La apnea del sueño incrementa el riesgo de accidentes de tráfico

La apnea del sueño incrementa el riesgo de accidentes de tráfico

El síndrome de apnea del sueño (SAOS) incrementa el riesgo de sufrir accidentes de tráfico. De hecho, según la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), las personas que lo sufren tienen hasta tres veces más accidentes que la población normal y hasta 11 veces más, si toman una mínima cantidad de alcohol. Es por eso que la SEORL advierte de la importancia de identificar a los pacientes que sufren esta patología e iniciar el tratamiento correspondiente para evitar los accidentes mortales o incapacitantes, de los que el SAOS es responsable en un 17%.

Entre un 5 y un 7% de los accidentes de tráfico están relacionados con el SAOS. La mayoría tienen lugar durante los primeros 30 minutos de conducción, con más frecuencia durante la noche o a primeras horas de la tarde debido al ciclo circadiano del sueño. Además suelen producirse en situaciones inexplicables: conductores sin acompañante, salidas de la carretera en recta con completa visibilidad, sin marcas de frenada, choques frontales, etc.

El SAOS afecta a entre un 4 y un 6% de los hombres y un 2-3% de las mujeres, es decir, que hasta 2 millones de españoles pueden padecerla según datos de la SEORL. Sin embargo, solo entre el 5 y el 9% de los casos está diagnosticado. Se caracteriza por la presencia de episodios repetidos de obstrucción de la vía respiratoria superior durante el sueño. El síntoma más frecuente es la somnolencia diurna que suele causar falta de reflejos y disminución de la capacidad de concentración y del tiempo de reacción. A su vez, estos aspectos van a favorecer errores de seguimiento de la trayectoria en carretera y en el control de la velocidad, sobre todo en situaciones más monótonas como los atascos o viajes en autopista. Otros síntomas que pueden aparecer son los ronquidos, cefaleas, sensación de sueño no reparador y cansancio crónico, trastornos de la conducta y la personalidad, despertares frecuentes, insomnio, entre otros.

El abordaje de este síndrome es multidisciplinar. El papel del otorrinolaringólogo es fundamental pues posee un amplio conocimiento y experiencia en el manejo de la anatomía implicada en la obstrucción respiratoria causante y, por tanto, ayudará a indicar el mejor tratamiento a seguir y por tanto conseguir resultados que permitan mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Información práctica del próximo Congreso de la SEORL

Información práctica del próximo Congreso de la SEORL

Faltan menos de tres meses para que dé comienzo la 68 edición del Congreso Nacional de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), por lo que se ha reunido toda la información necesaria para los asistentes al evento en diez puntos clave:

  1. Se celebra del 10 al 12 de noviembre. Este año se reduce su duración y su acto inaugural será en la tarde del viernes, aunque desde por la mañana habrá reuniones, y finalizará el domingo.
  2. Se celebra en el Hotel Meliá Castilla, situado en la Calle del Capitán Haya, 43, en pleno centro de Madrid y junto al Paseo de la Castellana, el estado Santiago Bernabéu y el Palacio de Congresos de Madrid. Este emplazamiento cuenta con un moderno centro de congresos dividido en varias áreas, donde se impartirán las diferentes sesiones científicas.
  3. La fecha de inscripción finaliza el próximo 7 de noviembre, para las inscripciones pagadas por transferencia bancaria, y el 9 de noviembre para los abonos realizados por TPV virtual.
  4. En cuanto al programa, durante los tres días que dura el evento se va a presentar un gran número de cursos de instrucción, pósteres, talleres de trabajo y conferencias, todos ellos impartidos por profesionales expertos y profesores invitados. En la web del Congreso está toda la programación.
  5. Durante la celebración del evento, se entregarán tanto los premios de la SEORL-CCC del año 2017 como los galardones de la edición 68 del Congreso. Para poder optar a ambos, es requisito indispensable que el primer autor sea miembro de la sociedad. Para más información, pincha aquí.
  6. El Comité Organizador lo forman, como presidente, el doctor Miquel Quer i Agustí (Presidente de la SEORL); como vicepresidente, el doctor Mario Marcos Fernández Fernández (Secretario General de la sociedad); como secretario, el doctor Carlos Ramírez Calvo (Director de Reuniones y Congresos de la SEORL) y, como vocal, el doctor Carlos Domingo Carrasco.
  7. El Hotel Meliá Castilla, sede del Congreso, ofrece a todos los participantes alojamiento con tarifas especiales, sujetas a disponibilidad, con dos noches antes y una después del evento.
  8. La organización dispone de un descuento del 30% en los viajes en RENFE para todos los asistentes. Para poder beneficiarse de él, deben solicitar el bono y su número de inscripción enviando un email a congreso.consultas@seorl.net, antes de realizar la compra de los billetes de tren.
  9. Se puede consultar el listado de expositores pinchando aquí.
  10. Cualquier duda en relación al Congreso podrán dirigirse a la secretaría técnica en el teléfono 915 759 393 o enviando un correo electrónico a la dirección de email congreso.consultas@seorl.net.
La parálisis facial, más frecuente en jóvenes

La parálisis facial, más frecuente en jóvenes

Más de 40 músculos tiene el ser humano en la cara y, todos ellos, son los responsables de las expresiones del rostro que se realizan a lo largo del día. Para que esto suceda, es necesario el trabajo del nervio facial, que lleva las órdenes neuronales para mover esa musculatura. Pero si esa señal no llega, ocurre lo que se denomina parálisis facial.

