Los trastornos del equilibrio, causa frecuente de caídas en mayores de 65 años

Los trastornos del equilibrio, causa frecuente de caídas en mayores de 65 años

Con el paso de los años, las personas van perdiendo movilidad, agilidad y capacidad de mantener la estabilidad. Estos cambios, tal y como indica la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL-CCC), conllevan una disminución de los mecanismos de corrección postural y control del equilibrio, lo que supone un aumento de la dificultad para mantener este último, aumentando el riesgo de caída. Algo realmente preocupante si se tiene en cuenta que los mayores de 65 años son quienes sufren más caídas mortales, siendo estas la segunda causa mundial de muerte por lesiones accidentales o no intencionales, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las caídas constituyen un problema muy frecuente entre la tercera edad pero, a día de hoy, no se le da la importancia que requieren. Es más, suele pensarse que son consecuencia natural y normal en el proceso de envejecimiento de toda persona. Sin embargo, las caídas pueden enmascarar alguna patología o un posible signo de enfermedad, por lo que es importante no ignorarlas cuando se producen. Entre sus causas se encuentran los trastornos del equilibrio, muy presentes en personas mayores. Estos se caracterizan por la sensación de inestabilidad, mareo, vértigos o aturdimiento, ya que afectan a la postura y a la orientación espacial de la persona. Esto ocurre cuando el cerebro no recibe de forma correcta la información que envían los sentidos de la vista y el oído, como la posición del cuerpo, el entorno y su capacidad de generar y controlar la movilidad. Es entonces cuando se producen estos problemas de equilibrio que pueden provocar tropiezos o caídas.

De hecho, las caídas se están convirtiendo en un grave problema de salud por las consecuencias que estas suponen, tanto físicas como psicológicas. Entre las lesiones físicas más habituales están las fracturas, sobre todo la de cadera, aunque también vertebrales, pélvicas, del codo o de la muñeca. Otras complicaciones que se presentan son  inmovilidad, tromboflebitis, lesiones neurológicas, contusiones y heridas. Mientras, las consecuencias psicológicas o el llamado “síndrome postcaída” son, por ejemplo, la dependencia por el miedo a caerse de nuevo, la pérdida de autonomía –por la sobreprotección de familiares– o el cambio de los hábitos de vida a unos más sedentarios, reduciendo las actividades habituales laborales o de ocio.

En cuanto a cómo tratar esta afección, tal y como indica la SEORL, no existe un tratamiento farmacológico efectivo para las alteraciones del equilibrio que aparecen con el envejecimiento –también llamado presbivértigo–. Es más, la sobremedicación suele ser una de las causas de este tipo de problemas. Lo mejor, para estos casos, es tratar y controlar la enfermedad de base que ha originado los trastornos de equilibrio. Asimismo, es importante advertir al paciente y a sus familiares del riesgo que existe de que se vuelvan a producir nuevas caídas. También es necesario informarles de las estrategias de prevención de las mismas, como evitar espacios con poca luz, suelos demasiado encerados o deslizantes, alfombras gastadas, objetos que obstaculicen el paso o usar el calzado adecuado, entre otras muchas.

Por otro lado, el tratamiento se puede complementar con sesiones de fisioterapia, con el fin de que el paciente mejore la coordinación y pueda acostumbrarse a tolerar sus propios movimientos. No hay que olvidar, por supuesto, la práctica de ejercicio físico con moderación. Con todo ello, la persona con este tipo de trastornos no va a conseguir la agilidad y el equilibrio que tenía cuando era joven, pero sí mejorar su estabilidad para evitar la dependencia de terceros, ganar confianza en sí mismo y aumentar su autoestima.

Uvas, frutos secos y juguetes, los más frecuentes en los atragantamientos de niños

Uvas, frutos secos y juguetes, los más frecuentes en los atragantamientos de niños

La Navidad es una época de celebraciones, comidas con la familia, reencuentros, regalos y felicidad, pero también son las fechas en las que más atragantamientos se producen, puesto que se ingieren determinados alimentos que, durante el resto del año, no suelen comerse. Los más susceptibles de sufrir una crisis de sofocación son los mayores y, sobre todo, los niños, por su tendencia a llevarse a la boca cualquier objeto o alimento que les llame la atención y porque sus vías respiratorias y tubo digestivo no están completamente desarrollados. De hecho, el Instituto Nacional de Estadística sitúa la aspiración de cuerpos extraños en el cuarto lugar de los accidentes infantiles.

