El cáncer de tiroides, que afecta al 1% de la población es una patología más frecuente en mujeres y su incidencia aumenta cada año. La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), con motivo del Día Nacional del Cáncer de Tiroides que se celebra este miércoles 28 de septiembre, recuerda que no se puede prevenir y que su pronóstico es bueno.

Los tumores de la glándula tiroides afectan a individuos en edades medias y suelen presentarse como un hallazgo casual, en el transcurso de una exploración rutinaria, o en forma de nódulo tiroideo solitario, palpable e indoloro. Gracias a la mayor precisión que aporta la ecografía en Alta Definición se ha mejorado la identificación de esos nódulos y por tanto el diagnóstico. Además, los pacientes tienen un mejor acceso a este tipo de pruebas, que se han convertido en rutinarias, al haber un mayor número de equipos disponibles para realizarlas en los hospitales.

Entre el 4 y el 7% de la población posee nódulos tiroideos palpables, pero sólo un 5% de ellos son tumores malignos, según datos de la SEORL. Los datos que aumentan la probabilidad de que sean malignos serán un historial de radioterapia o radiación en cabeza y cuello durante la infancia o a lo largo de la vida, historia familiar, edades inferiores a 20 o mayores de 70, sexo masculino, presencia de nódulo único y/o crecimiento rápido del mismo, consistencia dura, presencia de adenopatías cervicales, así como disfonía, disnea o disfagia u otros signos o síntomas asociados.

Hay diversos tipos de cáncer de tiroides. El más frecuente es el carcinoma papilar que supone entre el 85-90% de los tumores de este tipo. Puede aparecer en cualquier lado de la glándula tiroides y tiene un tamaño medio de 2-3 centímetros. Aunque su incidencia ha aumentado en los últimos años, la mortalidad no ha variado, y su pronóstico vital es excelente con un abordaje adecuado.

Debido a las causas que suelen ocasionar el cáncer de tiroides, no es posible prevenirlo ya que no hay un factor etiológico claramente definido y evitable en nuestra sociedad. La agregación familiar, los antecedentes de radiación o las exposiciones a accidentes nucleares, a tenerlas en cuenta en inmigrantes procedentes de Ucrania o Bielorrusia, pueden contribuir a ello.

En cuanto al tratamiento, el más utilizado es la tiroidectomía total en la cual se extirpa la glándula tiroides completa y después se aplicará un tratamiento con yodo radiado, lo que asegura una mayor eficacia y menores tasas de recidivas y un seguimiento posterior más estricto, a diferencia de la tiroidectomía parcial. La Cirugía Mínimamente Invasiva de la glándula tiroides se realiza mediante una incisión en la base del cuello de entre 1,5 y 2 cm por la cual se realiza la tiroidectomía. La falta de visión a través de una incisión tan pequeña es suplida con el endoscopio que es la herramienta de imagen. Los resultados permiten un mejor resultado estético y local y disminución del dolor postoperatorio y de la estancia hospitalaria.

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