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Los ronquidos, signo de alarma de la apnea del sueño

Los ronquidos afectan al 20% de la población y son el primer signo de alarma de la apnea del sueño, por lo que es importante tratar los pacientes con roncopatía y apnea del sueño para evitarles complicaciones derivadas de esta enfermedad. El porcentaje puede elevarse al 50% en los hombres mayores de 50 años con sobrepeso. Son datos ofrecidos por el doctor Guillermo Plaza, presidente de Congresos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).

La apnea del sueño es un fenómeno por el cual durante la respiración nocturna no entra oxígeno en los pulmones, por lo que se produce un descenso del nivel de oxígeno en sangre. Si dura más de 10 segundos se considera que hay apnea del sueño. Según el doctor Plaza, “es normal tener algún episodio durante la noche pero se convierte en patológico cuando hay más de cinco procesos cada hora”. En los casos más graves pueden tener hasta 60 por hora.

El tipo más frecuente es la apnea obstructiva, producida por un colapso de la vía aerodigestiva superior. Puede dar lugar a un sueño no reparador, somnolencia diurna excesiva, cefaleas, trastornos cognitivo-conductuales como irritabilidad o disminución de la atención, trastornos respiratorios y cardiacos.

Los principales factores de riesgo son el sexo masculino, aunque tras la menopausia aumenta el riesgo en las mujeres. El más tratable es la obesidad. “El exceso de peso supone un acumulo de grasa en el cuello y la base de la lengua que aumentan las probabilidades de padecer apnea del sueño”, subraya el doctor Plaza. Otros aspectos a considerar son las enfermedades hormonales como el hipotiroidismo, neurológicas, o respiratorias que harán que sea más frecuente y sobre todo más grave.

También influyen el tabaco y el alcohol, pues aumenta la intensidad del ronquido, provoca apneas en roncadores simples y aumenta su número y duración. La toma de ciertos fármacos como los hipnóticos o depresores del sistema nervioso central  también pueden causar depresión del centro respiratorio y favorecer la aparición de ronquidos y apneas.

Es importante que una vez diagnosticada la enfermedad, el tratamiento sea precoz. Se basa en la terapia CPAP, que consiste en la administración continua de aire a alta presión, lo que reduce las complicaciones evitando muertes por infarto o tensión alta refractaria al tratamiento. Además, en los pacientes con alteración de la vía aérea superior se realizarán tratamientos quirúrgicos como la septoplastia, la amigdalectomia o la cirugía del paladar y base de la lengua. También muchas personas pueden beneficiarse de las férulas de avance mandibular que permiten desplazar los dientes en sentido anterior y aumentar la vía aérea superior.

“Más de 1.500 otorrinolaringólogos asistieron al pasado Congreso de la SEORL”

“Más de 1.500 otorrinolaringólogos asistieron al pasado Congreso de la SEORL”

ENTREVISTA AL DOCTOR CARLOS RAMÍREZ

El pasado mes de octubre se celebró en Sevilla el 67 Congreso de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), una cita que reunió a más de 1.500 especialistas en ORL de España y el resto del mundo y a más de 350 representantes de firmas de la industria médica y farmacéutica. El doctor Carlos Ramírez, director de Reuniones y Congresos de la SEORL analiza el congreso en esta entrevista.

¿Qué valoración hacen del Congreso?

Muy positiva, fue un éxito. El 67 Congreso de la SEORL ha contado con una gran participación científica con más de 1000 exposiciones entre conferencias, talleres, mesas redondas, simposios, póster, cursos, comunicaciones orales y distintas video-presentaciones, entre otras. Las distintas salas utilizadas para ello registraron un lleno total en su mayoría, y además hubo una gran participación en las actividades sociales del Congreso, como la cena de gala del Congreso, celebrada en el Pabellón de la Navegación, a la que asistieron más de 650 personas.

¿Qué conclusiones se pueden extraer?

Que el Congreso de la SEORL es la cita anual que sirve de punto de encuentro entre los otorrinolaringólogos y la industria médica, y el medio que permite conocer las últimas novedades científicas de nuestra especialidad.

La Otorrinolaringología es una especialidad muy amplia que abarca todos los aspectos de Cabeza y Cuello, muy viva, en en constante evolución y congresos como este hacen que podamos ser partícipes de su evolución y estar preparados para los retos futuros

¿Qué novedades se presentaron?