Ya sea por los polvorones, el turrón o, incluso, las doce uvas para dar la bienvenida al nuevo año, el caso es que hay que tener especial cuidado estos días. Algo muy a tener en cuenta de cara a la cercana cena de Nochevieja. Según un estudio reciente publicado en la revista Nurs Child Young People, las uvas consumidas enteras (con piel y con pepitas) son la tercera causa de asfixia relacionada con la comida en menores de cinco años.

Esta fruta es uno de los productos con los que más se atragantan los niños, pero no el único. Las salchichas y los caramelos, que gustan tanto a estos miembros de la familia, son especialmente peligrosos. Ambos ejemplos tienen un tamaño similar al de las vías respiratorias, por lo que es más fácil que se atasquen en la hipofaringe de un niño y obstruyan el conducto.

Otro de los alimentos que más preocupan son los frutos secos, muy presentes en las comidas y cenas navideñas, sobre todo en los dulces. Es más, la Asociación Española de Pediatría señala que no deben darse nunca frutos secos sin moler antes de los tres años de edad, debido al alto riesgo de atragantamiento y crisis de sofocación y sería recomendable no hacerlo hasta los seis o siete años. Esto se debe a que los niños no son capaces de masticar ni triturar como lo hace un adulto, por lo que el fruto seco puede aspirarse por accidente hasta el pulmón, obstruyendo la respiración o, incluso, provocando patologías como una neumonía o algo más grave.

Las manzanas, zanahorias crudas, semillas, palomitas de maíz, trozos grandes de carne, cacahuetes o chicles, entre otros, son otros alimentos con los que los niños pueden asfixiarse por aspiración. Sin embargo, estos episodios no solo pasan con la comida. También con las piezas pequeñas de los juguetes, por ejemplo.

A la hora de regalarles a los más pequeños de la casa, es necesario tener en cuenta, en primer lugar, el rango de edades por juguete, es decir, si es apto para el niño según su edad y acorde a sus necesidades. Por otro lado, es fundamental que el juego sea seguro, que no contenga piezas extraíbles o muy pequeñas, puntiagudas o de materiales como el metal o el vidrio, que pueden ocasionar accidentes. Hay que prestar atención a los que incluyen pilas, puesto que estas pueden soltar sustancias tóxicas que pueden producir, incluso, perforaciones, en el caso de ser ingeridas.

Por tanto, lo más importante es no dejar al alcance de los niños ningún objeto que pueda llevárselo a la boca. Para ello, la recomendación por antonomasia es que los pequeños no deben manipular ningún objeto, alimento o juguete más pequeño que el diámetro de un rollo de papel higiénico (es decir, que no quepan por su interior). Tampoco deben correr, jugar o hablar mientras están comiendo y deben masticar bien. En cuanto a qué alimentos pueden ingerir, deben evitarse los pequeños y duros –con el fin de que no sean respirados–, así como los de consistencia gomosa, como es el caso de las uvas, puesto que estos productos no se deshacen ni con saliva ni con agua. En caso de hacerlo, es importante modificar su forma, cortándolos en varios trozos y quitándole la piel, en caso de tenerla.

Tinnitus o acúfenos: los molestos zumbidos en el oído

Existen personas para las que el silencio no existe. Escuchan a diario zumbidos, soplos, pitidos, murmullos o silbidos en el interior de su oído, pero sin que estos sonidos se produzcan en realidad. Son los llamados acúfenos o tinnitus, una afección que, a pesar de no ser muy conocida, la sufren cuatro millones de españoles.

Según la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), un acúfeno o tinnitus es la percepción de un sonido no engendrado por una vibración del mundo exterior e inaudible para otras personas. Es decir, perciben sonidos, con mayor o menos intensidad, pero son ruidos que no se emiten de forma real. Sin embargo, no es una enfermedad en sí misma, sino que es un síntoma de que la actividad en la vía auditiva no funciona de forma correcta. Por norma general, es más frecuente a partir de los 50 años, de similar incidencia entre hombres y mujeres.

