El avance en la detección temprana de la hipoacusia al nacer, gracias a las pruebas de cribado, y la evolución en el uso de los implantes cocleares, ha favorecido un mejor desarrollo del habla en niños con sordera. De hecho, un estudio publicado este mes en la revista Otology & Neurotology los niños que sufren pérdida profunda severa que reciben un implante coclear antes de los 12 meses obtienen mejores puntuaciones en la adquisición del lenguaje y la producción del habla que aquellos a los que se les pone a edades más avanzadas. Estos resultados se han obtenido tras analizar a pacientes de Australia durante once años.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta un 40% de las hipoacusias severas y profundas son candidatas a un implante coclear. Quienes mejor se pueden beneficiar de ello son los recién nacidos y aquellas personas que, una  vez adquirido el lenguaje, llevan poco tiempo con hipoacusia severa o profunda. Por tanto, la detección precoz en ambos casos es fundamental.

Los implantes cocleares son dispositivos que se colocan mediante una intervención quirúrgica en el oído y que transforman la señal acústica en una señal eléctrica y se encargan de transmitir el estímulo desde la cóclea hasta las terminaciones nerviosas del nervio auditivo. Así, proporcionan al paciente una representación del sonido muy similar a la que tendría de estar sano. Las personas portadoras serán capaces de seguir una conversación con normalidad, en muchos casos podrán hablar por teléfono y en algunos, incluso percibir y disfrutar de la música.

Para tratar este asunto, el presidente de la Comisión de Otoneurología de la SEORL, el doctor Luis Lassaletta, ha participado en este vídeo con motivo de la celebración del Día Internacional del Implante Coclear que se celebra el 25 de febrero.

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