El yodo, indispensable para prevenir la aparición de bocio

El yodo, indispensable para prevenir la aparición de bocio

La tiroides es una glándula endocrina que tiene una importante función en la salud. A través de la secreción de sus hormonas, contribuye a que todos los órganos funcionen correctamente, ya que controla y regula funciones metabólicas, del crecimiento, reproductivas…, etc. Cuando esta glándula incrementa su tamaño, se produce lo que se conoce como bocio, una de las alteraciones más comunes de la tiroides. Este aumento es, a menudo, visible y palpable, aunque no todos los tipos tienen el mismo tamaño. De hecho, existen varios grados, que van desde el grado 0 o ausencia de bocio, hasta grado 4 o bocio gigante.

Una de las causas más importantes de esta afección es la deficiencia de yodo, nutriente esencial en el organismo para producir la hormona tiroidea. Otras veces, se trata de factores ambientales externos, como ciertos medicamentos, el tabaco o algunas infecciones. También, algunas enfermedades provocan bocio, como la de Graves-Basedow, la tiroiditis de Hashimoto o también los casos de hipertiroidismo.

Es bastante habitual que la gente que padece esta patología no presente ningún síntoma más que hinchazón en la zona del cuello donde se encuentra la glándula tiroidea. No obstante, se pueden dar otros signos, como la dificultad al respirar o tragar, tos irritativa, ronquera, dolor, etc., aunque estas manifestaciones no son muy frecuentes.

En cuanto al tratamiento, todo depende de la evolución del bocio, las causas que lo originaron y los síntomas. Normalmente, el otorrinolaringólogo realiza un seguimiento al paciente para controlar si aumenta o disminuye de tamaño. En otras ocasiones, se utiliza yodo, en caso de carencia de esta sustancia, o el reemplazo de la hormona tiroidea con levotiroxina, para los casos de hipotiroidismo, que puede reducir el tamaño de la afección. Para el hipertiroidismo, son necesarios medicamentos para normalizar los niveles hormonales. Los especialistas rara vez recurren a la cirugía para extirpar la glándula o una parte de ésta, a no ser que esté tan inflamada que provoque en el paciente problemas respiratorios, dificultad al tragar, o signos que puedan sugerir la malignización de la misma (cáncer de tiroides).

Para prevenir la aparición de bocio, es necesario llevar una dieta adecuada en la que se incluya el yodo. Según la Organización Mundial de la Salud, la cantidad diaria recomendada de este mineral está en torno los 150 microgramos. En el caso de las embarazadas o que estén en periodo de lactancia, aconsejan aumentar la ingesta hasta los 200 microgramos al día, puesto que las mujeres en gestación son más propensas a padecer esta patología. Los alimentos ricos en esta sustancia son el pescado, la leche o la sal yodada, que funciona igual que la común y puede usarse de la misma forma y en las mismas cantidades.

Las rinoplastias deben contemplar la funcionalidad y la estética

Las rinoplastias deben contemplar la funcionalidad y la estética

Las rinoplastias deben contemplar no solo los aspectos estéticos sino también los funcionales. Al formar parte del rostro es fundamental tener en cuenta las proporciones, la simetría y la armonía facial para conseguir un resultado natural y, al mismo tiempo, favorecer una correcta respiración. Se debe procurar que el resultado estético sea bueno pero también el respiratorio, pues si no puede resultar siendo un fracaso y causa principal de la insatisfacción del paciente. Así lo advierte la Comisión de Cirugía Plástica Facial de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) que recuerda que la rinoplastia es el procedimiento más realizado en España en cirugía estética facial y su demanda aumenta en verano, pues se aprovecha el período vacacional para la recuperación.

Los motivos que llevan a un paciente a recurrir a esta cirugía son una combinación entre la estética y la función. Hay personas que buscan mejorar el aspecto de su nariz y al mismo tiempo mejorar su función respiratoria y al revés. También hay muchos casos en los que será necesario cambiar la forma de la nariz para mejorar la respiración. De hecho, un estudio publicado en Facial Plastic Surgery concluye que la obstrucción nasal es una de las causas más frecuentes de rinoplastia de revisión en pacientes después de un procedimiento previo.