No siempre se averigua la causa que lo provoca. De hecho, en el 50% de los casos no es posible conocer la razón por la cual se producen estos tinnitus. Cuando los otorrinolaringólogos sí dan con ello, las causas pueden ser genéticas, vasculares, neurológicas o farmacológicas. Asimismo, los acúfenos pueden derivar de cualquier lesión del aparato auditivo, como una infección o inflamación, un tapón de cera, la presencia de un tumor, la sobreexposición a ruidos muy fuertes o, incluso, otras patologías, como problemas de tiroides o la enfermedad de Ménière.

Cuando la presencia de estos sonidos es leve, no afectan demasiado a la rutina diaria, puesto que los ruidos del día a día terminan disfrazando la percepción de los acúfenos. Pero si son de alta intensidad o muy repetitivos, puede llegar a provocar graves molestias, como falta de concentración, alteraciones en el sueño o la capacidad de descanso, ya que los sonidos no cesan durante la noche. Incluso, estas situaciones pueden aumentar el malestar psicológico, por la obsesión de querer frenarlos y la impotencia de no conseguirlo y, en algunos casos, terminan teniendo trastornos como estrés, ansiedad o depresión. Es más, según la SEORL-CCC, el tinnitus es el tercer síntoma más incapacitante que puede sufrir un individuo, después del dolor intenso y de los trastornos de equilibrio.

La principal solución hasta el momento para este problema se centra en aliviar esa percepción de ruidos enmascarándolos. Para ello, se utiliza una terapia de reentrenamiento para el tinnitus, con la que se pretende conseguir que el paciente no sea consciente de la presencia de estos ruidos. Así, el afectado se habituará a otros ruidos –como los de la naturaleza–, con el fin de que los acúfenos pasen a un segundo plano y se dispersen con otros sonidos.

Comenzar el tratamiento es clave para que la lesión no empeore y, sobre todo, es imprescindible que el médico aconseje al paciente siempre con un mensaje positivo, puesto que para que el afectado aprenda a bloquear su tinnitus, es necesario tener un buen estado emocional. En ocasiones, también se recurre a los fármacos, como vasodilatadores, antihistamínicos o corticoides, para atajar este problema. En cualquier caso, lo más importante es cuidar los oídos para prevenir, en un futuro, cualquier problema de salud en ellos.

 

¿Qué tipos de laringitis existen?

¿Qué tipos de laringitis existen?

La laringitis aguda es la inflamación de la mucosa laríngea que dura un corto período de tiempo, horas o días, y cuyo síntoma principal en los adultos es la disfonía. Entre los factores que más puede predisponer a tener una afección de este tipo se encuentran el tabaquismo, el alcohol, el sobreesfuerzo vocal, el reflujo gastroesofágico, factores del entorno (polución, vapores irritantes, variaciones bruscas de temperatura, etc.). Debido a la diversidad de causas, existen también distintos tipos de laringitis para las cuales habrá que seguir un tratamiento adecuado.

Además, de la disfonía, como consecuencia de la inflamación aguda de las vías respiratorias altas, también pueden aparecer dolor de garganta o de oídos, así como disnea o dificultad para respirar en grados variables. El diagnóstico que deberá realizar el otorrinolaringólogo se basará en una laringoscopia indirecta o una nasofibroscopia flexible, que revelará la presencia de signos inflamatorios en la mucosa faríngea, sobre todo de las cuerdas vocales, que suelen presentarse rojas y con algo de mucosidad.

Las laringitis pueden ser infecciosas o no infecciosas, siendo las más frecuentes las primeras y, dentro de ellas, las víricas. Las que son debidas a un catarro son las más habituales y suelen ir asociadas a una afección de las vías respiratorias superiores con síntomas como el malestar general, fiebre, rinorrea, tos y disfonía. Su tratamiento será sintomático y comprenderá reposo vocal, antitérmicos, analgésicos e hidratación. También es muy común la causada por la gripe.

Las de origen bacteriano suelen aparecer como consecuencia de una laringitis viral sobreinfectada. En estos casos, el tratamiento con antibióticos deberá indicarse solo cuando exista esta causa y además deberán seguirse las medidas conservadoras y el tratamiento sintomático como en los casos anteriores.