Se trata de una lesión del nervio facial que ocasiona la pérdida total o parcial del movimiento muscular voluntario de la cara. La más frecuente es la periférica idiopática o parálisis de Bell, y puede aparecer a cualquier edad, siendo más frecuente en jóvenes, afectando por igual a hombres y mujeres. Esta afección se manifiesta por la incapacidad de cerrar el ojo o levantar la ceja, problemas al sonreír, dificultad para comer o beber o alteraciones en el habla. Otros síntomas que pueden aparecer son dolores de oído o de cabeza, babeo, sequedad en la boca, sensibilidad al sonido y una dificultad en el parpadeo con la consecuente disminución del lagrimeo, lo que es probable que derive en conjuntivitis o úlceras corneales.

Lo habitual es que la parálisis afecte a sólo uno de los dos lados de la cara, y su origen es, en la mayoría de los casos, desconocido. El más común parece ser el de una infección vírica, por ejemplo, el herpes simple o el virus herpes zoster. En estos casos, se cree que el nervio facial se inflama como reacción a la infección. Otras causas que pueden derivar en esta patología son tumores, infartos, la enfermedad de Lyme, afecciones como la sarcoidosis o malformaciones vasculares cerebrales, al igual que los traumatismos craneales con fractura del hueso temporal.

El diagnóstico se basa, en primer lugar, en una revisión del aspecto facial deformado y la incapacidad de mover los músculos del lado afectado del rostro. Se pueden realizar determinadas pruebas, como un electromiograma para comprobar la gravedad de la lesión, su pronóstico y la velocidad de regeneración nerviosa, o un estudio radiológico con el TAC o la resonancia magnética, para descartar la presencia de tumores o fracturas craneales.

El tratamiento más común es el uso de corticosteroides, es decir, que reducen la inflamación en torno al nervio facial y evitan su mal funcionamiento, del mismo modo que también ayudan a disminuir la intensidad del dolor en caso de que ocurra. No obstante su uso ha sido motivo de controversia entre especialistas quirúrgicos y no quirúrgicos ya que entre el 73% y el 84% de los pacientes se recupera en poco tiempo, con o sin terapia, por lo que muchos expertos recomiendan no tratarse. Sin embargo, los corticosteroides administrados durante la primera semana después del inicio de la parálisis, así como sesiones de fisioterapia, parecen mejorar el curso de la enfermedad.

Por otro lado, es beneficioso que se proteja el ojo afectado con el uso de gafas, lágrimas artificiales, parches o pomadas protectoras, con el fin de que éste no se reseque y pueda sufrir daños conjuntivales o corneales. Aquellas personas con parálisis que no han tenido una recuperación espontánea a medio o largo plazo, y que tampoco han mejorado con técnicas de rehabilitación facial, son candidatos a optar por un tratamiento quirúrgico. Esta cirugía consiste en la reparación del nervio facial o su función mediante reconstrucciones musculares.

En general, el pronóstico es bueno. Aproximadamente el 85% de los pacientes comienza a demostrar algún grado de recuperación de la movilidad en la cara a las tres semanas de producirse la parálisis, aunque hasta el año no se restablecerá. No obstante, cuanto más tiempo se tarde en recuperar la función facial, más probabilidad existe de que queden secuelas o fallos en la regeneración nerviosa.

 

La tos crónica puede esconder una enfermedad grave

La tos crónica puede esconder una enfermedad grave

Uno de los motivos por el que se acude de forma frecuente al médico es la tos, tanto en Atención Primaria como en consultas de otorrinolaringología. Es uno de los principales mecanismos de defensa que poseen las vías respiratorias como protección frente a partículas extrañas que irritan los pulmones, como el humo. Lo común es que estos episodios sean de corta duración, acompañando a un resfriado, sin presentar ninguna otra complicación importante y remitiendo a los pocos días. Sin embargo, cuando estos se alargan en el tiempo, sí se considera un problema de salud y, pese a no ser una enfermedad en sí misma, puede afectar y mucho a la calidad de vida de una persona.

Cuando dura más de ocho semanas, se denomina tos crónica, y persiste a pesar de las terapias aplicadas, pudiendo dar lugar a trastornos orgánicos secundarios, como un cambio en el ritmo del sueño o un síncope. No obstante, muchos pacientes piensan que es debido a un catarro “mal curado”, la contaminación de las ciudades o el humo del tabaco, y no se le da la importancia que debiera, cuando puede ser un signo de una patología más grave, como la tuberculosis o enfermedades como la fibrosis pulmonar. Cierto es que una de las causas más frecuentes es el tabaquismo, pero no la única: también se da por asma o alergias, el síndrome de goteo postnasal o el reflujo gastroesofágico. E incluso, una vez descartadas las causas más frecuentes, esta afectación se puede asociar a un trastorno neurosensorial del nervio laríngeo superior.

