roncar

El 20% de los hombres ronca de forma habitual, frente al 10% de las mujeres, según datos expuestos en el 67 Congreso de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) la pasada semana. Existen diferentes causas que pueden favorecer los ronquidos como  las alteraciones craneofaciales (tener el cuello corto o grueso o la mandíbula pequeña o hacia atrás); alteraciones de la vía área superior (tener una lengua, amígdalas o paladar grandes, la boca pequeña); alteraciones nasales o el exceso de peso.

El ronquido aparece a consecuencia de los movimientos de vibración en diversos niveles de la vía aérea superior, donde se sitúa la garganta. Estas vibraciones traducen diferentes grados de dificultad en el paso del aire por estas vías respiratorias. El principal causante es la tendencia cíclica al colapso de la vía aérea superior (garganta) durante el sueño, en el momento en que el diafragma, con su acción de inspiración, provoca una presión de succión”.

El exceso de peso puede provocar los ronquidos porque existe una reducción del calibre de la vía aérea superior, un incremento de grasa entre las fibras musculares de los músculos encargados de mantener la vía abierta y una reducción de los reflejos encargados de conseguir que dicha vía no se cierre. Por ello, se recomienda la pérdida de peso, eliminar la ingesta de alcohol, evitar los sedantes, hipnóticos, ansiolíticos y otros depresores del sistema nervioso central, dormir un mínimo de ocho horas diarias y en horarios regulares, así como procurar no dormir en posición supina.

Un reciente estudio publicado en The Laryngoscope relaciona la intensidad de los ronquidos con somnolencia excesiva durante el día, incluso más en el caso de los hombres. Entre los síntomas que puede ocasionar, además de la somnolencia diurna excesiva, se encuentran la desestructuración del sueño y los descensos de la oxigenación durante la noche. Todo ello puede dar lugar a alteraciones que disminuyen el nivel de salud y la calidad de vida. Así, hay un mayor riesgo de alteraciones cardiovasculares como hipertensión, embolias o infartos cerebrales, alteraciones neuropsiquiátricas como depresión, dificultad de concentración, disminución del rendimiento, trastornos de conducta o irritabilidad, además de accidentalidad laboral, de tráfico y doméstica. Además, cuando el ronquido traduce pausas en la respiración puede aparecer el Síndrome de la Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS)”.  Se trata de un cuadro de somnolencia excesiva, trastornos cognitivo- conductuales, respiratorios, cardíacos, metabólicos o inflamatorios secundarios a episodios repetidos de obstrucción de la vía respiratoria superior durante el sueño. Afecta a entre el 2 y el 4% de los hombres y a entre el 1 y el 2% de las mujeres.

Es importante acudir a la consulta de un otorrinolaringólogo para confirmar un diagnóstico cuando los ronquidos se acompañan de otros síntomas que dificultan la calidad de vida. El especialista explorará la vía aérea superior, evaluará el posible exceso de peso, el estado cardiovascular y hará un registró del sueño para confirmar la presencia o no de SAOS. En los casos más graves, se coloca un dispositivo de presión positiva nasal nocturna de aire aplicado en nariz o en nariz y boca (CPAP). El problema es que entre un 20 y un 30% de los pacientes no lo aceptan o toleran por lo que, en estos casos y en los menos severos, se recurre a la cirugía de vías aéreas superiores, cada vez menos agresivas y más funcionales, o la colocación de dispositivos o férulas de avance mandibular. También se están desarrollando sistemas de estimulación del nervio hipogloso durante el sueño mediante la colocación de un marcapaso que lo activa de forma rítmica durante la noche.

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