Es importante que las personas que estén interesadas en someterse a una rinoplastia busquen a un otorrinolaringólogo para asegurar los mejores resultados. En primer lugar, valorarán la proporción nasal con respecto a los demás elementos faciales, ya que el objetivo debe ser conseguir un resultado lo más natural posible y en armonía con la cara. Para ajustarse a la imagen nueva que quiere conseguir el paciente, el especialista realizará un análisis global en el que se determinarán el tipo de cara, la simetría y la proporción facial, la altura, así como las distintas estructuras faciales. Se continuará de manera más específica valorando la anchura nasal, posibles curvaturas o desviaciones, la proyección del dorso, de la punta y la longitud nasal.

La otorrinolaringología es la única especialidad que aborda de manera integral la nariz e incluye en sus planes nacionales de formación la rinoplastia en su abordaje funcional y estético. Además es la que más rinoplastias realiza.

 

Dejar de fumar devuelve el gusto y el olfato

Dejar de fumar devuelve el gusto y el olfato

Las personas fumadoras pueden sufrir distintas consecuencias como el aumento de las posibilidades de tener cáncer de pulmón o garganta, o la pérdida del sentido del gusto y el olfato, entre muchos otros. Debido a la cantidad de sustancias tóxicas que tiene el tabaco y que provocan daños en la salud de los fumadores, el mejor consejo es dejarlo ya que tiene multitud de beneficios: se reduce el riesgo de padecer cáncer, enfermedades cardíacas, se tiene mayor capacidad pulmonar o se puede disfrutar más del sabor y el olor de las sustancias.

Los componentes tóxicos de los cigarrillos afectan al gusto y al olfato porque son sentidos que están muy relacionados entre sí, de hecho, los sabores se ven influidos por los olores que percibimos. La relación es debida a que cuando se mueven los alimentos en la boca, se estimulan los receptores de la lengua y, junto con el movimiento de deglución, activan un flujo retronasal, aportando información olfativa. Por eso cuando los niños van a comer algo que no les gusta, se tapan la nariz. O cuando las personas están constipadas, si tienen la nariz congestionada, tienden a percibir menos el sabor de los alimentos.

La razón por la que los ingredientes del tabaco afectan de manera negativa al gusto y al olfato es porque los productos químicos actúan debilitando las células de las papilas gustativas. Con el tiempo, y aumentando la dosis de cigarrillos, este deterioro es mayor afectando tanto a la percepción de los aromas como de los sabores.

Las células del gusto se regeneran cada 10 días, por ello, dejar de fumar, provoca que las nuevas que se crean estén sanas y no se debiliten con las sustancias tóxicas del tabaco. Con el paso del tiempo, los exfumadores irán recuperando la capacidad de sentir los sabores y los olores y los percibirán más intensos.

Por último, al incrementarse el sabor y olor de los alimentos y percibirlos con mayor intensidad, al dejar de fumar, unido a la ansiedad que provoca eliminar el hábito, puede que los exfumadores cojan algo de peso. Para ello, lo conveniente es seguir una dieta equilibrada y basada en alimentos saludables como frutas o verduras.

 

¿Cómo captamos el sonido?

¿Cómo captamos el sonido?

El oído, el órgano de la audición, es una estructura compleja que se divide en oído externo, medio e interno. El oído externo tiene tres partes, el pabellón auricular (la oreja), el conducto auditivo externo y las capas externas de la membrana timpánica (el tímpano), y su función principal es la captación del sonido. El oído medio, formado por el martillo, yunque y estribo, actúa como transmisor de las ondas sonoras. Mientras que el oído interno es el que tiene la función auditiva y de equilibrio, que dependen de la cóclea y el aparato vestibular.