También pueden aparecer laringitis no infecciosas por hipersensibilidad alérgica que consiste en una inflamación de las cuerdas vocales y del resto de la mucosa laríngea, con o sin secreción mucosa. Se produce por exposición a alérgenos inhalados, como los pólenes, aunque también puede darse por picaduras de insecto, ingestión alimentaria, ingestión medicamentosa, etc. Se caracteriza por la instauración brusca de un edema laríngeo y genera síntomas variables que van desde un cosquilleo laríngeo, carraspera irreprimible, etc., hasta la obstrucción respiratoria severa que necesita tratamiento urgente.

Otras causas no infecciosas de la laringitis aguda comprenden las resultantes de un proceso de combustión, sobre todo en grandes quemados, o las causadas por reflujo laringofaríngeo debido a la inhalación de ciertos productos como el ácido clorhídrico, el ácido fluorhídrico, el cloro, el amoniaco o la gasolina.

Las laringitis por trauma o esfuerzo vocal se manifiesta por disfonía, e incluso afonía, de aparición brusca en relación con un episodio de disfunción o sobresfuerzo vocal, por tanto aparece sobre todo en pacientes que tienen que utilizar mucho la voz. El tabaco, el aire acondicionado, los medicamentos que resecan la mucosa, los episodios infecciosos de las vías aéreas superiores, son factores que también favorecen la irritación laríngea. En estos casos, el tratamiento consiste en una humidificación adecuada (ambiente cálido y húmedo) y reposo vocal mínimo de 2 a 3 días.

En cualquier caso, el tratamiento básico de las laringitis agudas comprende lo siguiente:

  • Curas locales, los antiinflamatorios y el reposo de la voz.
  • Ambiente cálido y húmedo.
  • La aerosolterapia es el tratamiento local más eficaz. Se administra dos veces al día durante 10 minutos, con una mezcla de corticoides, antibióticos (aminoglucósidos) y mucofluidificantes, de 6 a 8 días.
  • Espray antiinflamatorio o una inhalación mentolada, en caso de síntomas leves.
  • Antiinflamatorios esteroideos o AINE por vía sistémica y, si es necesario, analgésicos y antitusígenos.
  • Reposo vocal mínimo de dos a tres días.
  • Suprimir los factores irritantes (tabaco, alcohol, vapores tóxicos).

La mayoría de los cánceres de tiroides no provocan síntomas

La mayoría de los cánceres de tiroides no provocan síntomas. Así lo afirma el secretario general de la SEORL-CCC, el doctor Mario Fernández, en este vídeo sobre el Cáncer de Tiroides. Los tumores de la glándula tiroides suponen alrededor del 1% de todas las neoplasias del organismo y afectan sobre todo a mujeres de mediana edad. Suelen presentarse como un hallazgo casual, en el transcurso de una exploración rutinaria, en forma de nódulo tiroideo solitario, palpable e indoloro.

Por tanto, uno de los signos que pueden hacer sospechar su presencia es la sensación de tener una masa en el cuello, más visible en las personas más delgadas. Esta será la señal para que el paciente acuda a un cirujano de cabeza y cuello y ver si esta lesión es maligna o benigna.

El hecho de que el paciente note que tiene un nódulo tiroideo no significa que tenga que ser maligno, sino al contrario, lo más probable es que sea benigno. De hecho, del 4 al 7 % de la población posee nódulos tiroideos palpables, pero sólo un 5 % de ellos son tumores malignos, según datos de la SEORL-CCC.

Por todo ello, es necesario estudiarlo con las pruebas de imagen y exploraciones adecuadas, para que pueda tratarse de la mejor forma posible. Si es necesario, se podría hacer una punción para así valorar la naturaleza de ese nódulo.

La hemorragia en las cuerdas vocales, una “urgencia vocal”

La hemorragia en las cuerdas vocales, una “urgencia vocal”

Uno de los diagnósticos más comunes entre los profesionales de la voz son las hemorragias en las cuerdas vocales, tal y como le ha sucedido a la cantante Shakira. Se considera una “urgencia vocal” en la que el paciente nota un cambio brusco de la voz tras el uso o abuso vocal, bien por cantar, por hablar en público o por gritar, y se asocia con irritación.

