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Breathing Re-Education and Phenotypes of Sleep Apnea: A Review.

Fecha de publicación: 26/01/2021

Autores: McKeown P, O’Connor-Reina C, Plaza G.

Abstract: Four phenotypes of obstructive sleep apnea hypopnea syndrome (OSAHS) have been identified. Only one of these is anatomical. As such, anatomically based treatments for OSAHS may not fully resolve the condition. Equally, compliance and uptake of gold-standard treatments is inadequate. This has led to interest in novel therapies that provide the basis for personalized treatment protocols. This review examines each of the four phenotypes of OSAHS and explores how these could be targeted using breath

Área de la especialidad: Roncopatia y trastornos respiratorios del sueño

Datos bibliográficos: Journal of Clinical Medicine. 2021; 10(3):471. https://doi.org/10.3390/jcm10030471

Papel de la radiología en las enfermedades del oído

Papel de la radiología en las enfermedades del oído

Las pruebas radiológicas han experimentado un gran desarrollo en los últimos años y han permitido un gran avance en el diagnóstico de enfermedades del oído. En función de las patologías que se quieran evaluar el otorrinolaringólogo tiene a su disposición diferentes pruebas, cuya selección deberá hacerse de forma individualizada. En ese sentido hay una serie de indicaciones a tener en cuenta para conocer qué pruebas son necesarias en cada caso.

Las estructuras que componen el oído son anatómicamente muy pequeñas y complejas y, en algunos casos, de difícil exploración y acceso, por ello las pruebas radiológicas son una herramienta fundamental para el otorrinolaringólogo. En este sentido, la realización tanto de tomografía computarizada (TC) como de resonancia magnética (RM) permite la visualización de numerosas estructuras de diversa índole, tanto de hueso, como de tejido blando o distintas cavidades. La primera de ellas, la TC, permite valorar los conductos auditivos externos e internos, la cadena de huesecillos o el laberinto óseo. Mientras que la RM explora tejidos blandos, el laberinto membranoso, el contenido del conducto auditivo interno, la patología intracraneal, así como las estructuras nerviosas y vasculares.

Entre las indicaciones de la TC se encuentran aquellas patologías que afecten a la integridad de las estructuras óseas, patologías inflamatorias, tumorales, vasculares, así como para aquellos casos en que esté contraindicada la resonancia o para casos de urgencia, por su rapidez y amplia disponibilidad.

Por su parte, las principales indicaciones para la RM son aquellas patologías que afecten a tejidos blandos, patología cisternal, patología a nivel de tronco cerebral, cerebelo o cerebro, para la valoración de estructuras nerviosas, patología del oído interno, inflamatoria y vascular aguda, así como para el estudio de la otitis media crónica colesteomatosa. Su ventaja es que no emplea  radiaciones ionizantes.

Además, para la exploración radiológica del oído se pueden emplear la ecografía para evaluar lesiones quísticas periauriculares o para biopsias. También emplean la arteriografía para estudiar los vasos sanguíneos y valorar un posible origen vascular de la lesión. Además, la tomografía por emisión de positrones (PET) se emplea en la evaluación de tumores de hueso temporal o adenopatías metastásicas.

Experiencia del otorrinolaringólogo en pruebas radiológicas

En este sentido, es importante que los otorrinolaringólogos tengan amplios conocimientos sobre los estudios radiológicos para permitir un preciso diagnóstico de las patologías que afectan al oído y que tratan a diario de forma habitual. Aquí también juega un papel importante la experiencia y formación del especialista, no solo en imágenes patológicas sino en anatomía radiológica normal.

Para ello, la Comisión de Otología de la SEORL-CCC ha diseñado unos protocolos a seguir para facilitar la identificación de las estructuras que son evaluables en función de la prueba radiológica. Esto ha dado como resultado un checklist para resonancia magnética en el que se detallan aquellas estructuras y qué parámetros se deben evaluar del conducto auditivo externo, oído medio, oído interno, ápex petroso y región petroclival, conducto auditivo interno y ángulo pontocerebeloso.