El oído realiza su función auditiva al hacer perceptible el estímulo sonoro físico en tres etapas:

  • Transmisión o conducción de la energía física del estímulo sonoro captada en el pabellón auditivo hasta el órgano de Corti, situado en la parte media del oído interno y compuesto por las células ciliadas.
  • Transformación de la energía mecánica en energía eléctrica, que después se transfiere al nervio auditivo.
  • Transmisión de la energía eléctrica hasta la corteza cerebral. La apreciación de los sonidos es función de las áreas auditivas de la corteza

Función auditiva en el oído externo: El pabellón auricular capta las ondas sonoras y las envía hacia la membrana timpánica. La oreja del humano es prácticamente inmóvil y se orienta hacia el sonido mediante movimientos de la cabeza. Además, contribuye a la localización de la procedencia del sonido: el hecho de poseer dos orejas separadas por la cabeza hace que el sonido llegue a ambos oídos con una diferencia temporal y de fase, lo que sirve para localizar el sonido en el plano horizontal. Mientras que los responsables de localizar el sonido en el plano vertical son los repliegues del pabellón.

Función auditiva en el oído medio: Es el encargado de transmitir la energía sonora desde la membrana timpánica al oído interno. Al entrar en el oído medio, la membrana timpánica vibra y ese movimiento se traspasa al martillo, el martillo al yunque y éste al estribo. Éste último transmitirá la vibración al oído interno.

Función auditiva del oído interno: El órgano con el que se oye es el cerebro. Para ello, previamente la cóclea se ocupa de convertir las señales acústicas en impulsos eléctricos para que sean interpretados como sonidos en el cerebro. Además se encargará de discriminar los distintos sonidos según su frecuencia, codifica los estímulos en el tiempo según su cadencia y se filtran para facilitar la comprensión.

La dirección por la que llega un sonido se reconoce por dos hechos. Por un lado, porque el sonido llega antes al oído más próximo a la fuente sonora. Por ejemplo, si se percibe un ruido detrás y a la izquierda, el oído izquierdo captará la señal sonora unos milisegundos antes que el derecho. Y por otro, porque el sonido llega con más intensidad al oído más próximo a la fuente emisora.

 

La rinoplastia, la operación estética más frecuente de los otorrinolaringólogos

La rinoplastia, la operación estética más frecuente de los otorrinolaringólogos

La rinoplastia es la operación estética más frecuente en los quirófanos de los otorrinolaringólogos, según datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Se trata además de la quinta operación estética más común en nuestro país. Se estima que uno de cada mil españoles se somete a este procedimiento quirúrgico cada año. Es común recurrir a la rinoplastia por motivos estéticos para someterse a una remodelación del aspecto físico, pero además, la rinoplastia puede mejorar la función respiratoria en caso de defectos o accidentes por lo que, en ocasiones, puede tener un doble objetivo someterse a una intervención de nariz.

Antes de la operación, el paciente deberá someterse a un exhaustivo análisis estético para que el otorrinolaringólogo determine cómo debe ser la nariz en proporción con respecto el resto de elementos de la cara para obtener el resultado más natural y armónico. Seguirá pautas relacionadas con los cánones de belleza, la raza, el sexo y la edad de cada persona, aparte de saber los motivos por los que quiere someterse a la intervención y evaluar las posibilidades de realizarla con éxito. En función de las características y de si la operación servirá para corregir una deformación externa o interna, el médico elegirá la técnica quirúrgica que mejor se adapte a cada paciente, ya sea realizando pequeñas incisiones o interviniendo a través de las fosas nasales.

El otorrinolaringólogo prestará una especial atención a la punta nasal. Los expertos han averiguado, gracias a la evolución de esta intervención, que aquí reside lo más importante en la cirugía plástica de este órgano, entre otras cosas porque es la puerta de entrada del aire inspirado y la encargada de distribuirlo. Es un área tan delicada que, tras la operación, puede tardar hasta cinco años en instalarse definitivamente.