La hemorragia se produce debido al llamado fonotrauma, un choque brusco de las cuerdas vocales de forma repetida, por forzar la voz o por una excesiva carga de trabajo. También se puede producir por utilizar la voz con una garganta previamente inflamada como consecuencia de una infección. Esto hace que el paciente experimente cambios en la voz, ya que la sangre se queda retenida impidiendo la vibración de las cuerdas vocales.

En población general es frecuente en mujeres, sobre todo en la etapa premenstrual, con suplemento hormonal o en el embarazo. Aunque también se presenta en tratamientos con AAS (ácido acetilsalicílico), AINE´s (antiinflamatorios no esteroideos) así como en infecciones del tracto respiratorio superior. El hecho de que sea una patología con mayor prevalencia en los profesionales de la voz puede deberse a que ellos son los que más exploraciones de las cuerdas vocales se realizan.

El tratamiento de la hemorragia en las cuerdas vocales requiere, en primer lugar, reposo vocal de un mínimo de 7 días, aunque lo recomendable para un cantante está entre las tres y las cuatro semanas. Además, será imprescindible someterse a rehabilitación. Si se formara hematoma persistente, podrá ser necesaria la cirugía.

Para los profesionales de la voz, los otorrinolaringólogos recomiendan realizar unos mínimos cuidados que les permitan evitar los trastornos más frecuentes. Es importante no carraspear porque puede irritar las cuerdas vocales y aplicar unas técnicas para aclarar la voz. También es útil la toma de líquidos para tener la garganta hidratada y un buen descanso. En cualquier caso, ante cualquier cambio o alteración de la voz que dure más de dos semanas, lo aconsejable es visitar la consulta del especialista.

Las nuevas técnicas de cirugía de cabeza y cuello han reducido el dolor de los pacientes

Las nuevas técnicas de cirugía de cabeza y cuello han reducido el dolor de los pacientes

Los últimos avances en las técnicas de cirugía de cabeza y cuello han permitido reducir el dolor,  las complicaciones y las secuelas de los pacientes. Así ha quedado patente durante el 68 Congreso de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) que se ha celebrado este fin de semana en Madrid. Así, entre otros, se ha presentado un consenso sobre cirugía de cáncer de tiroides y los resultados de las diferentes técnicas de cirugía mínimamente invasiva para glándulas salivales. El papel de los otorrinolaringólogos, especialistas en este tipo de cirugías, ha sido clave para conseguir estas mejoras.

Las técnicas mínimamente invasivas y la aplicación de las nuevas tecnologías permiten realizar procedimientos complejos en la zona de cabeza y cuello, a través de orificios naturales o pequeñas incisiones, con un mínimo daño y unas mínimas secuelas para los pacientes. El cáncer de orofaringe compromete de manera notable la calidad de vida de los pacientes pues genera problemas en la voz y en la deglución. Con técnicas como la cirugía robótica transoral (TORS), con la que el cirujano se ayuda del robot que ofrece imágenes en 3D para extraer los tumores que afectan a la garganta,  se consigue minimizar esas complicaciones. De hecho, un estudio publicado en octubre en Annals of Surgical Oncology, concluye que este tipo de cirugía produce resultados oncológicos favorables y un estado de deglución favorable en los pacientes, incluso con quimioterapia neoadyuvante combinada.

También en los últimos años se ha avanzado gracias a la Cirugía Endoscópica Transoral Ultrasónica (TOUSS) para el tratamiento de cáncer de orofaringe, desarrollada por el otorrinolaringólogo español Mario Fernández, secretario general de la SEORL-CCC. Tiene las mismas indicaciones que la robótica pero es menos costosa y más accesible para los pacientes, instituciones y sistemas sanitarios. En este caso, se utiliza visión endoscópica y un bisturí ultrasónico, y permite extirpar tumores avanzados, incluso la laringe completa, a través de la boca, en lugar de tener que hacerlo por el cuello. Así lo explica el doctor Pablo Parente, presidente de la Comisión de Cirugía de Cabeza y Cuello de la SEORL-CCC:

Consenso en cirugía de tiroides

Una investigación reciente publicada en Molecular and Clinical Oncology confirma que un sistema de monitoreo del nervio laríngeo puede ayudar a asegurar el funcionamiento normal de la cuerda vocal en cirugía tiroidea. Por ello, durante el 68 Congreso de la SEORL-CCC se ha presentado un consenso para la monitorización del nervio laríngeo en cirugía de tiroides en el que se han establecido los puntos clave a tener en cuenta por los cirujanos de cabeza y cuello para disminuir los riesgos de pérdida de voz en personas operadas de bocio o cáncer de tiroides.

