• Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookVisit Us On YoutubeVisit Us On Linkedin
Septorrinoplastia: papel del ORL

Septorrinoplastia: papel del ORL

La nariz es una de las estructuras faciales que mayor relevancia estética tiene y sus alteraciones pueden generar problemas psicológicos a los pacientes. Alguno de estos pacientes podría beneficiarse de una solución quirúrgica a su problema. Cuando existe un problema de desviación del tabique nasal, algo muy frecuente, se producen alteraciones tanto en la forma de la nariz como en su capacidad de respirar, por lo que será necesario que la técnica quirúrgica empleada aborde tanto la estética como la funcionalidad nasal para obtener resultados satisfactorios. Esta técnica es la septorrinoplastia, un procedimiento quirúrgico para el que el otorrinolaringólogo es uno de los profesionales más adecuados por sus conocimientos de la anatomía y función nasal, pero también de los principios de estética.

La desviación el tabique nasal puede causar una serie de problemas respiratorios a la vez que la desviación de la forma de la nariz puede provocar una serie de alteraciones estéticas. Por ello, la septorinoplastia estará indicada en pacientes con obstrucción nasal, con roncopatía o diagnosticados de SAHS, con patología inflamatoria nasosinusal o con cefaleas de región nasal. En todos los casos, la cirugía no solo debe ir encaminada a resolver el problema funcional, sino que la estética y forma de la nariz juegan un papel clave para conseguirlo.

El otorinolaringólogo, formado en estética facial

El otorrinolaringólogo, durante su residencia, recibe formación en cirugía estética de la pirámide nasal, tanto la cirugía integral de la nariz, como las indicaciones y las distintas técnicas de septorrinoplastia. Todo ello le permite tener los medios para evaluar las modificaciones estéticas con las que además puede mejorar la actividad funcional, sobre todo en el caso de las fosas nasales. Por ello, cada vez es mayor el número de otorrinolaringólogos y cirujanos de cabeza y cuello que se dedican a la cirugía plástica facial.

Uno de los papeles clave del otorrinolaringólogo en la septorrinoplastia será en primer lugar la evaluación estética prequirúrgica, donde deberá calcular las proporciones nasales más apropiadas con respecto a las demás estructuras faciales. De esta forma, conseguirá un resultado natural y en armonía con la cara. Para ello es muy importante el análisis fotográfico, con el que el cirujano tomará medidas nasales y faciales del paciente. En este análisis el cirujano debe contemplar factores como la raza, la edad y el sexo, ya que determinan las proporciones faciales.

En la primera visita del paciente a la consulta, además de valorar su historia clínica como paciente de otorrinolaringología, se deberá obtener la máxima información posible sobre lo que quiere y lo que no quiere el paciente.

¿En qué consiste la septorrinoplastia?

La septorrinoplastia es un procedimiento quirúrgico complejo que consiste en reparar la forma externa de la pirámide nasal junto con la remodelación del interior de la fosa nasal, en un mismo acto quirúrgico. Se hará con anestesia general mediante unas incisiones en el interior de la nariz. El número de las mismas dependerá de la magnitud y la localización de las deformaciones que se pretenden corregir. En la intervención puede hacerse necesaria la colocación de una o varias láminas de material sintético sobre el tabique nasal, sujetas mediante sutura, durante unos días. La cirugía será abierta o mínimamente invasiva en función de las correcciones que haya que realizar. En cualquier caso, las cicatrices resultantes son mínimas y apenas se apreciarán pasadas unas semanas.

Tras la operación, el cirujano colocará una pequeña férula sobre el dorso de la nariz, y suele colocarse un taponamiento nasal que puede ocasionar molestias, que se aliviaran con tratamiento sintomático, incluso antibiótico para evitar infecciones. También en el postoperatorio puede haber dolor en la fosa nasal o hematomas en la cara.

Es importante que el cirujano encargado de realizar la septorrinoplastia conozca con precisión la función y forma de la nariz y domine su anatomía para poder resolver tanto los problemas funcionales como estéticos del paciente y las posibles complicaciones que puedan surgir durante la cirugía.

¿Cuál es la relación entre el reflujo gastroesofágico y la otorrinolaringología?

¿Cuál es la relación entre el reflujo gastroesofágico y la otorrinolaringología?

Se estima que alrededor del 10% de los pacientes atendidos por patologías de otorrinolaringología tienen síntomas relacionados con reflujo gastroesofágico (RGE), según datos de la SEORL-CCC. El reflujo gastroesofágico, producido por el ascenso del contenido ácido del estómago hacia el esófago, puede producir una serie de manifestaciones extraesofágicas cuando esas sustancias pasan hacia la vía aérea superior. Esto puede dar lugar a otro tipo de patologías como, laringitis crónica, o, menos frecuentemente, rinosinusitis u otitis.

El RGE y las patologías ORL pueden interaccionar en un círculo vicioso, pues no sólo el primero puede provocar patologías en las vías aerodigestivas superiores, sino que, en ocasiones, un obstáculo en las vías respiratorias superiores (laringe o tráquea) puede aumentar las posibilidades de RGE. Esto es debido a que, a la hora de espirar, para combatir esa obstrucción, puede ser necesario aumentar la presión intraandominal y, como consecuencia, el ascenso de reflujo con contenido gástrico hacia el esófago.

Los efectos que el RGE puede causar en las vías respiratorias superiores pueden ser por 2 vías. Por un lado, a través del contacto directo del contenido gástrico con la mucosa laríngea y, faríngea y, por otro lado, el RGE puede dar lugar a una activación del reflejo esófago-bronquial –laríngeo, por el que se producirían una serie de síntomas como tos o asma debido a la irritación de la parte inferior del esófago.

