¿Cuáles son los retos de la nueva junta directiva de la SEORL?

Uno de los principales retos de la nueva junta directiva de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) es aprovechar los recursos que ofrecen las nuevas tecnologías para modernizar la sociedad. Además se pretende que las comisiones científicas sean el núcleo central del crecimiento al que aspira la sociedad.  Así lo explica el secretario de la SEORL, el doctor Mario Fernández, en este vídeo.

El doctor Fernández piensa que la figura del otorrinolaringólogo está bastante reconocida en la población pero no lo suficiente puesto que su papel de cirujanos no suele ser muy visible. Por ello, una de las líneas centrales de actuación de la nueva junta directiva está encaminada a hacer más destacada esta parcela de la especialidad. No sólo se debe reconocer al otorrino como el médico que se ocupa de las patologías que afectan al oído, la garganta o la nariz, sino también de las zonas de cabeza y cuello.

¿A qué se debe la pérdida de olfato?

La disminución o pérdida de la sensibilidad olfatoria puede estar producida por diversos mecanismos:

  • Conductivo: cuando la pérdida de olfato es debida a una disminución o imposibilidad del acceso del odorante al neuroepitelio olfatorio. Aparecen, en algunos casos, como consecuencia de inflamaciones de la mucosa nasal tal y como sucede en la rinitis alérgica, bacteriana o viral. En otros casos aparecen en relación con anomalías estructurales en la cavidad nasal tales como neoplasias, pólipos y desviaciones del tabique nasal. Posiblemente, también sean producidas por anomalías en la secreción del moco olfatorio. En muchas ocasiones, son susceptibles de recuperación o mejoría con el tratamiento adecuado.

  • Sensorial: cuando la causa es una lesión de las células receptoras y de sus células de soporte. Las pérdidas olfatorias sensoriales están causadas por la destrucción del neuroepitelio olfatorio como puede ocurrir en las infecciones virales, la inhalación de químicos tóxicos, neoplasias, drogas que afectan al turn-over celular o los tratamientos radioterápicos.

  • Neural: cuando la causa es una lesión de los nervios olfatorios y de las vías centrales olfatorias. Aparecen en neoplasias de la fosa craneal anterior, traumatismos craneales con o sin fractura de la lámina cribiforme, técnicas neuroquirúrgicas, administración de agentes neurotóxicos y desórdenes congénitos como el síndrome de Kallman.

En el caso de las pérdidas de origen sensorial y neural la recuperación es menos frecuente que en las pérdidas conductivas. Las alteraciones de la función olfativa han sido asociadas a diversas enfermedades sistémicas y metabólicas.  Sin embargo, la gran mayoría de los pacientes que presentan una disfunción olfativa primaria,  pueden ser incluidos en una de estas cuatro categorías etiológicas: procesos patológicos nasales o sinusal, o ambas; infección primaria de vías respiratorias altas; traumatismos craneales o situaciones llamadas idiopáticas.

El olfato, el sentido accesorio al gusto

El sentido del olfato completa el sentido del gusto determinando, en gran parte, el sabor y la palatabilidad de las comidas y bebidas. El olfato y el gusto, por su funcionalismo semejante han sido valorados de una manera conjunta, en determinados aspectos, y se les ha agrupado bajo la denominación de sentidos químicos. Al olfato se le considera por tanto un sentido accesorio al gusto.

La sensación gustativa está limitada a los sabores fundamentales –ácido, amargo, dulce, salado y sabroso. Además, el resto de informaciones cualitativas de la gustación corresponden a otros sistemas sensitivos o sensoriales.

El llamado aroma de los alimentos es uno de los aspectos cualitativos más importantes de la ingesta. Desde el punto de vista conceptual, el aroma es la combinación de las sensaciones gustativas y olfativas. Es también la consecuencia de la presencia de componentes volátiles en el bolo digestivo, incluso en muy pequeñas concentraciones que alcanzan el techo de las fosas nasales. Así es como se produce una estimulación olfativa simultánea a la masticación y la deglución, lo que posibilita reunir sensaciones gustativas y olorosas que se acaban integrando de tal manera que resultan indistinguibles: un alimento sólo “sabe”, en realidad, como ya hemos dicho, a cualquiera de los cinco sabores elementales porque, el resto de las sensaciones, lo que se llama paladar, es una competencia olfativa. Sin embargo, subjetivamente, un alimento “sabe” a lo que sabe y a lo que huele.

La olfacción, además, regula la ingesta de nutrientes. La regulación de la ingesta se verifica a partir de múltiples informaciones, la mayor parte de ellas motivadas por el estado de depleción o repleción del organismo. Por otra parte, la percepción de aromas alimenticios puede ser valorada como desagradable por el sujeto cuando éste se encuentra en estado de repleción o durante el periodo postpandrial. Por tanto, se pude afirmar que el olfato desempeña un papel de extraordinaria importancia en la alimentación detectando los alimentos insalubres y la presencia de substancias potencialmente tóxicas o peligrosas en la ingesta.

