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En recuerdo del doctor Daniel Abad Casado


El doctor Ignacio Cobeta dedica unas emotivas líneas al recuerdo del doctor y compañero Daniel Abad Casado 

Ayer, en un accidente de tráfico, falleció nuestro compañero Daniel Abad Casado, Dani. De la incredulidad pasamos al dolor, y con ese sentimiento escribo estas líneas para certificar su presencia en todos nosotros. En su reciente libro “Solo se puede tener fe en la duda” Jorge Wagensber escribe: “La muerte es la más sorprendente de todas las noticias previsibles”, pero en este caso la sorpresa va acompañada de una inmensa parálisis porque nadie imagina tan brusca interrupción en la prometedora vida de un joven otorrinolaringólogo de 39 años, al iniciar su día de trabajo.

Dani hizo su Residencia en el Hospital Universitario Ramón y Cajal, y enseguida vimos en él su alegría profunda por la vida, su gran satisfacción por seguir los pasos de su padre, también médico otorrinolaringólogo, y el enorme compromiso con su formación. Aquel año todos estuvimos de acuerdo en que con la llegada de Dani habíamos tenido una suerte inmensa. Junto con su alegría Dani nos transmitía también su arraigo en Tudela de donde había partido y hacia donde cada día se acercaba más y más. En su caminar hacia Tudela pasó por el Hospital de Torrejón de Ardoz, el Hospital de Soria y el Hospital de Calahorra, donde sus compañeros, igual que los del Ramón y Cajal, intentamos llenar el vacío de su ausencia con puñados de buenos recuerdos. Pero a quien ahora recuerdo con especial emoción y proximidad es a su esposa Elena, a su madre Ana María, y a sus pequeños hijos Anne y Dani, para quienes el futuro próximo será difícil de explicar. Todos los acompañamos en su desconsuelo.

Me comenta su compañero de Residencia el Dr. Vaca que Dani siempre tuvo en su padre a un referente y fuente de inspiración personal y profesional, y que sus hijos sentirán lo mismo el día de mañana, aunque sea retratado por los que hemos compartido parte de nuestra vida con él.

Un día de primavera, en su segundo año de Residencia, fuimos casi todo el Servicio con Dani a celebrar unos días la Fiesta de la Verdura a Tudela. En esos días vimos la unión de Dani con su familia y con su tierra, entendimos su alegría, la ilusión de volver un día para asumir un destino largamente soñado. Me cuesta creer sin desgarro que todo pudo acabarse en el punto kilométrico 334 de la carretera nacional N-232.

Estas palabras son un intento para que Dani siga con nosotros hasta que el último de los que disfrutamos de su alegría lo pueda seguir contando.

Perforaciones septales: causas y tratamiento

Perforaciones septales: causas y tratamiento

Las perforaciones septales o perforaciones del tabique nasal son una comunicación entre ambas fosas nasales alterando la funcionalidad de las mismas. Se estima que tienen una prevalencia de entre el 1 y el 2% de la población general, según datos de la SEORL-CCC. En algunas personas no causan apenas molestias por lo que su diagnóstico suele ser casual, pero en otras pueden impactar de forma notable en su calidad de vida, en función de su magnitud y localización. En estas últimas puede provocar síntomas como obstrucción nasal, hemorragias nasales, formación de costras, sequedad nasal o deformidades estéticas. Entre sus causas más comunes se encuentran el consumo de sustancias tóxicas inhaladas, como la cocaína; las secuelas de una cirugía nasosinusal; los traumatismos nasales; las infecciones o enfermedades inflamatorias sistémicas; el uso de taponamientos nasales bilaterales; la entrada de cuerpos extraños o los tumores.

En ocasiones, las perforaciones septales también pueden relacionarse con la aparición de rinorrea purulenta, la deformidad del dorso nasal, alteraciones en el olfato, algias faciales (como indicativo del consumo de tóxicos), rinolalia (que implica una alteración en la producción de determinados fonemas) o silbidos inspiratorios.

Diagnóstico de las perforaciones septales

En la exploración, el otorrinolaringólogo cirujano de cabeza y cuello deberá determinar la dimensión y localización de la perforación mediante una endoscopia nasal. Puede ser pequeña (<1 cm), mediana (entre 1 y 2 cm) y grande (>2 cm). En cuanto a su localización, las perforaciones anteriores son más frecuentes, generan más síntomas y representan el 90%, frente a las posteriores.

La tomografía computarizada (TAC) permitirá valorar el estado del tejido cartilaginoso y la repercusión sobre otras estructuras craneofaciales.

Otro parámetro de sospecha diagnostica que se puede emplear es el test de detección de drogas en orina, que deberá realizarse incluso si el paciente niega su consumo.

Además, el otorrinolaringólogo indicará la necesidad de hacer una biopsia en casos de causa desconocida, sospecha de patología inflamatoria sistémica o características que nos hagan sospechar de patología maligna como márgenes irregulares o dolor nasal.

Tratamiento de las perforaciones septales

El tratamiento de las perforaciones septales leves irá primero encaminado a paliar la disfunción generada en ambas fosas nasales, sobre todo caracterizada por la sequedad y la formación de costras. Se emplearán lavados nasales y cremas hidratantes y emolientes que consiguen la mejora en el 50-60% de los casos.

En caso de que el paciente presente una obstrucción elevada de las fosas nasales, el otorrinolaringólogo realizará una limpieza de las mismas mediante endoscopia y aspiración. Por otro lado, en caso de haber sobreinfección de secreciones o sinusitis, algias faciales intensas u otra complicación, se administrarán antibióticos y analgésicos.

Cerca del 38% de las perforaciones septales diagnosticadas presentan estos síntomas y, de ellos, un poco más de la mitad consiguen alivio con este tipo de medidas conservadoras. Sin embargo, habrá otro grupo de pacientes que necesitarán un cierre de la perforación mediante procedimiento quirúrgico debido al tamaño de la misma. Las anteriores son las que habitualmente requieren de la cirugía. El objetivo es recuperar la integridad de las estructuras septales mediante la colocación de injertos que contribuyan a reestablecer las funciones de las fosas nasales. De esta forma, se mejorará el flujo aéreo nasal y se restablecerá la fisiología nasosinusal.

La cirugía de elevación de los colgajos es muy compleja y está limitada por la localización, tamaño y soporte osteocartilaginoso remanente de la perforación. Será preciso un profundo conocimiento amplio de la cavidad nasosinusal para la elección de la técnica más adecuada y la consecución de un resultado satisfactorio. En perforaciones pequeñas o medianas (1-2 cm) se consigue el cierre en un porcentaje que varía del 90% en las más pequeñas y cae hasta el 60% en las que miden dos centímetros.

Uno de los mayores expertos a nivel mundial en el cierre de perforaciones septales es el doctor Isam Alobid, presidente de la Comisión de Rinología, Alergia y Base de Cráneo Anterior de la SEORL-CCC, cuyo equipo del Hospital Clínic de Barcelona, ha desarrollado una técnica innovadora que utiliza el colgajo pericraneal para la reconstrucción completa del tabique nasal.