Se presentaron nuevas técnicas de faringoplastia, tratamientos para la rinosinusitis, tuvimos la oportunidad de conocer el último modelo del Robot Da Vinci o las nuevas técnicas de cirugía transoral en cáncer de laringe y faringe, así como las novedades en el tratamiento de la roncopatía y el síndrome de apnea del sueño, hipoacusia o acúfenos. Además, se presentó por primera vez en 3D una cirugía en directo con el implante coclear más pequeño del mundo.

¿Qué expectativas tienen para el próximo congreso?

El próximo congreso de la SEORL tendrá lugar en Madrid en noviembre de 2017 y pretendemos que siga siendo, igual que el celebrado este año, un punto de encuentro entre todos los otorrinolaringólogos.

 

¿Qué secuelas puede provocar una otitis?

¿Qué secuelas puede provocar una otitis?

La otitis media es la enfermedad más común en la infancia, sobre todo en niños menores de 3 años, después de las infecciones virales de las vías respiratorias altas. El término “otitis media” hace referencia a una inflamación del oído medio, espacio delimitado lateralmente por la membrana timpánica,  que en condiciones normales contiene aire y la cadena de huesecillos. Podemos distinguir distintos tipo de otitis media. La otitis media “secretora” o “serosa” (OMS), se define por la presencia de moco o líquido dentro del oído medio, sin que haya otros síntomas o signos de infección aguda. En muchas ocasiones este cuadro no produce dolor ni fiebre, y solo se manifiesta por una pérdida de audición transitoria, debido a que el moco dentro del oído disminuye la capacidad de transmisión del sonido. Esta pérdida auditiva puede pasar desapercibida en los niños.

La incidencia de la OMS es muy alta en la infancia, según un artículo de revisión de la Comisión para la Detección Precoz de la Hipoacusia (CODEPEH) publicado en la revista Acta Otorrinolaringológica española. En este trabajo se señala que, “si se hacen reconocimientos escolares en busca de OMS, se encuentra fluido en el oído medio en uno de cada 8 niños de 5 a 6 años de edad”. Esta enfermedad es tan frecuente en niños debido a que el conducto que comunica las fosas nasales con el oído medio, la trompa de Eustaquio, es más ancho, más corto y más horizontal que en los adultos. Determinadas condiciones, como esta inmadurez de la trompa de Eustaquio, , la presencia de tejido adenoideo (comúnmente conocidas como vegetaciones) en la zona de la desembocadura de las trompas o el paladar hendido, favorecen el desarrollo de la OMS. Según la CODEPEH, “la mayoría de los episodios se resuelven espontáneamente a los 3 meses, pero entre el 30% y el 40% de los niños tendrán episodios repetidos y, en el 5-10% de los afectados, la OMS tendrá́ una duración mayor de un año”. El tratamiento de la OMS será necesario en los casos de más de 3 meses de duración, y en niños con otras enfermedades asociadas. El tratamiento incluye diversas medidas, entre ellas, los aerosoles y los lavados nasales. Aunque el tratamiento más eficaz es el drenaje quirúrgico del moco contenido en el oído y la colocación de un pequeño tubo de ventilación temporal en la membrana timpánica (drenaje transtimpánico temporal). Normalmente el tratamiento de la OMS no incluye antibióticos.

La “otitis media aguda” (OMA) se caracteriza por la ocupación del oído medio por secreciones, acompañado de signos como dolor intenso en el oído y fiebre. Las bacterias responsables de esta infección más frecuentes son S. pneumoniae (neumococo), H. influenzae y M. catarrhalis, aunque estos datos pueden variar en función de la tasa de vacunación de la población que se estudie. La secreción infecciosa dentro del oído, puede llegar a perforar la membrana timpánica y salir por el conducto auditivo externo (otitis media aguda supurada), lo que generalmente se acompaña de un dolor intenso en el momento de la perforación timpánica, seguido de una gran mejoría del cuadro clínico.  Esta perforación suele cicatrizar de manera espontánea. Por ello, lo normal es que la otitis media aguda tenga un curso autolimitado, no produzca complicaciones y se cure sin dejar secuelas, de forma espontánea o con el tratamiento antibiótico adecuado. La presencia de síntomas como irritabilidad, somnolencia, cefalea persistente, fiebre alta o vómitos debe hacer sospechar una otitis media aguda complicada.

