La mayor parte de tumores que afectan a las glándulas salivales son benignos y la que se ve más afectada es la parótida, según explica el doctor Miquel Quer i Agusti, presidente de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Sin embargo, hay un 20% de los tumores que afectan a esta última que son malignos. Estos últimos pueden llegar a ser muy agresivos y afectar a otras zonas como ganglios o pulmones.

Cuando se trata de tumores benignos los síntomas suelen ser leves debido a su lenta evolución. Además, afectan más a población joven entre 30 y 50 años. Por su parte, los malignos evolucionan de manera rápida y pueden provocar dolor e incluso parálisis si afecta al nervio facial. Cuando son muy complejos, los pacientes deberán ser atendidos en centros especializados que puedan acertar con el diagnóstico debido a la cantidad de subgrupos que existen.

Los tumores que afectan a la glándula salival son muy frecuentes y sus cirugías son habituales en el área de la otorrinolaringología. El más frecuente es de tipo benigno y es propio de fumadores. En una cuarta parte de estos pacientes, suele presentarse de forma bilateral. En cuanto al origen de los tumores malignos, aún no existe una clara evidencia sobre las causas que los pueden provocar, como sí sucede con otros que afectan a la laringe, por ejemplo. El tratamiento en ambos casos es quirúrgico, aunque en caso de tumores malignos se añadirá radioterapia o, en ciertos casos, radioquimioterapia.

Los tumores de la glándula parótida a menudo son confundidos con lesiones de la piel como quistes sebáceos, dérmicos u otro tipo de afectaciones subcutáneas. El otorrino o cirujano de cabeza y cuello puede detectarlo sin problemas, gracias también a las técnicas de imagen, por su conocimiento de la anatomía facial. El presidente de la SEORL advierte que en caso de que aparezca una tumoración que dure más de tres semanas será preciso realizar un diagnóstico.