Síntomas del RGE

Los síntomas digestivos propios del RGE son la pirosis, que es la sensación de ardor o quemazón ascendente retroesternal, y la regurgitación, que es el paso de contenido gástrico o esofágico hasta la boca. Además, pueden aparecer hemorragias digestivas altas o dolor torácico.

En cuanto a la parte extradigestiva, los síntomas relacionados con el área de la otorrinolaringología más manifiestos son la tos, la sensación de cuerpo extraño, la necesidad de aclaramiento faríngeo constante, dolor faríngeo, presencia de moco excesivo en la garganta, goteo nasal posterior, congestión nasal, halitosis, e incluso sinusitis y otitis media.

Dolor de garganta y RGE

Uno de los síntomas más frecuentes en los pacientes con reflujo es el dolor de garganta inespecífico y persistente, que pueden estar presentes hasta en el 60% de ellos, según algunas estadísticas. Las lesiones que más se han visto implicadas en este sentido son: edema, eritema y engrosamiento de la mucosa de la región posterior de la laringe, la región interaritenoidea y el tercio posterior de las cuerdas vocales.

El laringoespasmo paroxístico también se puede presentar por reflujo. Se trata de una contracción excesiva, prolongada y mantenida de las cuerdas vocales dando como resultado el cierre glótico y la obstrucción de la vía aérea.

Tos y reflujo

El RGE es la tercera causa de tos crónica, por detrás del asma y los problemas sinusales, afectando a un 20% de los pacientes. Se trata de una tos seca debido a la inflamación de la mucosa traqueal.

Diagnóstico y tratamiento del reflujo

La prueba principal para el diagnóstico del reflujo es la pHmetría de 24 horas para monitorizar el pH del paciente. Sin embargo, existen casos que presentan signos y síntomas compatibles con ERGE y Phmetría normal.

En cuanto al tratamiento, este se basa en cambios de dieta, modificaciones de vida y fármacos. En la dieta se deberían evitar los productos que contengan cafeína, el alcohol, el chocolate y la menta, pues favorecen la apertura del esfínter esofágico inferior. En cuanto a las modificaciones en el estilo de vida, conviene no consumir tabaco, no practicar deportes vigorosos después de comer, no hacer comidas copiosas y procurar no tumbarse después de comer. El tratamiento farmacológico de elección consiste en inhibidores de la bomba de protones, a doble dosis, durante al menos 3-4 meses.

Miaestenia gravis: síntomas y tratamiento

Miaestenia gravis: síntomas y tratamiento

La miastenia gravis es una enfermedad autoinmune neurológica crónica caracterizada por la debilidad muscular que se acentúa por el movimiento repetitivo y que mejora con el reposo. El sistema inmunitario genera unos anticuerpos que dañan los receptores de acetilcolina de los músculos. Debido a esto no existe una buena conexión con las terminaciones nerviosas y los músculos se vuelven más débiles. Los músculos que suelen verse más afectados son los oculares, pero también pueden verse involucrados los músculos de la laringe, tanto de forma aislada como en conjunto con otros grupos musculares. Afecta sobre todo a mujeres de entre 20 y 30 años y a hombres de entre 60 y 70 años y según la Asociación Miastenia de España (AMES) afecta a 15.000 españoles. El 2 de junio se celebra el Día Internacional de la Miastenia, con el objetivo de concienciar y dar visibilidad a esta enfermedad de origen desconocido..

Síntomas de la miastenia gravis

Como ya se ha comentado, la manifestación más frecuente de la miastenia gravis es la ocular, que provoca síntomas como visión doble o ptosis, que es la caída o descenso del párpado superior.

Cuando la miastenia gravis afecta a la laringe, se considera miastenia gravis bulbar, ya que afecta a los músculos bulbares que son los responsables de la expresión facial, la masticación y la deglución. Sus síntomas más característicos son una anormal fatiga vocal ante determinadas tareas repetitivas, que suele asociarse con disartria (dificultad para articular palabras y sonidos) y disfagia (dificultad para la deglución) de severidad variable. Las personas afectadas de miastenia gravis suelen alternar períodos de debilidad muscular con períodos con síntomas leves o sin ellos.

Además, la miastenia puede ser generalizada cuando aparece debilidad muscular esquelética.

Si el paciente sufre otro tipo de patologías, toma determinados medicamentos o vive situaciones de estrés y cansancio extremo los síntomas pueden empeorar.

Diagnóstico y tratamiento de la miastenia gravis

El diagnóstico de la miastenia gravis comprende la realización de una prueba electrofisológica y un análisis de sangre para la detección de anticuerpos anormales relacionados con la enfermedad. Además, se hará un examen neurológico.

El tratamiento irá encaminado a resolver los síntomas y para ello se utilizarán fármacos anticolinesterásicos, que ayudarán a mejorar el funcionamiento de los músculos en pacientes con miastenia gravis. También se pueden utilizar medicamentos inmunomoduladores, de forma crónica para favorecer el correcto funcionamiento del sistema inmune. Por su parte, hay otros inmunomoduladores de acción rápida, como las inmunoglobulinas intravenosas, que consiguen una mejora rápida en pacientes graves o refractarios a otros tratamientos.

También existe la posibilidad de realizar tratamiento quirúrgico cuando existe la presencia de timomas, unos tumores benignos que aparecen en relación a la miastenia gravis. Su extirpación permite un mejor control de la enfermedad.