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Decálogo de signos de sospecha de la hipoacusia unilateral en la infancia

Decálogo de signos de sospecha de la hipoacusia unilateral en la infancia

Con motivo del Día del Cuidado del Oído y la Audición, que se celebra el 3 de marzo, la Comisión de Audiología de la SEORL-CCC ha elaborado un Decálogo de signos de sospecha de la hipoacusia unilateral para concienciar sobre la importancia de tener los dos oídos sanos y de iniciar un tratamiento precoz.

La hipoacusia unilateral se puede definir como aquellos casos en los que un oído oye bien y el otro no. Sin embargo, se distingue entre hipoacusia asimétrica unilateral, cuando un oído oye bien y el otro tiene una pérdida entre 25-70 decibelios; y la hipoacusia neurosensorial severo-profunda unilateral, o asimetría extrema, que es cuando un oído oye muy bien o mejor de 25 decibelios y el otro tiene una sordera severo profunda peor de 70 decibelios.

Entre el 3 y el 6% de los niños sordos de un oído están sin diagnosticar, lo que podría dificultar su desarrollo y aprendizaje. Por ello es importante diagnosticarlo a tiempo. A continuación se muestran los signos de sospecha:

  1. Dirige el oído sano hacia la fuente sonora: el niño dirige siempre el mismo oído hacia la fuente sonora: televisión, juguetes con música, voces, teléfono y otras.
  2. No localiza la fuente de sonido: no sabe determinar la dirección de donde viene el sonido, la distancia o movimiento de los sonidos, lo que le hace orientar continuamente la cabeza hacia el sonido, con el fin de minimizar el hándicap auditivo y evitar el aislamiento social.
  3. No localiza las voces en ambientes ruidosos: en la calle no es capaz de localizar una voz de llamada, no sabe si le llaman desde la derecha o la izquierda, por lo que mira hacia los dos lados y se muestra con dudas e inseguro.
  4. No localiza otras fuentes de sonido en la calle: no localiza fuentes de sonido como las ambulancias o los coches, tiene que visualizarlos antes para disponerse a cruzar, no sabe desde donde le vienen las voces de otros niños. Esto le dificulta la orientación en el recreo y en ambientes de juego.
  5. Precisa complementar la información auditiva con lectura labial: en la calle necesita el apoyo de leer los labios de quien le está hablando para entender y comprender lo que le dicen.
  6. Presenta dificultad para entender conversaciones en grupo: en un ambiente silencioso, si se le habla cerca y hay un único interlocutor, suele entender las conversaciones. Sin embargo, en ambientes de ruido y en conversaciones en grupo suele tener más problemas.
  7. Tiene complicaciones para contestar si se le habla por la espalda: tampoco oirá bien si se le habla de lejos. Por ello, puede presentar dificultades de escucha en el colegio, sobre todo si hay mucho ruido y los niños hablan a la vez o por la espalda y si no está sentado en las primeras filas, o el profesor se mueve al hablar.
  8. Necesita prestar más atención en el colegio: tiene que prestar más atención, hacer mayores esfuerzos, lo que hace que muchas veces abandone la tarea y desconecte del resto.
  9. Está más cansado: estos niños se esfuerzan mucho durante el día por lo que al final acaban más fatigados y más despistados.
  10. Tiene déficit de autoestima: todas estas circunstancias pueden complicar sus relaciones afectivas, familiares y sociales, así como su calidad de vida, lo que repercute en su autoestima e incluso aislamiento.