Asimismo, la bronquitis crónica ocasiona una tos con expectoración coloreada. La mayoría de los que padecen esta inflamación son o fueron fumadores. Además, determinadas infecciones, como la neumonía, la gripe u otras afecciones de las vías respiratorias superiores derivan en tos crónica, al igual que algunos fármacos. Es el caso de los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA), que suelen recetarse para regular la presión arterial alta y la insuficiencia cardíaca.

El principal síntoma es la tos en sí misma, pero también aparece cosquilleo permanente e irritación en el pecho y la garganta, ardores, ronquera, gusto extraño en la boca o incontinencia, entre otros. Es habitual que esta situación provoque en la persona con tos crónica la sensación de molestar de forma constante a los demás durante actividades sociales como ir al cine o a un restaurante. Algo que, si se prolonga, puede derivar incluso en ansiedad o depresión.

A pesar de ser algo muy común, muchos son los pacientes que se encuentran con problemas a la hora de recibir un diagnóstico, ya que la tos crónica puede deberse a numerosos factores. Para empezar, es importante descartar cualquier patología importante. Después, es necesario analizar los síntomas y el motivo que los provoca, para profundizar en esa línea, ya sea un fármaco, alergias o alguna infección, para lo que se realizarán pruebas como radiografías de tórax o espirometría.

En cualquier caso, si se percibe dificultad al respirar o al tragar, ronchas o hinchazón en la cara, pérdida de peso involuntaria o sudores fríos, tos durante más de dos semanas, fiebre, expectoración con sangre o flemas, entre otros, es importante acudir al otorrinolaringólogo para que se realicen los exámenes pertinentes, se descarten posibles enfermedades y se establezca el tratamiento adecuado.

El reconocimiento médico previo, obligatorio para un buceo seguro

El reconocimiento médico previo, obligatorio para un buceo seguro

La realización de un reconocimiento médico previo es obligatoria de manera legal cada dos años para garantizar un buceo seguro este verano y sin riesgo de accidentes. Así lo asegura la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), que recuerda que esta recomendación debe aplicarse a todos los buceadores pero, en especial, a aquellos que vayan a ponerlo en práctica por primera vez en estas fechas.

El reconocimiento médico que otorga el certificado sobre las condiciones de salud del buceador debe ser realizado por un médico titulado en medicina subacuática o hiperbárica. En este sentido el otorrinolaringólogo es quien mejor puede ayudar a detectar y tratar aquellos problemas que aparecen con mayor frecuencia durante la práctica del buceo: barotraumas o problemas de compensación. Consiste en pruebas para valorar la capacidad de compensación de los oídos y descartar la patología nasosinusal, así como la realización de un electrocardiograma y espirometría para evaluar la función cardíaca y pulmonar. Por otro lado, será necesario mantener el equipo de buceo en buenas condiciones, bucear siempre acompañado, practicar las destrezas que permitan resolver problemas debajo del agua y, si se tiene poca experiencia, acudir a un centro profesional para recibir asesoramiento y compañía durante las inmersiones.

Un estudio realizado en Australia y publicado en Diving and Hyperbaric Medicine concluye que los buceadores necesitan estar bien informados sobre el impacto que pueden tener sus condiciones médicas para la seguridad del buceo y deben monitorear su estado de salud, sobre todo a medida que envejecen. Sin embargo, no todos los buceadores se realizan el examen médico y creen que están sanos, lo que puede suponer un riesgo para su salud, ya que con las pruebas de aptitud se pueden detectar patologías asintomáticas y que ellos no conocen, o incluso orientarles sobre el impacto que pueden tener las enfermedades que ya tienen diagnosticadas.

La mayoría de los accidentes que se producen durante la práctica del buceo se deben a accidentes cardiovasculares que conducen al ahogamiento y muchos de ellos se podrían prevenir si existiera un reconocimiento previo por parte de profesionales sanitarios con experiencia. Además, otros trastornos frecuentes son los problemas de compensación, el barotrauma de oído o senos paranasales. El barotrauma es un daño que se produce en determinadas cavidades aéreas, como los oídos o los senos paranasales, como consecuencia de los cambios de presión al sumergirse.

Las contraindicaciones que impiden bucear en todos los casos son, entre otras: epilepsia, los episodios de pérdida de conocimiento repetidos, el neumotórax espontáneo, quistes y bullas pulmonares. Además, en caso de diabetes, hipertensión, asma o una cirugía de oídos, habrá que evaluar cada caso puesto que habrá algunos en los que esté contraindicado o haya que seguir recomendaciones para que puedan bucear. Por otro lado, si existe inflamación de las vías respiratorias por un catarro, alergia, otitis o sinusitis, los oídos y los senos paranasales no estarán en condiciones óptimas para soportar los cambios de presión debidos al buceo y se incrementarán los riesgos de presentar lesiones, como el barotrauma.