La rinoplastia es la cirugía estética más difícil, insisten los otorrinolaringólogos que aconsejan ponerse en manos de médicos especializados en la nariz. Y hay que seguir una serie de cuidados postoperatorios, entre otros, llevar férula durante, al menos 15 días, que el médico irá ajustando en cada revisión realizada durante este tiempo.

Algunas curiosidades históricas

  • Ya en el año 3.500 a. C. se practicaba en Egipto la cirugía de nariz.
  • En la India se castigaba el robo y el adulterio femenino con la amputación de la nariz, de ahí que los cirujanos de este país se convirtieran en expertos en rinoplastia.
  • En Occidente, ya desde los primeros años de la era cristiana, aparecen cirujanos reparadores de nariz.
  • Durante el Renacimiento, hubo familias dedicadas a las mejorarla.
  • Sin embargo, no fue hasta el siglo XX cuando la operación nasal se convirtió en algo frecuente.
  • Las guerras mundiales y los heridos de guerra obligaron a los cirujanos a desarrollar este tipo de intervenciones.

 

El 80% de los tumores en las glándulas salivales son benignos

Alrededor del 80% de los tumores en las glándulas encargadas de segregar la saliva son benignos. Los casos de tumores malignos solo constituyen  el 5% de los cánceres de cabeza y cuello, y representan menos del 1% de todos los tipos de tumores, según los datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL).

Los tumores de las glándulas salivales afectan a una población de entre 2,5 y 4 casos por cada 100.000 habitantes y de manera indistinta a ambos sexos. Las lesiones de las glándulas salivales son propias de los adultos. De hecho, la edad media de quienes la padecen es de 45 años, mientras que solo el 5% de los pacientes con tumores salivales son niños.

Se sospecha que se trata de tumores malignos cuando crecen de forma rápida; provocan hinchazón en la mejilla, la mandíbula, la boca o el cuello; dificultad para comer o para tragar; o imposibilitan mover un lado de la cara.

Lo habitual, sin embargo, es que este tipo de tumores revelen pocos síntomas. De ahí que los otorrinolaringólogos tengan que realizar las pruebas y estudios necesarios para detectarlos, y proceder al tratamiento más adecuado en función de cada caso.

Los tumores de glándulas salivares son poco frecuentes y revisten un desafío en el diagnóstico debido a la gran variedad histológica y a la rareza de muchos de ellos. Su etiología precisa no se conoce, aunque se sabe que son más frecuentes en ciertos grupos raciales y en aquellos expuestos a radiación.

La mayoría, en la parótida

La mayoría de estos tumores, el 80%, se localiza en la glándula parótida; el 10%, en la submandibular; 10%, en las glándulas salivares menores; y menos del 1%, en la glándula sublingual. Sin embargo, este porcentaje es inversamente proporcional a la gravedad del tumor. Se puede decir que cuanto más pequeña es la glándula, más probable es que el tumor sea maligno.

El origen de los tumores de las glándulas salivales es desconocido. Sin embargo, los pacientes que han recibido radioterapia y aquellos supervivientes a las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki tienen elevada incidencia, por lo que la exposición previa a radiación es un factor de riesgo.

Algunas curiosidades sobre la saliva:

  • La función de todas las glándulas salivales es producir saliva, que sirve para mantener la higiene bucodental y para preparar el alimento para la masticación y deglución.
  • La saliva sirve como vehículo excretor de antibióticos, de distintos metales e incluso de algunos virus.
  • Los humanos tienen entre 700 y 1000 glándulas en la boca, la faringe, la laringe, la nariz e incluso en el oído medio.
  • Cada persona produce al día entre un litro y litro y medio de saliva.