En el área de las glándulas salivales también ha habido innovaciones quirúrgicas que han permitido mejorar el postoperatorio. Si antes la única técnica utilizada implicaba la extirpación de la glándula lo que dejaba una cicatriz en la cara o en el cuello, desde hace unos años se están desarrollando técnicas mínimamente invasivas que dejan mínimas secuelas en los pacientes. En patologías como la estenosis o la litiasis, la gran novedad es la introducción de la sialendoscopia, utilizada en el diagnóstico y tratamiento de cálculos o piedras y su extracción mediante la fragmentación mecánica, por láser o por litotricia intracorpórea. Un estudio reciente publicado en Otolaryngology Head and Neck Surgery concluye que es una técnica efectiva pues pocos pacientes necesitan procedimientos adicionales y consigue una tasa de preservación de la glándula del 91%.

En el tratamiento de tumores que afectan a las glándulas salivales también se emplean las técnicas transorales por las que se interviene a través de la boca. También se ha introducido la RAHI, una técnica por la cual se hace una incisión en la línea del pelo y se diseca la piel para llegar a la glándula, y la MIVAS, por la que se realiza una incisión de un solo centímetro.

 

Las personas que roncan no son conscientes o no buscan solución

Las personas que roncan no son conscientes o no buscan solución

Según datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), más de la mitad de las personas que roncan no busca solución o no es consciente de ello. La SEORL-CCC  celebra su 68 Congreso en Madrid del 10 al 12 de noviembre, en el que se debatirán las últimas novedades en el tratamiento de esta patología, la roncopatía, que sufre el 20% de la población general y que afecta a más de la mitad de las personas mayores de 50 años.  La SEORL advierte de la importancia de recurrir a un otorrinolaringólogo cuando el problema se produzca todas las noches y cause alteraciones del sueño, en lugar de recurrir a remedios sin base científica. La Comisión de Roncopatía y Trastornos del Sueño de la SEORL-CCC ha recogido en el informe Los ronquidos y los remedios más usados para combatirlos algunas de las soluciones más utilizadas que circulan por la Red para desmontar los mitos en torno a ello.

Existen muchos métodos que circulan en la Red con ninguna base científica, como por ejemplo colocar una llave hueca debajo de la almohada o los zapatos usados ese mismo día debajo de la cama en forma de cruz. Algunos pueden ser útiles, como los lavados nasales con suero antes de acostarse para mejorar la obstrucción nasal o hacer gárgaras para mejorar el flujo en las vías aéreas superiores. Así lo explica el doctor Guillermo Plaza, miembro de la Comisión de Roncopatía y Trastornos del Sueño de la SEORL-CCC  y coordinador del informe. Por otro lado, si el ronquido es posicional, es decir, es mayor en la postura decúbito supino, es mejor dormir de lado, con la ayuda de almohadas u otros mecanismos.

Este especialista subraya que si no se acude al otorrinolaringólogo en busca de tratamiento y se recurre de forma constante a este tipo de remedios no se conseguirá una solución definitiva y más efectiva y los problemas pueden ser mucho mayores: puede provocar Síndrome de Apnea del Sueño, producir fragmentación del sueño tanto en el paciente como en su compañero de habitación, lo que puede derivar en conflictos familiares, sociales y hasta de pareja, pues incluso puede ser motivo primario de divorcios. Así mismo, puede ser causa de accidentes de tráfico y de mala rentabilidad laboral. Lo recomendable es acudir a un otorrinolaringólogo para que estudie cada caso y pueda determinar el mejor tratamiento a seguir por el paciente. “Sobre todo, cuando los ronquidos tienen lugar todos los días y producen alteraciones del sueño”, advierte el doctor Plaza.

