La realización de un reconocimiento médico previo es obligatoria de manera legal cada dos años para garantizar un buceo seguro este verano y sin riesgo de accidentes. Así lo asegura la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), que recuerda que esta recomendación debe aplicarse a todos los buceadores pero, en especial, a aquellos que vayan a ponerlo en práctica por primera vez en estas fechas.

El reconocimiento médico que otorga el certificado sobre las condiciones de salud del buceador debe ser realizado por un médico titulado en medicina subacuática o hiperbárica. En este sentido el otorrinolaringólogo es quien mejor puede ayudar a detectar y tratar aquellos problemas que aparecen con mayor frecuencia durante la práctica del buceo: barotraumas o problemas de compensación. Consiste en pruebas para valorar la capacidad de compensación de los oídos y descartar la patología nasosinusal, así como la realización de un electrocardiograma y espirometría para evaluar la función cardíaca y pulmonar. Por otro lado, será necesario mantener el equipo de buceo en buenas condiciones, bucear siempre acompañado, practicar las destrezas que permitan resolver problemas debajo del agua y, si se tiene poca experiencia, acudir a un centro profesional para recibir asesoramiento y compañía durante las inmersiones.

Un estudio realizado en Australia y publicado en Diving and Hyperbaric Medicine concluye que los buceadores necesitan estar bien informados sobre el impacto que pueden tener sus condiciones médicas para la seguridad del buceo y deben monitorear su estado de salud, sobre todo a medida que envejecen. Sin embargo, no todos los buceadores se realizan el examen médico y creen que están sanos, lo que puede suponer un riesgo para su salud, ya que con las pruebas de aptitud se pueden detectar patologías asintomáticas y que ellos no conocen, o incluso orientarles sobre el impacto que pueden tener las enfermedades que ya tienen diagnosticadas.

La mayoría de los accidentes que se producen durante la práctica del buceo se deben a accidentes cardiovasculares que conducen al ahogamiento y muchos de ellos se podrían prevenir si existiera un reconocimiento previo por parte de profesionales sanitarios con experiencia. Además, otros trastornos frecuentes son los problemas de compensación, el barotrauma de oído o senos paranasales. El barotrauma es un daño que se produce en determinadas cavidades aéreas, como los oídos o los senos paranasales, como consecuencia de los cambios de presión al sumergirse.

Las contraindicaciones que impiden bucear en todos los casos son, entre otras: epilepsia, los episodios de pérdida de conocimiento repetidos, el neumotórax espontáneo, quistes y bullas pulmonares. Además, en caso de diabetes, hipertensión, asma o una cirugía de oídos, habrá que evaluar cada caso puesto que habrá algunos en los que esté contraindicado o haya que seguir recomendaciones para que puedan bucear. Por otro lado, si existe inflamación de las vías respiratorias por un catarro, alergia, otitis o sinusitis, los oídos y los senos paranasales no estarán en condiciones óptimas para soportar los cambios de presión debidos al buceo y se incrementarán los riesgos de presentar lesiones, como el barotrauma.

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