¿En qué consiste el entrenamiento olfatorio?

¿En qué consiste el entrenamiento olfatorio?

El entrenamiento olfatorio constituye una técnica empleada en los servicios de otorrinolaringología desde hace más de una década para tratar la pérdida parcial (hiposmia) o total (anosmia) del sentido del olfato. Se trata de una herramienta útil que permite a los pacientes recuperar su capacidad olfatoria, perdida por múltiples causas, siempre que no exista fractura de base de cráneo o sección del nervio olfatorio. Es por tanto una estrategia de tratamiento eficaz, basada en la memoria olfativa, con evidencia científica contrastada, para aquellas personas que sufren estas alteraciones de forma persistente tras haber sufrido infecciones respiratorias agudas, como la provocada por la COVID-19, así como un traumatismo craneal o como consecuencia de otras enfermedades.

El entrenamiento olfatorio consiste en la exposición repetida a diferentes olores concentrados en recipientes individuales, que suelen ser limón, rosa, ahumado, vinagre, anís, clavo y eucalipto, durante unos 20 segundos cada uno, dos veces al día y durante un período aproximado de tres meses. En cualquier caso el especialista valorará los tiempos diarios y la duración total de la terapia en función de los resultados que se vayan obteniendo. Hasta el momento, es la única terapia que ha demostrado tener beneficios en la recuperación del sentido del olfato. De esta forma se consigue que el paciente pueda entrenarse en la discriminación de olores gracias a una rutina que mejora su  capacidad para recordarlos.

La anosmia o pérdida total del sentido del olfato implica una afectación de las células olfatorias, unas neuronas con capacidad para regenerarse a partir de las células basales situadas de forma habitual en la mucosa olfatoria. Si estas últimas no han resultado lesionadas, pueden regenerar el epitelio de la mucosa que ha sido dañado como consecuencia de infecciones o traumatismos. Esta regeneración se ha comprobado que puede incrementarse a partir de la estimulación del sentido olfatorio a través de la exposición repetida a sustancias odorantes.

Antes, durante y después del entrenamiento el otorrinolaringólogo realizará una olfatometría para valorar la capacidad olfatoria del paciente. Con esta prueba se pueden ver qué olores reconoce, si existen interpretaciones de los mismos alteradas o distorsionadas o incluso fantosmia, conocida como alucinación olfativa.

Evidencia científica del entrenamiento olfatorio

El primer autor en demostrar la eficacia y utilidad del entrenamiento olfatorio fue Thomas Hummel en 2009 con un estudio publicado en la revista Laryncoscope. La terapia se aplicó durante 12 semanas en pacientes con pérdida olfativa y consistió en exponerles dos veces al día a cuatro olores intensos de tipo floral, frutal, aromático y resinoso: rosa, eucalipto, clavo y limón. El 30% de ellos experimentaron un aumento de su función olfativa en comparación con los que no realizaron entrenamiento olfativo.

A partir de entonces los expertos han continuado realizando gran número de investigaciones y los especialistas han puesto en práctica la utilidad del entrenamiento olfatorio en sus consultas. Así, en 2013 se publica otro trabajo en la misma revista en la que se prueba el entrenamiento olfatorio, esta vez con una duración de 16 semanas, con los mismos cuatro olores que Hummel, y con mejores resultados: el 67,8% de pacientes postinfecciosos y el 33,2% de los postraumáticos mejoraron su función olfativa.

Ese mismo año se publica un estudio multicéntrico en el que participan 12 centros europeos y 144 pacientes con anosmia postinfecciosa de más de 2 años de duración. Un grupo realizó el entrenamiento con altas concentraciones de olores y otro grupo con bajas concentraciones. En el primero de ellos, la función olfativa mejoró en el 26% de los casos, frente al 15% del segundo.

Un estudio más reciente publicado en junio de 2020  en la revista Clinical and Experimental Otorhinolaryngology confirma la aceptación del entrenamiento olfatorio para tratar la disfunción olfativa y demuestra sus efectos en pacientes con disfunción postinfecciosa.