Tratamientos eficaces

Hoy en día el tratamiento más eficaz para la roncopatía se basa, por un lado, en la modificación de los principales factores de riesgo causantes y, por otro, en técnicas quirúrgicas selectivas: con la cirugía del tabique nasal (septoplastia), la cirugía de los cornetes (turbinoplastia) y la cirugía del paladar (faringoplastia), podemos conseguir mejoras significativas y duraderas del ronquido, si se seleccionan de manera adecuada. Es por eso que el especialista más adecuado para el diagnóstico y el tratamiento es el otorrinolaringólogo. Para optimizar los resultados también se pueden añadir otras herramientas como la radiofrecuencia, la endoscopia o el láser. Una investigación publicada el pasado mes en Clinical Otolaryngology concluye que los pacientes intervenidos de septoplastia o turbinoplastia por obstrucción nasal demuestran una mejora significativa.

Las nuevas tecnologías también hacen posible mejoras en las técnicas quirúrgicas y en los resultados. En este sentido, otorrinolaringólogos españoles están trabajando en el desarrollo y estudio de una aplicación que permite navegar, analizar el flujo del aire en la fosa nasal en tres dimensiones y realizar una endoscopia virtual de forma interactiva. Un estudio en Acta Otorrinolaringológica Española concluye que esta herramienta proporciona información útil para el diagnóstico, el pronóstico y el seguimiento de las patologías nasales y representa una alternativa no invasiva para los pacientes con obstrucción nasal.  

En caso de que la roncopatía se deba a un síndrome de apnea obstructiva del sueño, el tratamiento más habitual es el de la Presión Positiva Continua en la vía aérea (CPAP, por sus siglas en inglés). Se trata de un respirador artificial o máscara nasal con la que se introduce aire a presión durante toda la noche para facilitar la respiración, puesto que mantiene despejadas las vías respiratorias, eliminando los ronquidos.

El ronquido primario o ronquido simple es la presencia de sonidos respiratorios graves durante el sueño en la vía aérea superior. Por norma general, no suele haber una interrupción de la respiración ni del sueño puesto que se suceden sin episodios de apnea, hipoventilación, desaturaciones, ni evidencia de insomnio o hipersomnia relacionados con esa fuerte respiración. Sin embargo, si al ronquido le acompaña la obstrucción de las vías respiratorias superiores, es señal de que esa persona padece algún tipo de trastorno del sueño. Entre los principales factores de riesgo, se encuentran ser hombre, la obesidad, la obstrucción nasal o el consumo de alcohol y tabaco. Por ello, entre las primeras medidas para acabar con los ronquidos se indican la pérdida de peso, ya que la acumulación de tejidos y grasas en la zona del cuello puede oprimir las vías respiratorias y dificultar la respiración.

Para descargar el informe Los ronquidos y los remedios más usados para combatirlos pincha aquí

¿En qué consiste una audiometría?

¿En qué consiste una audiometría?

La exploración funcional de la audición es la base fundamental de una consulta de otorrinolaringología y en ella se realizan diferentes pruebas diagnósticas, como la audiometría. Esta prueba puede ser de dos tipos, la tonal consiste en una valoración de la capacidad de una persona para percibir tonos puros de intensidad variable. Mientras que la audiometría verbal consiste en la cuantificación de los umbrales de reconocimiento de los sonidos del habla.

Audiometría tonal liminar

Para llevarla a cabo el paciente debe entrar en una cabina insonorizada en la que la vía aérea se explorará mediante la colocación de unos auriculares. En primer lugar se medirá el umbral de audición del oído más sano. La primera frecuencia estudiada debe ser 1.000 Hz, para proseguir hacia las más agudas y posteriormente hacia las más graves. Primero se estimula el oído con intensidades débiles que se van incrementando en intervalos de 5 dB con un máximo de 120 dB, hasta  que la persona responda.

Después se hará la estimulación de la vía ósea, sustituyendo los auriculares por un vibrador que se coloca sobre la piel retroauricular.

Para la detección de la hipoacusia habrá que tener en cuenta que ésta se clasifica en función de su gravedad:

La audiometría tonal supraliminar utiliza estímulos sonoros de mayor intensidad que el umbral auditivo del paciente calculado previamente. Con ellas se valoran las distorsiones sonoras y se determina la zona lesionada en los trastornos auditivos neurosensoriales.

