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El tabaco, el principal responsable del cáncer de laringe

El tabaco, el principal responsable del cáncer de laringe

El consumo de tabaco es el factor de riesgo más importante para el cáncer de cabeza y cuello en general y particularmente para el cáncer de faringe y laringe. España tiene una de las tasas de incidencia de cáncer de laringe más alta del mundo debido al exceso en el consumo de tabaco, según la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).  Existen registros de hasta 18 casos por cada 100.000 habitantes. Además, diferentes informes apuntan a que la tasa de carcinomas orales ha aumentado en los países con bajo nivel de ingresos o nivel medio-bajo debido a la adicción a los cigarrillos.

El riesgo de padecer cáncer de laringe es mucho mayor en los fumadores que en las personas que no fuman.  El tabaco produce daños biológicos a nivel celular y deja una huella mutacional en las células sobre las que actúa. Los mecanismos de actuación son muy variados. Por ejemplo, en los cánceres en tejidos expuestos directamente al tabaco, como son el de pulmón o el de faringe o laringe, los daños moleculares predominantes se producen sobre los mecanismos de replicación del ADN y están causados por las sustancias carcinógenas del tabaco.

Una manera muy eficaz de prevenir este tipo de cánceres es evitando el consumo de tabaco. Este tóxico es el responsable del 25% de los tumores malignos e influye en al menos 18 tipos, entre los que se encuentran el cáncer de orofaringe, laringe, vejiga, riñón, páncreas, cérvix, pulmón, estómago, próstata, etc. Además, es el responsable del 80% de las muertes de cáncer de pulmón, y del 30% de las muertes por cáncer en general. Así, es la primera causa de muerte evitable en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud.

El tabaco, la segunda droga más extendida en estudiantes tras el alcohol

El tabaco, la segunda droga más extendida en estudiantes tras el alcohol

El tabaco es la segunda droga más extendida en los estudiantes de 14 a 18 años tras el alcohol, hasta el punto de que el 38,4% de los alumnos han fumado alguna vez en su vida, según estadísticas recopiladas por la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEOR-CCC).

La edad media de inicio en el consumo del tabaco se produce a los 13,9 años, mientras que a los 19 el 60% de los jóvenes ya lo han probado. En cuanto a la adquisición del hábito de fumar a diario se observa que la edad media se sitúa a los 14,6, menos de un año después de haber consumido el primer cigarro. Por otro lado, diversos estudios demuestran que la adicción a este tóxico puede asentarse con menos de 100 cigarros, lo que supone unas cinco cajetillas.

La SEORL-CCC considera que el objetivo de reducir el consumo del tabaco puede únicamente alcanzarse si los nuevos fumadores nunca iniciaran su consumo. Sin embargo, la prevalencia del consumo de tabaco aumenta a medida que se incrementa la edad, hallándose el mayor incremento entre los 15 y los 16 años.

Por otro lado, también influye el entorno en el que los adolescentes crecen. De hecho, más de la mitad de los estudiantes afirman haber observado consumo de tabaco por parte del profesorado dentro del recinto educativo, y de ellos el 22% afirman haberlo visto todos o casi todos los días. Asimismo 3 de cada 4 estudiantes afirman haber visto fumar a otros alumnos dentro del centro.

Además, el hecho de tener un progenitor que fuma en casa casi triplica el riesgo de que ese adolescente fume en un futuro. Un 12% de los estudiantes afirman que sus dos progenitores fuman diariamente y un 24% que al menos uno de ellos fuma a diario. Por todo ello, se considera un factor de riesgo aquellos jóvenes con uno o dos padres fumadores, lo cual debe ser considerado a la hora de dar información o consejo personalizado.

Por último, estudios recientes señalan que hay un componente hereditario en la iniciación al tabaco que gira en torno al 40-70%  con influencia del ambiente familiar que es más marcado en la adolescencia que en la edad adulta.