La pérdida auditiva asociada a la edad puede llegar a provocar aislamiento social en personas mayores si no se detecta a tiempo, según advierte la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Con motivo del Día Internacional del Cuidado del Oído y la Audición que se se celebra el 3 de marzo, la SEORL ha lanzado una campaña para concienciar sobre la importancia de acudir al otorrinolaringólogo en cuanto se empiecen a notar los primeros signos de pérdida auditiva. Aunque su desarrollo es lento y gradual, la SEORL insiste en que una actitud de prevención y detección precoz es importante para evitar su evolución.

En este vídeo, la doctora María José Lavilla, presidenta de la Comisión de Audiología de la SEORL-CCC, enumera los signos de alerta más importantes para detectar la presbiacusia:

-OIGO PERO NO ENTIENDO: lo primero que suelen notar es que “oyen, pero no entienden”. Esto sucede porque, en la presbiacusia,  no se suelen perder todos los sonidos a la vez. Se pierden, típicamente, los sonidos agudos, con lo cual, el paciente oye los fonemas graves de las palabras (por ejemplo la vocal ‘a’) pero no oye los fonemas agudos, como la consonante ‘s’ y otras consonantes, que además de ser agudas necesitan muy poca intensidad para su emisión.

-AMBIENTES DE RUIDO: la situación de no entender la conversación empeora en ambientes de ruido y cuando hablan varios interlocutores a la vez.

-ACÚFENOS: los problemas descritos pueden coexistir con la aparición de ruidos o zumbidos en los oídos que, además de ser molestos,  interfieren y dificultan aún más la audición.

– TELEVISIÓN: es muy habitual que las personas mayores empiecen por no entender  la televisión o que la pongan muy alta.

-OIR LA PUERTA Y EL TELÉFONO: las conversaciones telefónicas las suelen entender bien al principio, porque se lo acercan a la oreja. Lo que no escuchan es cuando suena, sobre todo si lo tienen guardado. Tienen más problema, por tanto, en la detección del tono que en la conversación. Lo mismo sucede con el timbre de la puerta.

– CONVERSACIONES: no entienden cuando le hablan en voz baja y a menudo hacen repetir las cosas varias veces. Necesitan que se les hable más despacio para entender debido al alargamiento en el proceso temporal.

–  RUIDOS EXTERNOS: en situaciones en las que hay un poco más nivel de ruido (la campana de la cocina, el ruido de los electrodomésticos, la televisión, la calle, con amigos, en el coche, en restaurantes….)  tienen más dificultad, y ante la duda y la inseguridad de saber lo que han dicho los demás, no participan en la conversación.

– ACTIVIDADES GRUPALES: no participan en reuniones familiares o  de grupo.  No siguen una tertulia, ni una conferencia, con lo cual dejan de hacer esas actividades.

-CONVERSACIONES A DISTANCIA: de habitación a habitación, o a distancia,  no responden. Si les hablan por la espalda tampoco.          

– DESPISTES: están más despistados y cometen errores, se sienten inseguros y pierden el  interés.

 – MALENTENDIDOS: si el problema avanza,  ya no entienden la televisión ni la radio. El problema de comunicación es más grave y ya repercute en la convivencia,  habiendo incluso malentendidos y discrepancias.

–  ESTADO DE ÁNIMO: todo ello genera depresión,  tristeza, y  aislamiento social.

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