Existen diversos factores que pueden favorecer la presencia de complicaciones, como la agresividad particular del germen causal, la resistencia bacteriana al tratamiento, no realizar una pauta de tratamiento adecuada o factores de tipo individual, como son determinadas variantes anatómicas y los casos de inmunosupresión. La complicación más frecuente de la OMA es la mastoiditis (destrucción de las celdas del hueso del oído, que se caracteriza por un despegamiento del pabellón auricular). Otras complicaciones menos frecuentes, pero más graves, son la laberintitis (infección del órgano del equilibrio y auditivo que cursa con vértigo agudo e hipoacusia marcada) y la meningitis (infección de las capas de tejido que recubren el cerebro y que cursa con vómitos, rigidez del cuello y disminución del nivel del conciencia). Ante la sospecha de una OMA complicada se debe solicitar inmediatamente la valoración de un médico, quien instaurará el tratamiento adecuado.

La “otitis media crónica” (OMC) es un “cajón de sastre” que engloba diversas condiciones patológicas del oído que se prolongan en el tiempo. Por ejemplo, la presencia de una perforación timpánica puede favorecer las infecciones mantenidas del oído medio, sobre todo si no se extrema el cuidado a la hora de evitar la entrada de agua al conducto auditivo externo.

Otra causa frecuente de OMC en niños es el mal funcionamiento de la Trompa de Eustaquio, que condiciona un trastorno de ventilación en el oído medio: Esto puede producir acúmulo de secreciones dentro del oído, como se ha mencionado anteriormente (OMS de repetición), hundimiento o retracciones de la membrana timpánica (atelectasias)  y, en algunos casos, acúmulo anómalo de piel (colesteatoma), que requiere tratamiento quirúrgico.

Además, como consecuencia de procesos inflamatorios reiterados del oído o la presencia de una inflamación crónica, pueden aparecer secuelas de diferente índole. Entre ellas se incluyen afectación de la mucosa del oído, lesión de los huesecillos del oído y aparición de una perforación timpánica que no cicatrice espontáneamente. Estas secuelas pueden producir diversos grados de hipoacusia.

Otra consecuencia derivada de los procesos inflamatorios es la timpanoesclerosis, que se caracteriza por la presencia de tejido cicatrizal, que bloquea el tímpano y/o los huesecillos e impide una correcta transmisión del sonido.

 

 

Los acúfenos son más frecuentes a partir de la quinta década de vida

Los acúfenos son más frecuentes a partir de la quinta década de vida

El acúfeno, una percepción de ruido en el oído en ausencia de una fuente sonora, es un síntoma muy frecuente en la práctica clínica otorrinolaringológica. También llamados tinnitus, son más frecuentes a partir de la quinta década de la vida y presentan una incidencia similar en hombres y mujeres, según datos de la Sociedad Española de Otorrinolarinología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Es el resultado de una actividad anómala en la vía auditiva y entre sus causas destacan la sobreexposición a ruidos extremos, explosiones, infecciones de oído, tapones de cera,  o la toma de algunos fármacos.

Produce efectos y consecuencias sobre los pacientes como preocupación, miedo o ansiedad y, de hecho representa el tercer síntoma más incapacitante que puede sufrir un individuo, después del dolor intenso y los trastornos de equilibrio. Genera interferencia en la inteligibilidad del mensaje auditivo, además se acompaña de hipoacusia. Puede alterar el sueño, la capacidad de descanso y de concentración, causar irritabilidad y acompañarse de síntomas como cefalea o inestabilidad.

En cuanto a su tratamiento, el primer paso es prevenir su aparición o progresión. Dada la habitual asociación de hipoacusia y acúfenos es importante mantener un correcto cuidado de los oídos. Puede indicarse tratamiento farmacológico en caso de que el otorrinolaringólogo lo encuentre necesario, así como el uso de audífonos que sirvan como instrumento rehabilitador y de enmascaramiento al amplificar el ruido ambiental.

Un estudio realizado por otorrinolaringólogos españoles y publicado en la revista Acta Otorrinolaringológica Española concluye que la terapia cognitiva conductual debe incluirse siempre en el tratamiento de las personas con tinnitus. En ella se incluyen técnicas de relajación y exposición a situaciones desafiantes para favorecer la habituación del acufeno, reducir el malestar emocional y los problemas de adaptación social.