La sinusitis crónica, la rinosinusitis crónica y la poliposis nasosinusal son patologías que afectan a la vía aérea superior, es decir, la fosa nasal, y son muy frecuentes en la población. Así lo explica en este vídeo el doctor Carlos Ramírez Calvo, director de Reuniones y Congresos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). El doctor Ramírez es codirector del Servicio de ORL del Hospital Vithas Nuestra Señora de América de Madrid y destaca por su amplia formación y experiencia en cirugía endoscópica nasal.

La sinusitis y la rinitis son dos enfermedades que, en la mayoría de los casos, suelen coexistir, de ahí que el término correcto empleado sea el de rinosinusitis. Se trata de una inflamación de las fosas nasales y de los senos paranasales que se caracteriza por la presencia de síntomas como la obstrucción o congestión nasal, secreción nasal, rinorrea, dolor o sensación de presión facial o pérdida total o parcial del sentido del olfato. Además, en la exploración endoscópica se detectan pólipos nasales y/o secreción mucopurulenta y edema u obstrucción mucosa. Para considerarse crónica debe tener más de 12 semanas de evolución sin resolución completa de los síntomas. La rinosinusitis es un problema de salud importante que representa una elevada carga económica a la sociedad.

Cuando no se resuelven bien con tratamiento médico está indicada la cirugía y la más utilizada es la cirugía endoscópica nasosinusal, que supone una solución definitiva para la mayoría de pacientes, salvo los casos de poliposis nasosinusal muy agresiva y con otras patologías concomitantes. Con ella se consigue explorar la fosa nasal a través de los orificios naturales de la nariz gracias al endoscopio. La mayor parte de las veces se utiliza para abrir los senos paranasales a la cavidad oral para que el drenaje de estos senos sea efectivo, no se acumule moco, se resuelva la sinusitis, y en los pacientes que presentan pólipos, retirarlos y abrir la fosa nasal para que la recurrencia sea menor.

Se trata de una cirugía muy segura. Hoy por hoy existen medios terapéuticos suficientemente seguros como para que la posibilidad de complicación sea mínima. Lo normal es realizar la cirugía endoscópica nasosinusal bajo anestesia general, aunque habrá casos con patologías complejas en los que haya que emplear anestesia local y sedación. Las nuevas tecnologías han permitido incorporar el uso de balones nasosinusales para realizar técnicas con anestesia local incluso en consulta.