 

La rehabilitación de los pacientes laringectomizados no está cubierta en todas las áreas sanitarias

La rehabilitación de los pacientes laringectomizados no está cubierta en todas las áreas sanitarias

La rehabilitación de los pacientes laringectomizados no está cubierta y garantizada en todos los centros sanitarios lo que dificulta su calidad de vida y la readaptación social. Así lo ha advertido este fin de semana la Comisión de Cirugía de Cabeza y Cuello y Base de Cráneo de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL-CCC) que ha celebrado en San Sebastián su 2ª Reunión de Primavera. Durante la misma los otorrinolaringólogos especialistas en cirugía, sobre todo de cáncer de laringe, han firmado un consenso para establecer las bases que debe reunir la rehabilitación de los pacientes laringectomizados en todos los centros debido a las diferencias que existen en función de la comunidad autónoma o el hospital.

Hay centros que no disponen de logopedas, rehabilitadores o de los medios técnicos necesarios, por lo que estas personas se tienen que desplazar a otros centros más lejanos o costearlos ellos mismos. Esta rehabilitación se debe basar en las características, capacidades y preferencias de los pacientes. El equipo debe estar formado por un otorrinolaringólogo y un logopeda, que adecuan los protocolos para optimizar la recuperación, que debe iniciarse cuanto antes para que estas personas pasen el menor tiempo posible sin voz, la principal secuela de la operación. Además, debe estar involucrado el oncólogo médico, el radioterapeuta, el nutricionista, el psicólogo y el personal de enfermería. Si este equipo está coordinado, los resultados serán mejores.  Por otro lado, según afirma el presidente de la Comisión de Cirugía de Cabeza y Cuello y Base de Cráneo de la SEORL, el doctor Pablo Parente, “es fundamental que el paciente sepa de antemano cuales van a ser las secuelas y las posibilidades de rehabilitar todas ellas.

Se estima que en España 1.200 personas serán sometidas este año a una laringectomía total. Ésta supone extirpar la laringe por lo que se separa la vía digestiva de la aérea y se crea un orificio en la base del cuello. La consecuencia principal es que el paciente pierde su voz y el aire llega de manera directa a los pulmones, lo que supone una alteración importante en su capacidad de comunicarse y relacionarse y en su imagen corporal. Por ello, el otorrinolaringólogo tratará de buscar, en la medida de lo posible, la conservación del órgano pero cuando no es posible intentará que las técnicas quirúrgicas empleadas tiendan a facilitar la rehabilitación. En la intervención, suele colocarse una prótesis fonatoria o válvula traqueoesofágica que favorece la recuperación del habla al paciente. Entre las últimas novedades al respecto se encuentra la cirugía endoscópica transoral robótica y la realizada con bisturí ultrasónico, desarrollada por un otorrinolaringólogo español, el doctor Mario Fernández. Son mínimamente invasivas y, en el caso de la segunda, permite extraer la laringe por la boca, en lugar de tener que hacer una incisión en el cuello para extirparla.

Según datos de la SEORL, además de la pérdida inicial del olfato, dos tercios de ellos ven alterado el gusto y hasta un tercio presentan dolor frecuente. Por otro lado, supone un trastorno psicológico importante, debido también a la pérdida de autoestima y el temor a lo desconocido, lo que se puede traducir en una mayor incidencia de depresión, además de que pueden sufrir rechazo y aislamiento social, subraya. Uno de los aspectos fundamentales de la recuperación de estos pacientes es precisamente el psicológico. “La actitud con la que te enfrentas a la intervención y la rehabilitación son fundamentales. No hay que pensar en que se ha perdido la voz, sino en que se ha ganado la vida. Simplemente nos enfrentamos a una nueva situación a la que hay que adaptarse”, asegura Jose María Bello, paciente laringectomizado de 64 años, de A Coruña, intervenido en julio de 2012. Este arqueólogo de profesión tuvo una rehabilitación completa y cubierta por la Seguridad Social en el Hospital Universitario de A Coruña con un equipo coordinado del que formaban parte, tanto el cirujano otorrinolaringólogo que le operó en Madrid, como los responsables de la rehabilitación en esta localidad y dos logopedas. “Me colocaron una válvula traqueoesofágica y me enseñaron a producir y practicar una nueva voz con la ayuda de la prótesis traqueoesofáfica, con la que, hasta el momento, he podido dar tres conferencias sobre arqueología, lo cual quiere decir que el grado de recuperación es altísimo”, afirma. No tuvo problemas de deglución y solo tuvo alterado el gusto al principio.