Audiometría verbal

Durante esta prueba se presentan listados de palabras, equilibradas fonéticamente y a diferentes intensidades. El paciente deberá repetirlas y mientras se va trazando una curva de inteligibilidad representada en una gráfica con el porcentaje de palabras o fonemas comprendidos y la intensidad a la que se han presentado.

Esta exploración dura entre 15 y 20 minutos, dependiendo de la colaboración del paciente. Para realizarla se necesita que la persona tenga más de cuatro años, un coeficiente intelectual normal, que colabore y que no tenga trastornos del lenguaje. Se puede hacer a viva voz  o con medios electrónicos. En el primero de los casos de irán diciendo listas de palabras a diferentes distancias o con la incorporación de un sonómetro. En el segundo, el paciente será introducido en una cabina insonorizada y, a través de unos auriculares, se le presentarán listas de palabras que el sujeto deberá repetir aunque no comprenda su significado.

Al pronunciar palabras a intensidades crecientes, el paciente pasará por tres fases:

  • Umbral de detectabilidad: oye pero no alcanza a reconocerlo
  • Umbral de audibilidad: oye el sonido, pero no capta el significado
  • Umbral de inteligibilidad: es el que interesa medir, oye y comprende

 

¿Cómo se diagnostica un cáncer de tiroides?

El 91% de las personas que padecen cáncer de tiroides se recuperan, según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). A pesar de su baja incidencia con respecto a otros tumores malignos –afecta al 1% de la población adulta, sobre todo a mujeres–, los médicos vienen observando desde hace algún tiempo un aumento en el número de casos, tal y como apuntan desde la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Un incremento que, por suerte, no se relaciona con una mayor mortalidad gracias, en parte, a una detección precoz de la enfermedad. En este vídeo, el doctor Mario Fernández, secretario general de la SEORL, explica cómo se realiza el diagnóstico del cáncer de tiroides.

Entre otras causas, el mayor número de pacientes con cáncer de tiroides puede deberse a los avances tecnológicos en el diagnóstico de esta patología. Estos, a día de hoy, permiten localizar casos que anteriormente no se encontraban con métodos más simples o rudimentarios, por tratarse de tumores de un tamaño menor o que no han progresado.

Por tanto, una detección temprana de esta afección supone la posibilidad de contar con más opciones para su tratamiento. Una de las primeras pruebas que realiza el especialista para explorar la glándula tiroides es la exploración manual, con el objetivo de notar alguna masa anormal. Este tipo de examen suele evidenciar un porcentaje elevado de bultos, aunque todo depende de las condiciones de cada persona o de su complexión. Por ejemplo, en los pacientes con problemas de obesidad es más difícil acceder a la glándula a través de la palpación. Otras veces, los nódulos son pequeños o están más ocultos. En estos casos, se llevan a cabo otros estudios.

La prueba de imagen más importante que se emplea en el cuello es la ecografía en Alta Definición, tanto por su accesibilidad y economía del equipamiento como por su inocuidad, dado que no existe una exposición a ningún tipo de radiación. Se trata de un sistema rápido y sencillo, además de uno de los más efectivos para confirmar o descartar si una persona tiene tumores tiroideos, gracias a su mayor precisión.

Una vez identificados los nódulos –ya sea porque el médico ha notado una masa en la palpación manual o a través de una ecografía–, el siguiente paso es averiguar la naturaleza de esa lesión. Para ello, se utiliza la Punción Aspiración con Aguja Fina. Esta técnica es sencilla, indolora, segura y de alta fiabilidad, que suele orientar al experto sobre si es un bulto benigno o maligno. El procedimiento consiste en pinchar el quiste y extraer una muestra de células para analizarlas.

El 95% de los tumores tiroideos son benignos y, sin embargo, el diagnóstico a veces no resulta ni fácil ni evidente. De hecho, existen casos donde los rasgos malignos de las células no están definidos. No obstante, los especialistas tienen, por norma general, una serie de pautas para identificar si se trata o no de una lesión que pueda afectar a la salud del paciente. En definitiva, es importante acudir al médico al menor indicio o sospecha, para que este pueda realizar las pruebas necesarias, vigilar los nódulos o, en su defecto, iniciar el tratamiento o la extirpación de la glándula tiroides.