público, etc.

Además, las personas que sufren hipoacusia unilateral pueden tener otros problemas asociados relacionados con la fatiga y el cansancio, miedo y ansiedad, baja autoestima, aislamiento ante los obstáculos en las relaciones sociales y laborales, etc.

Tratamiento de la hipoacusia unilateral

La detección de la hipoacusia unilateral debe hacerse lo más temprana posible para iniciar el tratamiento adecuado a cada persona cuanto antes. Este va a depender del tipo de pérdida que sufra la persona y su intensidad. Así, puede consistir en el uso de audífonos u otros dispositivos implantables como los implantes de conducción de la vía ósea o implantes cocleares, en caso de que la sordera sea muy profunda.

Una de las soluciones para las personas con hipoacusia neurosensorial profunda unilateral, bien porque con los audífonos no obtienen resultados o porque no puedan usarlos, son los implantes de conducción de la vía ósea. Se trata de unos dispositivos que permiten transmitir el sonido por vía ósea de forma directa al oído interno del lado sano. Un reciente estudio publicado en The Journal of Laryngology and Otology concluye que el implante auditivo de conducción ósea unilateral mejora la calidad de vida tras evaluar a las personas que los recibieron antes y después de la intervención quirúrgica. Sus beneficios se basan, entre otros, en la disminución del efecto sombra de la cabeza, mejorando la escucha de los sonidos cuando nos hablan por el lado del oído afectado. Hay que tener en cuenta que los dispositivos de conducción ósea no restauran la audición en el oído afecto, sino que lo transmiten por vía transcraneal hacia el oído sano, por lo que no restauran la capacidad de localización del sonido ni otras propiedades de la audición binaural.

El implante coclear se inserta mediante una intervención quirúrgica y permite restaurar la audición en el lado afecto. Mejora la calidad de vida, la comprensión del lenguaje en ruido y la localización y lateralización de los sonidos. En el caso de la hipoacusia del recién nacido adquiere especial relevancia ya que consigue restaurar la audición binaural y conservar la vía auditiva del lado afecto, evitando la reorganización cerebral.