¿Cuáles son los ruidos más dañinos?

El último miércoles de abril se celebra el Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido. Por este motivo, la Comisión de Audiología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), quiere incidir sobre el daño que las principales fuentes de ruido intenso pueden causar en la audición. En la actualidad, esas fuentes proceden del hábito de escuchar música con auriculares, junto con la asistencia a conciertos y lugares de ocio, así como el tráfico rodado en las grandes ciudades. Así, en bares, conciertos y discotecas se pueden superar los 110 dB lo que supera bastante el límite seguro de 65 dB recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La doctora Lavilla explica en el vídeo que mostramos a continuación cómo influyen estos ruidos en la salud auditiva de los jóvenes.

El daño que pueden provocar en el oído puede ser irreversible. La pérdida auditiva que aparece de manera inmediata ante un sonido intenso e impulsivo, como por ejemplo un petardo, se conoce como trauma acústico agudo. La que sucede por exposición continua a sonidos fuertes, se llama trauma acústico crónico y se desarrolla de manera gradual.

La OMS estima que la mitad de las personas de entre 12 y 35 años escuchan dispositivos electrónicos (MP3, teléfonos móviles y otros) a niveles inseguros en países de ingresos medios y altos. Un estudio alemán reciente publicado en International Journal of Audiology concluye que el 85% de los estudiantes utiliza reproductores de música, de los cuales un tercio supera el nivel de exposición de 80dB y uno de cada cuatro los 85db, lo que puede ser un factor de riesgo para desarrollar pérdida auditiva inducida por el ruido. La SEORL quiere concienciar sobre la importancia de instaurar medidas que protejan a los jóvenes frente al ruido pues constituye uno de los grupos de riesgo más vulnerables.

Según la OMS, para garantizar una buena salud se recomienda no superar los 65 dB. Una exposición a un sonido superior a 85 dB supone un riesgo de pérdida auditiva si se repite en el tiempo. Se admite que una exposición a 80 dB durante más de 8 horas al día, en el entorno laboral, requiere uso de protección auditiva para no ser lesiva. Por encima de 100 dB existe un riesgo de pérdida inmediata. En concreto, si hay una exposición a 100 dB de escucha, no se debería hacer por más de un cuarto de hora al día para evitar el daño, y si se hace a  110 dB, no se debería permanecer más de 1 minuto. Por último, el ruido llega al umbral del dolor cuando se sobrepasan los 125 dB y puede ser insoportable a los 140 dB.

La Comisión de Audiología de la SEORL ha elaborado el siguiente listado de ruidos con sus correspondientes niveles en dB:

  • Pájaros trinando: 10 dB
  • Rumor de hojas de árboles: 20 dB
  • Murmullo oleaje suave en la costa: 30 dB
  • Zonas residenciales: 40 dB
  • Conversación normal: 50- 60 dB
  • Lavavajillas: 60 dB
  • Aspiradora: 65 dB
  • Conversación acalorada (oficina): pueden ser 80 dB
  • Tráfico rodado en la ciudad: 80-85 dB
  • Claxon de un automóvil: 90 dB
  • Motocicleta: 90 dB (riesgo de lesión auditiva si la exposición se prolonga durante 4 horas)
  • Sierra eléctrica, cascos de música: 95 dB (riesgo de lesión si la exposición se prolonga 2 horas)
  • Discoteca, petardos pirotecnia: 110 dB (riesgo de daño inmediato)
  • Concierto de rock, taladro: 120 dB (riesgo de lesión auditiva si la exposición se prolonga 7 minutos)
  • Sirena de tren, alarma de incendio: 125 dB
  • Martillo neumático: 130 dB
  • Avión despegando: 140 dB