Apnea_sueño

Diferentes estudios evidencian que en España existen entre 1.200.000 y 2.150.000 personas portadoras y subsidiarias de ser tratadas del Síndrome de Apnea e Hipopnea del Sueño (SAHOS). Sin embargo, según la Comisión de Roncopatía y Trastornos del Sueño de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), tan solo entre el 5 y el 9% están diagnosticadas y reciben tratamiento. Con motivo del Día Mundial del Sueño que se celebra este viernes, los otorrinolaringólogos quieren incidir en la importancia de prestar atención a los posibles signos de alarma para acudir al especialista y poder poner la solución más adecuada para mejorar la calidad del sueño.

La apnea implica el cese completo del flujo respiratorio de al menos 10 segundos de duración. El Síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHOS) se define como un cuadro de somnolencia excesiva, trastornos cognitivo conductuales, respiratorios, cardíacos, metabólicos o inflamatorios secundarios a episodios repetidos de obstrucción de la vía respiratoria superior durante el sueño. Afecta en mayor medida a los hombres y va asociado a factores como la obesidad, la edad y la hipertensión arterial. Supone una reducción de la señal respiratoria (>30% y <90%)  de más de 10 segundos de duración.

El tratamiento de primera línea, especialmente en los casos graves, y el más efectivo es el CPAP, que consiste en un compresor que proporciona aire a una presión determinada a través de una mascarilla y que se ajusta herméticamente sobre la nariz del paciente. Con este dispositivo se mantiene constante la presión en la vía aérea durante el ciclo respiratorio. Como resultado, se disminuyen los despertares bruscos, lo que mejora la calidad del sueño y la actividad cognitiva diurna de los pacientes con SAHOS. También pueden emplearse Dispositivos orales que evitan el colapso de la vía aérea y diferentes técnicas quirúrgicas en aquellas personas que tengan alterada la vía aérea superior. Dichas técnicas son cada vez más funcionales, más dirigidas y menos agresivas. Las técnicas y experiencia en la selección de los candidatos a cirugía han mejorado significativamente en los últimos años.

Todos estos tratamientos han de ir siempre acompañados de reducción de peso, evitación de ingesta de alcohol y fármacos sedantes y una vida saludable en cuanto a horas de sueño y ejercicio regular durante el día.

Síntomas principales que hacen sospechar el SAHS

Existen diversos síntomas y signos que pueden hacer sospechar la existencia del SAHS y que deben ponerse en conocimiento del otorrinolaringólogo para que pueda hacer un diagnóstico preciso y adecuado e indicar el tratamiento a seguir:

  • Excesiva somnolencia diurna lo que hace que el paciente tenga tendencia a dormirse de manera involuntaria en situaciones inapropiadas. Si no se detecta y pone remedio a tiempo, puede ser una causa importante de incapacidad laboral y accidente de tráfico.
  • Cefaleas: suelen ser matutinas, de predominio frontoparietal y desaparecer a lo largo de la mañana.
  • Sensación de sueño no reparador: se traduce en un cansancio crónico. Los microdespertares dan lugar a una desestructuración del sueño fisiológico.
  • Trastornos de la conducta y personalidad como depresión o irritabilidad, así como deterioro intelectual por disminución de la atención y el deterioro de la memoria a sucesos recientes y reducción de la habilidad motora.
  • Alteraciones sexuales: puede conllevar una disminución de la líbido.
  • Ronquidos: están presentes en todos los pacientes con trastornos respiratorios del sueño y es el motivo de consulta más frecuente. Suelen ser de intensidad creciente según avanza el sueño, se interrumpen con las apneas y suelen acompañarse de sonidos entrecortados.
  • Pausas respiratorias: se trata de apneas o hipopneas que suelen terminar con sonidos asfixicos, ronquido fuerte o incluso movimientos de todo el cuerpo. El paciente no suele ser consciente de sufrirlas.
  • Actividad motora anormal durante la noche: es una consecuencia de la agitación y el esfuerzo del paciente por tratar de suspender las crisis de apnea. Con frecuencia presentan hipersudoración nocturna por falta de descanso o el aumento de la actividad motora. Pueden tener también pesadillas, terrores nocturnos, somniloquia y sonambulismo.
  • Despertares frecuentes
  • Poliuria nocturna
  • Insomnio: ocurre en algunos pacientes y suelen referirlo al inicio del sueño
  • Pirosis

 

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