En los países desarrollados se llevan a cabo programas de despistaje de la hipoacusia en los recién nacidos que, en algunos casos, son de carácter universal y, en otros, sólo para los neonatos con factores de riesgo. La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) recuerda, con motivo del Día Internacional de las Personas Sordas que se celebra este sábado 24 de septiembre, la importancia de realizar un cribado que facilite su detección precoz para el pronóstico y la calidad de vida del niño.

En España, la CODEPEH (Comisión para la detección precoz de la hipoacusia infantil) establece una lista con los factores de riesgo de hipoacusia en los que es obligado hacer un estudio audiológico completo después del nacimiento:

  • Historia familiar de hipoacusia neurosensorial congénita o instaurada durante la infancia
  • Infecciones intrauterinas (TORH)
  • Malformaciones craneofaciales
  • Peso al nacimiento inferior de 1’5 Kg
  • Hiperbilurrubinemia grave
  • Hipoxia-isquemia perinatal
  • Ventilación mecánica durante más de cinco días
  • Administración de ototóxicos a la madre durante el embarazo o al niño
  • Meningitis bacteriana
  • Estigmas asociados a síndromes que cursan con hipoacusia
  • Traumatismo craneal con pérdida de conciencia o fractura craneal
  • Otitis media crónica
  • Retraso del lenguaje

En cuanto a los signos de alarma, lo primero que llamará la atención en el lactante sordo es que no se sobresalta con los ruidos intensos. Al poco tiempo se puede ver que no responde a la voz, lo que se hace más evidente cuando se le llama desde atrás, porque no vuelve la cabeza. El balbuceo habitual de los lactantes no existe o desaparece pronto y suele ser sustituido por gritos disarmónicos ya que el bebé no puede modular su voz al no oírla.

A partir del año se observa que no comienza a aprender las primeras palabras y, conforme pasa el tiempo, se observa un retraso grave del lenguaje hablado, por lo que para expresarse usará solamente gestos y sonidos inarticulados. Si no se pone remedio a la hipoacusia antes de los 4-6 años (y mejor sobre los 2 años), el lenguaje hablado se puede ver seriamente limitado.

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