Tanto la olfacción como el aroma participan en la valoración subjetiva de la ingesta. En este sentido, la sensación olfativa se construye a partir de una valoración inicial afectiva seguida de una valoración cualitativa y de una cuantitativa. Por ello, en primera instancia, se califica la ingesta como positiva-adecuada-conveniente-agradable o negativa-inadecuada-inconveniente-desagradable, con la finalidad de rechazar inicial y rápidamente un alimento perjudicial. En muchos casos, esta valoración afectiva es profundamente subjetiva y se construye a partir de fenómenos culturales, hábitos personales o familiares, reflejos condicionados y otras circunstancias diversas. Después de esta valoración inicial de tipo afectivo, se realiza una valoración cualitativa (¿es bueno?) y, más tarde otra cuantitativa (¿es la cantidad adecuada?). y entonces se toma la decisión de ingerirlo.

Hay que señalar, por último, que la gran influencia de la olfacción sobre la valoración gustativa puede justificar que determinados aromas puedan ser calificados de manera negativa en el momento de la ingesta y poner en marcha respuestas orgánicas de rechazo y expulsión. Desde siempre se conoce que la exposición a estimulaciones olfativas podía estimular las reacciones digestivas pero, sobre todo, multitud de reacciones emocionales y afectivas, relacionadas con la alimentación. Esto puede explicar el papel del olor en el placer de la comida. Así, el placer de comer se construye, en parte, con el placer de oler lo comido, de encontrar en la ingesta mensajes olfativos que la enriquezcan, que la conviertan en sugestiva, en evocadora y en emocionante. Por último, cada olor percibido en la ingesta se integra en la memoria alimentaria, posiblemente desde la infancia.

Doctor Héctor Vallés, Presidente del Comité de Consentimientos Informados de la Seorl y especialista en olfato

La Comisión de Cirugía de Cabeza y Cuello se reúne en A Coruña

7La Comisión de Cirugía de Cabeza y Cuello de la SEORL celebra este viernes y sábado su I Reunión de Primavera en A Coruña con el objetivo de poner en común conocimientos y experiencia sobre cirugía de la patología tumoral de las estructuras del cuello y vías aerodigestivas altas, específicamente,  cirugía oncológica de cavidad oral, faringe y laringe, cirugía de tiroides y paratiroides y cirugía de glándulas salivares.

Durante la misma se presentarán las últimas innovaciones en el abordaje quirúrgico del cáncer de orofaringe, tiroides o glándulas salivares. Así, se presentarán los resultados de una técnica pionera en el mundo desarrollada por el secretario de la SEORL, el doctor Mario Fernández, llamada cirugía transoral ultrasónica (Touss). La misma permite tratar de forma mínimamente invasiva y con una mejor recuperación para el paciente, el cáncer de faringe, laringe y otras lesiones de la vía aerodigestiva superior.

Los primeros resultados han sido publicados en la revista European Archives of Otorhinolaryngology concluyen que resulta una técnica factible e intuitiva para el abordaje endoscópico de tumores faríngeos y supraglóticas, con buenas condiciones intraoperatorias y resultados funcionales.

Durante la reunión también se abordarán las técnicas mínimamente invasivas destinadas al tratamiento de enfermedades de las glándulas salivares. “La Sialendoscopia es una técnica que permite la visualización de los conductos de la saliva para el diagnóstico y la extracción de la litiasis o su destrucción mediante laser”, indica el doctor Pablo Parente, presidente de la Comisión de Cirugía de Cabeza y Cuello de la SEORL. Finalmente se presentarán los resultados de una nueva técnica de reseccion endoscópica de la glándula submaxilar desarrollada en España, MIVASS: “un tipo de cirugía endoscópica de cuello que permite la extracción de la glándula a través de incisiones mínimas en el cuello o a través de incisiones en cavidad oral, evitando cicatrices extensas y dolor o molestias postoperatorias”, concluye.

La SEORL acoge un simposio sobre hipoacusia congénita

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) acogió el pasado viernes un Simposio de Audiología dedicado a la Hipoacusia Congénita en la Práctica Clínica, organizado también por la Asociación Española de Audiología (AEDA). Al mismo asistieron miembros de ambas sociedades y completaron el aforo.

Durante la jornada se trataron cuestiones relacionadas a la importancia del diagnóstico precoz de la hipoacusia y sus distintas causas y factores de riesgo. Se dedicó también un apartado especial a la hipoacusia progresiva y su manejo.

Por otro lado, los asistentes pudieron conocer las últimas novedades en el tratamiento, tanto los criterios de implantación coclear en la actualidad, como el audífono pediátrico y su formato, conectividad y ajuste.

Entre los ponentes se encontraban miembros de la Comisión de Audiología de la SEORL, así como especialistas en foniatría y audiología protésica.